Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Juan Carlos Baglietto

El intérprete

Cronista: Gentileza: Bruno Lazzaro | Fotos: Beto Landoni

02 de Junio, 2007

El intérprete

Juan Carlos Baglietto volvió el pasado sábado a La Trastienda para recorrer parte de su exitosa carrera y de paso presentar algunos de los temas de su última placa, “Sabe quien”. Consolidado como la voz de varios compositores locales el rosarino logró un gran show.

Juan Carlos Baglietto ostenta el título de ser el máximo intérprete argentino en alcanzar el éxito masivo en el país. Y quizá el único que lo logró desde el solitario. Con la calidad intacta, pese a los bruscos cambios que le dio a su carrera, y a 25 años de la aparición de “Tiempos difíciles”, uno de los álbumes fundamentales del rock nacional, el músico más aclamado desde la gestión K decidió regresar a La Trastienda para ofrecer un show íntimo, pero de gran carga emocional.

Baglietto comenzó el recital poco después de las 21.30, secundado por una poderosa y amable banda de sesionistas. Y pese a que este espectáculo no se diferenció demasiado de otras presentaciones recientes, hubo algunas perlitas que son necesarias recordar.

Entre otras cosas, el hombre encargado de las luces de “Bailando por un sueño”, fue capaz de olvidarse alguna que otra letra sin que esto repercuta de manera fuerte entre los presentes, que mediante risas le ofrecieron una caricia al alma.

Además, Juan Carlos no tuvo ningún problema a la hora de interpretar las canciones de más de 5 compositores diferentes, entre ellos Jorge Fandermole, Joaquín Sabina, Fito Paez, Javier Sánchez, Rubén Blades, Nazin Hizmel y Dina Rot.

Y menos inconveniente, esta vez para los espectadores, fue que esas canciones los hayan obligado a escuchar los más variados estilos como el pop, la canción, rock, tango, chacarera, jazz o bossa nova.
Hasta aquellos que se quedaron en los primeros discos de la trova rosarina disfrutaron como si estuvieran en esos primeros 80. Lo mismo que los que se sumaron a la carrera de J.C en los últimos años o en su reciente material “Sabe quien”.

Y aunque Baglietto pasó gran parte del show sentado en un banco, moviendo los hombros de lado a lado, en ese gesto tan característico de él, a nadie le importó. La energía fue la misma, como si se tratase de un recital de rock.

Es que la mayoría de los presentes se sumergió en un viaje generacional que los devolvió a lo mejor de su juventud. Esa en la que, también como Baglietto, dejaban sus caballeras a la orden del viento. Temas como “Tratando de crecer”, “La vida es una moneda” y “Eclipse mar”, entre otros, sirvieron como revival parcial de un recital que se desarrolló durantes dos horas.

Pero en un show en el que formaron parte tanto la memoria como el buen gusto, no podían faltar los invitados. Y así, como si nadie los esperara, se presentaron entre los aplausos generalizados dos grandes artistas de esta escena tan desprestigiada: Roque Narvaja, uno de los compositores preferidos de Baglietto, y Lito Vitale, compañero de escenarios durante varios años y amigo personal.

Y aunque todos lo consideren un tipo centrado, JC se dio el lujo de criticar el negocio del amor. “Vamos a hacer otra de amor y cuántas van –comenzó-, pero que desprestigiado que esta este tema. Podrían hacer canciones de amor menor berreta, podrían poner mejores músicas para las novelas. Y podrían decirle a (Ricardo) Arjona que se deje de romper las pelotas”, afirmó. Y pese a que el público femenino reunía todos los requisitos para entrar en las filas del cantante guatemalteco, se fundió en una ovación general.

Y así pasaron clásicos de ayer y mañana como “El faro”, “Un loco en la calesita”, “El gigante de ojos azules”, “Príncipe del manicomio”, “Parado”, “Carcará” y “Un poco más”, no sin antes darse el lujo de sentarse junto a las bases de la banda para realizar de manera genial un trío de cajón peruano difícil de igualar.

Pese a que se veían algunos claros, Baglietto demostró que sigue siendo el intérprete por excelencia, y si se permite la comparación (salvando las distancias) el Rod Stewart argentino. Un tipo que se mueve con la música según le pasan los años y según se consumen las modas. Una voz por encima de las letras. La voz de muchas historias de amor que nunca llegaron a destino.

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