Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Maldita Suerte

Buena suerte...mas que suerte

Cronista: Gentileza: Emmanuel Lorenzo | Fotos: Gentileza: Andrea Villa

04 de Agosto, 2007

Buena suerte...mas que suerte

En una noche de despedidas y temas nuevos, Maldita Suerte demostró, una vez más, que su buen pasar no es casual ni azaroso, sino fruto de empeño y talento.

El día recién comenzaba a ceder paso a los primeros resquicios de oscuridad, cuando los primeros malditos empezaron a poblar las inmediaciones de “Unione e Benevolenza”. Hora y media después,
una verdadera multitud se agolpaba para entrar al recinto y no perder aquel tan anhelado primer acorde.

Vale hacer un párrafo aparte para tirarle algunas flores a Locos de nacimiento. La banda elegida para hacer de soporte se salió de los libretos de lo mundano y predecible y a través de su estilo, mezcla de candombe y rock progresivo, sorprendió gratamente a los pocos aficionados que ya se encontraban en el salón. Un conjunto, de impecable performance instrumental y destacable vocalización, a tener muy en cuenta en el bajo círculo under.

“El gordo no se va!! El gordo no se va!!,  coreaban los cientos de seguidores. El cántico hacía referencia a la despedida de Pablo González (bajo), quien por razones personales dejaría la agrupación esa misma noche. El ansia y la euforia pesó y, sin más preludio, Maldita Suerte salió al escenario. Con una propuesta bien arriba (Hacia el sur y Almas gastadas), y con un verdadero colage de sonidos (saxos, armónica, guitarra, bajo, batería y voz), la banda superó correctamente los primeros minutos de juego. Le siguieron, con el mismo perfil, Hacia el norte y Viejas ciudades, está última dotada de admirables arranques de los saxos del grupo (Guille Arriaga, tenor y Pablo Vidal, alto).

No se puede decir lo mismo de Necesitamos acción, el cover de Pappo, que, a pesar de la rescatable viola de Gustavo Mirón, cayó en una monotonía por la floja identificación que demostró el grupo y la gente para con el tema. Después de ese pequeño traspié, la banda retomó su rumbo original y tras tocar un par de melodías de su último disco, Plegaria de un sueño y Marcando la huella, presentó una de las dos canciones nuevas que enseñarían en la noche. Sobre el tallo de la historia es un clásico rock al que nos tiene acostumbrados Maldita Suerte; un ritmo pegadizo y callejero acompañado por oportunos destellos de saxo y armónica (Mariano Lamenzo).

La hora de la nostalgia:

“Se va a ausentar por un tiempo, esperemos que sea poco (...) el gordo siempre va a ser un maldito”, acusó Juanjo Spinedi (cantante). La ovación no se hizo esperar y tras algunos segundos de reverencia, el gordo tomó el micro y agradeció el afecto expresado. Las lágrimas aún seguían corriendo pero el show debía continuar, y nada mejor que tres temitas bien pesaditos para olvidar penas. Corrieron Buscando salidas, Arrepentido (nuevo y posible futuro hit de la banda) y Sonrisas perdidas; esta última, sin duda, las más coreada y acompañada por la gente en toda la noche.

El cambiante y ecléctico ritmo de Cuanto más y la aguda elocuencia de Peli del norte, ya habían pasado cuando, sobre el escenario, se produjo un hecho llamativo e inusual: Pablo “el gordo” González le colgó el bajo al armoniquista, Mariano Lamenza (quien lo ejecutará tras su partida) y se tiró a la tribuna. La canción que sonaba, mientras el gordo le daba un último abrazo a su gente, era Silencio en soledad; aunque por obvias razones, ni las miradas, ni la atención, esta vez, estaban sobre las tablas. 

Los jugadores volvieron a sus puestos originales y Maldita Suerte se dispuso a tocar sus últimos tres temas de la velada. El frenesí y la velocidad de un histórico de Sumo, El ojo blindado (impecable ejecución de Ariel Mazzarini en la batería)  fue la elegida para el principio del fin. Le siguió Tierra de perdedores (presentación de la banda de por medio) y, finalmente, Como brillo de sol (éxito del segundo material). Fue en esta última interpretación en la que Eduardo “Vasco” Bariain (cantante de los Chevy Roquets) y único invitado de la noche, prestó su cavernosa y añeja voz para adornar un cierre de alto voltaje. 

Se rumoreaba en el seno de la vasta familia maldita la ida de un hermano y así fue... 
Se había anunciado la presentación de temas nuevos y no defraudaron...
Se  promovió una nochecita a puro rock local y se logró...
Maldita Suerte promete y cumple.

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