Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Bersuit Vergarabat

Bersuit... y punto

Cronista: Gentileza: Christian Alliana | Fotos: Beto Landoni

12 de Mayo, 2007

Bersuit... y punto

La banda de los pijamas repasó sus casi 20 años de historia en un show que hizo delirar a River por tres horas.

Meses y meses se discutió la llegada de Bersuit Vergarabat al Estadio de River Plate. Miles de voces opinando acerca del poder de convocatoria de la banda y poniendo en duda que pudieran llenar esa cancha. Como dijo el periodista José Bellas, en la contratapa del Sí!, el último viernes, “pareciera que el rock también se mide como el rating”.

Igualmente, por las dudas, durante todo este tiempo se desplegó un arsenal publicitario para acompañar este gran debut. Libros, entrevistas, anuncios radiales y hasta un carísimo box set sirvieron de sostén para esta campaña.

Lo cierto es que llegó el 12 de mayo  y River estuvo lleno. Estuvieron todos, chicos y grandes, nuevos y viejos fans. Y para estar en armonía con estos últimos, Bersuit arrancó su show con un popurrí de temas de la primera época como “La logia”, “Vamos no llegamos”, “Una papita”, “Los elefantitos”, “Como nada puedo hacer” y “20 millones”. En las pantallas se veían imágenes bersuiteras de principios de los `90 cuando seguramente no soñaban con este presente y sus recitales eran performances bastante caóticas.

El arranque fue novedoso, pero debido a varios problemas de sonido, no logró contagiar esa energía característica de la banda. El sonido de  las voces iba y venía y la gente no sabía si saltar o escuchar atentamente. Fue un comienzo bastante incierto que se extendió por alrededor de diez minutos.

Al término del popurrí, los músicos se retiraron y las imágenes del riachuelo y su putrefacción se apoderaron de River. El sonido del bandoneón introdujo nuevamente a los integrantes de la banda. Salvo Gustavo Cordera, en un impecable traje tanguero, el resto regresó con una pilcha murguera ideal para dar rienda suelta a “De ahí soy yo” y una innumerable descripción de “cosas de mierda”.

Antes del tercer tema, llegó el saludo de Cordera: “Cómo creció la familia bersuitera, que polvo más lindo”. Para luego sí dar comienzo a esa historia media psicodélica entre un astronauta y una bruja representada en “Desconexión sideral”. Siguiendo con las historias, uni de los puntos más altos del show se dio en “Negra murguera”, canción que nunca fue hit pero que indudablemente está muy metida entre la gente.

El primer segmento cerró con una emotiva “Murguita del sur” con el público coreando toda la primer estrofa y el clásico juego de palmas acompañado por el grito de “Bersuit”.

La banda desapareció de escena y la Negra Vernaci, luego de dar algunos consejos, comenzó a nombrar irónicamente a las empresas que patrocinan a la banda. Es que, tanta militancia por la ecología, sobre todo de parte de Cordera, tenía que tener su lugar en un acontecimiento así. Por eso, una a una, se enunciaron a numerosas compañías que atentan contra la naturaleza en diferentes lugares del país mientras la comparsa de Gualeguaychú subía al escenario para mostrar una bandera con la inscripción: “No a las papeleras”.

Un mini segmento que rondó lo demagógico y dio paso a “Madre hay una sola” o bien, la versión verde del “Creep” de Radiohead. Los recuerdos de Avellaneda y el Docke aparecieron con “En la ribera” para luego juntarse con la pasión futbolera de “El baile de la gambeta”.

Los sonidos tropicales y cumbieros llegaron con “Venganza de los muertos pobres” y la cachaca con “El viejo de arriba”, mientras que el costado romántico abrió con “Sencillamente”, con la voz invitada de Vicentico, quien no desentonó pero tampoco aportó nada nuevo al tema. Uno de los coristas, Dany Suarez, se hizo cargo del micrófono y de la acústica para una hermosa versión de “Esperando el impacto”.

En la inmensidad de River, es difícil la cercanía con el público. Pero una pasarela puede ser una buena manera de acercarse a la gente y Bersuit lo entendió así. Por eso, una parte de la banda se trasladó casi hasta el centro del campo para comenzar el mini segmento acústico con “Al olor del hogar”. Charly Bianco, primer guitarrista de la banda, dio una mano con su acústica.

El momento más meloso llegó con “Mi caramelo” donde Pepe Céspedes dio muestras de ser un gran músico. Con “Un pacto” las chicas pudieron aprovechar para subir a los hombros de sus amados y por qué no, de algún extraño.

De ahí en más, todo fue para arriba. Ante la proximidad de las elecciones para Jefe de Gobierno de la ciudad, Albertito Verenzuela cantó “Porteño de ley”, tema en el que varios candidatos podrían hacerse eco de esa letra. El final de “Tuyu” tuvo al otro guitarrista, Oscar Righi, haciendo un solo muy a lo Angus Young.

“Yo tomo”, “La argentinidad al palo” (con Lito Vitale en piano) y “La bolsa” fueron cantadas por absolutamente todo el estadio.

Los plomos también tuvieron su lugar, tocando el bajo y la batería en “Sr Cobranza” y “Se viene”, lo cual le permitió al baterista Carlitos Martín sumarse a la voz y recorrer el escenario de punta a punta.

“Copamos River”, dijo Cordera antes de pelar, literalmente, el culo en CSM secundado por Dany y el Cóndor. Y siguiendo con las escenas eróticas-sexuales-depravadas, un ejército de tetas asaltó el escenario en “Hociquito de ratón”. Las chicas del público se mostraban realmente muy contentas de estar ahí y sin ningún pudor ofrecieron sus pechos al cantante.

Luego de casi tres horas de show, el final fue inevitable y por eso la adrenalina bajó un poco. “¿Qué pasó?” y “El viento trae una copla” cerraron el capítulo de la banda del pelado Cordera en el Monumental. Los autodenominados “psicópatas itinerantes” tuvieron su fiesta y entraron al selecto grupo de los que alguna vez tocaron en esa cancha.

Bersuit Vergarabat se dio el gusto de llenar el Estadio de River y dar por terminada una etapa de la banda. El show fue prolijo, a pesar de un comienzo un tanto fallido, y contó con un gran despliegue de luces y cámaras que seguramente registraron todo para un futuro DVD.

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