Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Testament

Titanes en el Thrash

Cronista: Gentileza: Pablo Gabriel Krause | Fotos: Beto Landoni

29 de Abril, 2007

Titanes en el Thrash

A veinte años de su primer disco y con su formación original, Testament dejó un mensaje claro tras su concierto en Flores: el thrash sigue vivo, y pateando culos.

A mediados de los ochenta, una camada de bandas de San Francisco le daría forma al estilo que dominaría hasta mediados de la década siguiente: el thrash metal. Los “cuatro grandes” fueron Metallica, Megadeth, Anthrax y Slayer, pero detrás hubo un enorme caldo de cultivo con bandas de gran nivel que nunca llegaron a contar con ese nivel de éxito y difusión. Testament fue uno de los fundadores de esa escena, y también una de las pocas bandas que se mantuvo fiel al estilo, logrando un fiel séquito de fans a lo largo de los años, algo que quedó en evidencia este domingo último, cuando no cabía un alfiler en El Teatro.

Sin embargo, antes de la llegada de los californianos, estuvieron sobre las tablas los brasileños de Krisiun. Diez años y siete discos sin tocar la formación original hablan de una importante solidez como banda, y eso se tradujo en un show contundente, con la agresión que caracteriza los trabajos del trío. Un sonido violento y sin pausa, característico de la escuela del death metal sudamericano, y con un Alex Camargo (bajista/cantante) que buscó por todos los medios ganarse al público (desde “Mi Buenos Aires querido” hasta decir que la Quilmes es la mejor cerveza”) que finalmente lo premió con un “Olé, Olé, soy de Krisiun”. Y todos contentos.

Como se dice en estos casos, Testament llegaba libre de presiones. No había disco nuevo para presentar, sino la ocasión de ver reunida su formación original (la que grabara los primeros cinco discos), después de la batalla de su líder Chuck Billy contra el cáncer hace algunos años.

Si a cualquiera de las personas que llenó el local de Avenida Rivadavia el domingo, se les hubiese dado la posibilidad de armar la lista de temas para el concierto, seguramente no hubiese tenido grandes diferencias con la que ofrecieron Billy y compañía. Al igual que el último trabajo de la banda (el “Live In London”, de 2005) todo se concentró principalmente en las cuatro piedras fundacionales de la carrera de Testament: The Legacy (1987), The New Order (1988), Practice What You Preach (1989) y Souls Of Black (1990).

Durante una hora y media, el Teatro pareció convertirse en alguno de los antros de la Bay Area donde el thrash hervía a fines de los ochenta. Las luces, el humo sobre el escenario, apenas una bandera decolorada sobre en el fondo, el ritmo insano de las guitarras de Eric Peterson y Alex Skolnick, y la imagen del bajista Greg Christian trepado (cigarro en boca) a la batería de Louie Clemente hacían pensar que los últimos veinte años no habían existido para estos muchachos. Debajo del escenario, la adrenalina era tal que hacían falta más que agallas para entrar en el “circle pit”, las legendarias rondas de pogo que serían un sello de la “old school” a fines de los ochenta.

Testament golpeó de la manera más efectiva: con un concierto plagado de clásicos en donde apenas si se calaron dos o tres temas que no estén en sus discos más emblemáticos. Puede que sea ir a lo seguro, pero también es el show con el que todos lo que estaban presentes soñaban, y que rara vez se da en estas latitudes (algo parecido a lo que hizo Slayer en Obras el último año). Habrá que ver cómo logra plasmarse la energía y vitalidad de la banda en sus próximos trabajos.

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