Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Memphis

Un Clasico en San Telmo

Cronista: Gentileza: Christian Alliana | Fotos: Beto Landoni

28 de Abril, 2007

Un Clasico en San Telmo

Memphis paseó el pasado sábado todo su profesionalismo por La Trastienda. Los hits televisivos se mezclaron con viejos temas de la banda y todos se fueron contentos.

El sábado a la medianoche en la puerta de La Trastienda predominaba un público bien vestido y de mediana edad. Si uno se dejara llevar por las apariencias y el prejuicio, todo parecía estar dispuesto como para que Mariano Otero o algún jazzero de ese estilo, se presentara en el reducto de San Telmo. Pero no, el público presente era el de Memphis La Blusera.

Una vez adentro, las mesitas le dieron al lugar un ambiente de bar muy pintoresco y en ese marco subió la banda de Adrián Otero a escena para abrir el show con “Autopista”. Un buen blues que remitió a los orígenes del grupo. Los viejos fans creyeron por un momento que se trataría de una noche como las de antes, sin esos temas que sonaron en todos los programas de Tinelli. Pero la ilusión les duró demasiado poco porque a continuación sonó “La flor más bella” y las señoras presentes se movieron llenando de perfume el lugar.

Antes del “Blues de Rosario”, Otero contó la historia detrás de este tema y se lo dedicó a la musa inspiradora del mismo, Doña Elvira. A continuación llegó un momento muy íntimo con el teclado de Germán Weidemer  dando comienzo a “Montón de nada”. El slide en la guitarra de Lucas Sedler sonó a lamento y afirmó eso de que “sin vos no soy ni seré más que un montón de nada”.

Un nuevo guiño a los seguidores de siempre llegó con “Sopa de letras” y “Tonto Rompecabezas”, dos temas editados en 1989. De esa misma época llegó el blues clásico de “Chau Catalana” donde los solos de Germán y Lucas fueron muy aplaudidos.

Pero no sólo de blues vive Memphis y “Estepario” trajo consigo un poco de swing. Las bases onda disco de “Oscuridad” y “El viento” también mostraron los otros matices de la banda.

Si bien los integrantes ya pueden darse el gusto de comer buen sushi, no se olvidaron que parte de su éxito se debió a “Moscato, pizza y faina” y tocaron ese tema para que La Trastienda se encendiera como nunca. Claro que tampoco se olvidaron de su barrio al cual evocaron con “Mataderos Blues” en el que Germán Weidemer hizo sonar el hammond magistralmente y Emilio Villanueva se destacó con su saxo.

“Se necesita” fue una suerte de recordatorio de cosas indispensables para todos los hombres e incluyó en el medio una suerte de tarantela y un solo bien rockero por parte de Lucas.

El último gran hit de la noche llegó con el clásico de Medias negras (1988), “La bifurcada”. Adrián Otero mostró su performance de bailarín tanguero y la gente acompañó en las voces. Cuando todos se retiraron a refrescarse, quedó con su bateria Marcelo Mira, que se despachó con un tremendo solo, golpeando con las manos su instrumento a lo John Bonham: gran ovación de parte del público.

El resto de la banda volvió para tocar “Irresponsable”, que alguna vez fuera corte de Angelitos Culones (2001). Seguido, y luego de un breve intervalo, Otero recordó a Pappo y a Oscar Moro y les dedicó el último tema de la noche: “Rodar o Morir” que incluyó un solo de bajo del gran Ruso Beiserman y sirvió para presentar a toda la banda.

Así llegó a su fin el show de Memphis La Blusera. Tema tras tema, el grupo mostró que tantos años de subirse a los escenarios no son en vano e hicieron gala de todo su profesionalismo. Casi no hubo lugar para los pifies y todo sonó a la perfección. Quizás esto mismo le quitó un poco de sorpresa al show tornándolo un poco predecible y automático pero de indudable calidad. 

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