Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Skatalites

Gracias por el viento

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Beto Landoni

13 de Mayo, 2007

Gracias por el viento

The Skatalites tocó una vez más en La Trastienda y demostró cómo eran las cosas allá por el ‘60, cuando todo recién empezaba a nacer en un género tan querido por el público argentino.

Toda esta música que conocemos, la del rock, la del pop y la del reggae, tiene apenas cuarenta años. Nada. Nuestros padres la vivieron nacer y nosotros intentamos disfrutar su resaca, las sobras, y los nuevos inventos de este siglo XXI.

Allá por los años sesenta, en Jamaica, un grupo de adolescentes tocaban jazz re tranquilo mientras fumaban marihuana y tomaban cerveza fría. Un día normal, como cualquier otro, intentaron experimentar con sus instrumentos y mezclaron algunos sonidos africanos con otros norteamericanos que se escuchaban en este entonces. Exageraron los vientos y agregaron la base ska (sssska, sssska, de ahí el nombre) y decidieron no tener una voz principal, sino dejar que los instrumentos sean el protagonista principales de sus shows.

La alegría duró poco y a los tres años de su formación la banda se desintegró, pero logró imponer un sonido nuevo en ese mercado todavía virgen de música popular y comercial. Nombres como Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer, grabaron con ellos agregando algunas voces y confiándoles el manejo de los instrumentos.

Varios años más tarde, The Skatalites se convirtió en una banda de culto no solo en Jamaica, sino en todo el mundo, debido al gigante éxito de Marley y Cia. Es por eso que en 1983 decidieron volver a juntarse y hasta el día de hoy siguen mostrando ese sonido pionero del género.

Y como en Buenos Aires el reggae y el ska es tan bienvenido, siempre recibimos al reggae con los brazos abiertos en busca de nuevos artistas o para disfrutar de grandes mitos vivientes como The Skatalites. La llegada fue para festejar el Bob Marley Day, que incluyó a grosos como Alpha Blondy, Yellowman y Gregory Isaacs, pero la idea también era presentarse solos, para poder disfrutar de dos horas de puro viento.

El frío no era un buen pretexto para perdérselo, quizás los 120 pesos de la entrada sí lo eran, pero para aquellos que saben ahorrar el plan era perfecto. Con cuatro de ellos como únicos sobrevivientes de la primera formación, incluyendo a la señora Doreen Shaffer agregando la única voz de la noche, The Skatalites salió a escena y la fiesta fue tomando color: “Confucious”, “Guns Of Navarone” y “Man In The Street”, pasaban una al lado de la otra, entre agradecimientos y aplausos desde abajo.

Un show automático, con Lester Sterling, uno de los sobrevivientes de la vieja formación, tomando confianza a medida que pasaban las canciones y viendo el cariño de la gente que no dejaba de bailar y corear los vientos pegadizos de la banda. Greg Glassman, a cargo de la trompeta, es el más joven y el elegido para animar la fiesta animando al público a aplaudir, gritar y repetir clichés en coro.

“Eastern Standard Time”, robó varias sonrisas y recordó los recitales que Dancing Mood realiza cada tanto en Capital, con varios covers de estos señores tan adultos y tan profesionales.

En el piso no se veía la lista de temas que acostumbra tener cualquier artista que toca en vivo, y eso se debe a la constante repetición de canciones que presentan show tras show alrededor del mundo a lo largo de veinte años. Los hits son necesarios y la improvisación cumple un papel fundamental en el secreto de formula de la banda, como en el clásico “Simmer Down”.

El olor a marihuana era constante en el público, los sonidos recordaban algo que nunca vimos y las caras negras nos situaban en esa Jamaica de los sesenta, cuando todo recién comenzaba y nadie sabía que un pequeño Bob, de apenas 18 años, comenzaría una revolución musical.

Mientras Maná mete a doscientas cincuenta mil personas en varios show alrededor del país, The Skatalites se contenta con tocar para a aquellos que disfrutan de un buen show musical, con profesionales en sus instrumentos que tocan “Hot Cargo” o “I should have known better” y hacen delirar al público. No necesitan una mano de Mtv, ni que las radios propongan un hit seguro, ellos conocen sus limitaciones y siguen las reglas de juego a su manera.

La idea es mostrar su música, esa que dio origen al reggae y al ska, y hacer divertir. Nada más. Un show estudiado para poder subir y bajar las revoluciones sin que moleste demasiado como en “Dr. Kildare” o “James Bond”.

The Skatalites le tiene cariño al país, conoce su pasión por el género y lo retribuye con shows ordenados de más de dos horas de duración. Quejarse del set-list, del sonido o de su actitud, es quejarse de ellos, y el que paga los pesos de la entrada, sabe con qué se va a encontrar, sabe a quién tiene enfrente y lo único que espera y pretende, es pasarla bien, y eso, depende del clima, el humor y las ganas que cada uno haya sacado de la cama al comenzar el día.

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