Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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In Extremo

 Suban, empujen, estrujen… gaitas!

Cronista: Gentileza: Pablo Gabriel Krause | Fotos: Beto Landoni

05 de Febrero, 2007

 Suban, empujen, estrujen… gaitas!

Un día y un corte de luz después de lo previsto, los alemanes de In Extremo lograron concretar su primera visita a la Argentina, en el Teatro de Flores.

Como era de esperar, el insoportable calor de Buenos Aires la última semana iba terminar en lluvia tarde o temprano. Y el domingo fue el día. Por desgracia para los muchachos de In Extremo, que llegaban por primera vez a este suelo desde su Alemania natal, la tormenta trajo consigo un apagón precisamente, en el 7800 de Avenida Rivadavia (es decir, Teatro de Flores) y si bien el show debe continuar, tuvo que esperar un día más. Todo el mundo afuera, vuelvan mañana.

Y así fue. Otra vez el mismo bondi, o el mismo tren, y el lunes sí, unas 700 personas se dispusieron, nuevamente, a esperar por los alemanes con gaitas. Como antesala del asunto estuvo, en primer lugar, Bloodparade. Si bien las secuencias distorsionadas no tenían mucho que ver (o mejor dicho, nada) con el estilo del número principal, lo cierto es que sí lo tenía que ver el público. Más allá de las asimetrías musicales, quedó demostrado que la propuesta de Bloodparade le cierra, y muy bien, a los seguidores de In Extremo. Además, en algo que ya es costumbre, el grupo se mostró contundente arriba del escenario, con una potencia y un sonido que dan muestra del buen momento por el que están pasando.

Si Bloodparde pegó,  hizo las delicias de los que esperaban a los alemanes. Alcanzó nomás con que se oyera la prueba de sonido una flauta y una gaita para que la gente estallara. En la vena de Skyclad y el folk metal más medieval, pero con el atractivo de la fuerte participación del flautista, Skiltron muestra un camino que, por estas tierras, no ha sido transitado aún, y a juzgar por la fuerza del vivo, seguramente se hará correr la voz en poco tiempo.

Final y puntualmente, ni bien dieron las nueve de la noche, las particulares gaitas que caracterizan a los germanos comenzaron a sonar al ritmo de “Raue See” y “Spielmanssfuch”. Probablemente, In Extremo sea una de las pocas bandas cuyo guitarrista y bajista ocupen el fondo del escenario. Claro está, el atractivo aquí pasa por los instrumentos medievales.

De hecho, sin ir más lejos, el vocalista Michael Robert Rhein (más conocido como Das letzte Einhorn, algo así como “el último unicornio”) sólo ocupa el frente del escenario mientras canta. Una vez pasados los versos, son los “gaiteros” quienes brindan el espectáculo, en especial el arpa del Dr. Pymonte y el “drehleier” (una especie de caja de madera) de Flex der Biegsame.

Si bien el de In Extremo no fue un concierto convocante (estuvo muy lejos de colmar la capacidad del local), el entusiasmo de los presentes hizo que el show sea más que interesante. A pesar de los versos en alemán, el público acompañó las letras en más de una ocasión, algo que, como sabemos, impresiona y bastante a los músicos que no están acostumbrados a estas tierras. Es por eso que, a ambos lados del escenario, el show se vivió de manera intensa, en lo que puede ser el principio de una estrecha relación de los alemanes con el público argentino.

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