Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
Seguinos en

El Soldado

Disparen Canciones

Cronista: Gentileza: Christian Alliana | Fotos: Beto Landoni

19 de Mayo, 2007

Disparen Canciones

Rodolfo Luis González, más conocido como El Soldado, se presentó el pasado sábado en La Trastienda. Por más de una hora repasó todos sus discos ante una buena cantidad de público.

Si uno se acercaba a eso de las once de la noche por Balcarce 460, podía ver un interesante recambio de público. Los que salían, cuarentones y bien vestidos la mayoría, salían de ver a Juan Carlos Baglietto. Los que hacían cola para entrar, casi todos jóvenes y con ropa informal, esperaban el show de El Soldado o de Cacho, como le dicen algunos.

Así como en los grandes festivales existen cruces entre los músicos, esta vez la puerta de La Trastienda fue testigo de un encuentro muy pintoresco. Es que cuando el músico rosarino se retiraba del lugar, un pibe algo pasado de copas lo interceptó al grito de “Baglietto, ésta es la gente de El Soldado” y le pegó un abrazo que para el calvo cantante habrá sido el más largo de su vida.

Anécdota al margen, a eso de la una de la mañana cuando ya todos estaban acomodados dentro del recinto de San Telmo, los acordes de “La gran margarita” dieron comienzo al show. Con grandes problemas de sonido, la banda se las ingenió para darle forma al primer tema. Pero dichos problemas no pudieron ser solucionados inmediatamente y generaron muchos espacios entre “Pluma de águila” y “Como dos capullos”.

Esta fecha tuvo como excusa festejar los diez años de Tren de fugitivos (1997), aquél fantástico disco debut que tuvo como banda sesionista nada más ni nada menos que a Los Redondos además del Conejo Jolivet y Pedro Conde.

El tema que daba nombre a ese disco fue el que continuó la lista, en una versión más rockera y distinta a la original. La batería con un ritmo de cabalgata y el slide de la guitarra le dieron un toque novedoso.
“El bocado” puso aires pop en el ambiente y el rubio guitarrista que acompaña a Cacho se despachó con un furioso solo.

Una introducción muy ricotera dio paso a “Dulce filo de mi muerte” que se pegó a una muy potente versión de “Ella es”.

El primer gran pogo llegó con “Boleto de empeño” donde los más nostálgicos seguramente recordaron aquellas noches en el Marquee cuando El Soldado daba sus primeros pasos y la mayoría lo reconocía sólo por ser ex plomo de Los Redondos. Afortunadamente el muchacho se pudo separar de esa carga y emprendió un camino en solitario que ya lleva cinco discos.

Promediando la mitad del recital, Cacho se sentó sólo con su acústica para interpretar “Balada para un hombre buscado” en lo que resultó ser el momento más intimista de la noche. Mientras el cantante susurraba la letra, el público se sumó con las palmas y quedó demostrada una enorme comunión entre los de arriba y los de abajo.
Sin embargo, los desperfectos técnicos continuaron y los músico estaban bastante fastidiosos por eso. Pese a ello, “Rojo tibio rufián” sonó a dos violas y fue muy bien recibida.

El rock and roll “Ella lo trae aquí” levantó nuevamente el ambiente y muchas parejas se animaron a bailar. Este fue el último tema de Visiones de un rompecabezas (2006). De ahí hasta el final, y luego de “Canción de carretera”, se siguió celebrando la salida del primer disco hace ya una década.

“Polvo y blues” trajo nuevamente una sensación nostálgica que hizo delirar a la gente y se extendió con “Veneno sabor miel”. Ésta última incluyó una parte lentificada en donde el público coreó “Vamo´ El Soldado, vamo´ El Soldado” por un buen rato.

Allá por el 2000, y tres años después de ser editada, empezó a sonar más seguido en la radio un tema que incluía la voz del Indio Solari. Quien escuchaba ese tema por primera vez, por lo general, pensaba que se trataba de una nueva creación de Los Redondos. Lo cierto es que “Ángel de los perdedores” sonó en La Trastienda y nadie dudó de que se trataba del clásico de El Soldado. Para afirmar esto, la gente sola cantó las primeras estrofas.

El último tema fue “Trago especial” que en su versión original también traía la voz del Indio. Aprovechando este final, Cacho se retiró del escenario para que cada músico de la banda se luciera con su instrumento y así se alternaron el solo de bajo, hammond y batería. Al regresar el melenudo cantante, todos finalizaron el tema y se despidieron hasta la próxima.

El Soldado pasó por La Trastienda, festejó los diez años de su disco debut y brindó un buen recital lleno de canciones cercanas al folk rock. Aunque numerosos problemas de sonido empañaron un poco la actuación, la gente se fue contenta de escuchar nuevamente esas historias errantes pero que guardan siempre una esperanza.

TODAS LAS FOTOS