Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Pepsi Music

Pepsi de Pomelo

Cronista: Gentileza prensa | Fotos: Beto Landoni

23 de Septiembre, 2007

Pepsi de Pomelo

La tercera jornada del Pepsi Music tuvo actuaciones bastante dispares. El Bondi recorrió el Club Ciudad de Buenos Aires para acercarte lo más importante del día domingo.

Una tardecita soleada esperaba a los tempraneros que se iban acercando hasta el barrio de Nuñez para disfrutar el tercer día del festival más “importante” del año. Lentamente, pero sin pausa, émulos de Pomelo (el personaje de Diego Capusotto en Rock and Pop TV) iban copando el predio.

De lejos ya se escuchaba a los Súper Ratones cantando canciones que nadie conocía pero que, a las cuatro y media de la tarde, parecían no molestar. Al sonar “Cómo estamos hoy” algunos se animaron a saltar mientras el resto ya pensaba en Zumbadores, quienes minutos después abrieron el escenario principal. Con un sonido muy similar al de Callejeros, sacudieron a su pequeño grupo de seguidores que agitó en temas como “El ritmo de los condenados” y “Bailaré sobre tu tumba”.

Pero el primer griterío generalizado llegó con la presencia de Jóvenes Pordioseros, quienes desparramaron su rock rollinga en “Pegado”, “Alta gata” y “Satisfaction”, tema que contó con la presencia de Felipe Barroso de Intoxicados. Un show bastante pobre pero que divirtió a sus incondicionales fans.

Luego de la banda del Toti, llegó el turno de Pier. Y los hermanos Cerezo lo hicieron de nuevo: un recital carente de originalidad, tanto visual como musicalmente. “La reina del placer” y el corte del nuevo disco, “Jaque Mate”,  fueron pasando hasta llegar a “La ilusión de mi condena” que fue terriblemente tarareada y la cosa se puso seria: en el Pepsi, Pier fue una de las bandas más coreadas.

Inmediatamente después, los platenses de Guasones subieron al escenario CTI y desplegaron su rock radiable en temas como “Reyes de la noche” y “Estupendo día”. Es notable cómo cambia el sonido de esta banda en vivo a diferencia del estudio; lástima que este cambio sea para peor ya que la voz de Facundo Soto deja mucho que desear  cuando se trata de pelar en escena.

A esta altura, sin dudas que lo más interesante pasaba por los escenarios más chicos, esos que estaban medio perdidos en la inmensidad del predio. En el escenario Pop Art los de Fantasmagoría (la banda del ex Fun People Gori) hicieron rock cool frente a algunos que más tarde vieron a Infierno 18: los sobrinos lejanos de los pibes de Blink 182. Otros que no se perdieron su oportunidad fueron los Sin Espina (un power trio al estilo Divididos), Borregos Border y la gente de Blues Motel que ante un buen número de público propio, desató una fiesta con temas como “Ángel”, “Brujos” y la excelente versión rockera de “Voy subiendo”.

Muchísima gente iba y venía mientras los shows empezaban y terminaban sin cesar. Eso sí, tener hambre resultó poco más que un pecado: el pancho cinco pesos. Y si encima lo querías bajar, otros cinco más por la gaseosa del momento. Como resultado, gastabas diez mangos y encima te quedabas con hambre. Por eso, para engañar al estómago una buena idea era darse una vuelta por el escenario Roxy por donde desfilaron La Tolva (comandados por Diego Boris), Las Trampas de Lily y el homenaje a Los Redondos de la mano de Superlógico. Aunque la idea sonó a choreo, o chorreo, la música fue digna  y como dijo uno por ahí: “Dan ganas de volver a tu casa y ponerte a escuchar Oktubre”.

Tomate tu tiempo Pity

Los dos últimos shows de la noche estuvieron a cargo de Intoxicados y Molotov. La banda del Pity ofreció un recital bastante errático ya que tuvo muchos momentos de cuelgues entre psicodélicos y fumancheros. Todos los temas sonaron muy bajoneros, desde “Niña de Tilcara” hasta la rockera “Las cosas que no se tocan” (que no fue tan power como en otras ocasiones). Ni las dos baterías ni el Negro García López (invitado en “La Simpática Demonia”) lograron remontar la monotonía generalizada que terminó por fastidiar un poco a los presentes en la extensísima versión de “Duérmete niño”. Lamentablemente el show no estuvo a la altura del recital que brindaron en el Quilmes rock de este año, allá por abril. Es una lástima que el presente de Cristian Alvarez se parezca cada día más al de Charly García por cuestiones extra musicales.

El frío más cabrón de todos

Los mexicanos de Molotov entraron esperando calentar a los que todavía no se habían ido después de ver al Pity. Se habló de separación y de que volvieron porque se quedaron sin un peso y debían plata, las expensas, la luz y la renta de la vecindad. “Volvimos porque está de moda”, se hicieron cargo, zafando de la excusa obligada después de tanto palabrerío.
La gente saltó con las que conocía, así de simple: hacía frío, era tarde y al otro día había que laburar. Por eso se pusieron re locos cuando tocaron “Frijolero”, “Dance” y “Voto Latino”. Y ni que hablar cuando aparecieron Meme y Quique de Café Tacuba para sumarse a “Gimme The Power”.

Molotov se despidió contento y el público satisfecho: fueron casi diez horas de música ininterrumpidas, con cuatro escenarios que mostraron lo mejor y lo peor del rock and roll nacional. La gente pudo elegir democráticamente y degustó a piacere, y eso es lo positivo de estos festivales, por más marca patrocinante que tengamos encima en todo momento la gente se sienta, pide la carta y ordena lo que quiere escuchar. Y esa es buena idea.

TXT: Christian Alliana y Sebastian Barrera

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