Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Arctic Monkeys

Fríamente calculado

Cronista: Gentileza: Martin Fernandez Cruz | Fotos: Beto Landoni

24 de Octubre, 2007

Fríamente calculado

Vinieron los Artic Monkeys a la Argentina. Vinieron y tocaron sus temas más moviditos. Muchos bailaron, pero otros nos fuimos con ese odiado sabor a “faltó algo”.

Voy a ser honesto. Antes de ir al recital de los Arctic Monkeys ya tenia mínimamente planeada la nota. Mi idea era hablar de los maravillosos dos discos que produjo esta banda, de su sonido tan personal y de su energía indiscutible. No solo eso, sino que la nota también versaría sobre toda una nueva camada de bandas que sin superar el segundo disco ya se perfilan como las grandes innovadoras de una industria que realmente se volvió una porquería. Había pensado un pequeño podio en el que junto a los Arctic se encontrarían Los Fratellis y Babyshambles, y proclamaría que aún hay bandas interesantes que entienden a la música por arte y no por una forma chata de política para cerebros adolescentes (el día que en Argentina se valore una banda por cómo suena y no por las bobadas que dice, ese día Argentina ganará buenos músicos).

Y con todas estas ideas preconcebidas y prejuiciosas fui a ver a los Artic Monkeys, y toda mi elaborada teoría se fue al carajo, y el podio se deshizo y Los Fratellis me parecen mas divertidos y los Baby Shambles más necesarios.

Pero bueno, dejemos las experiencias personales y pasemos al asunto en cuestión. Aunque primero no quiero que me mal interpreten: los Arctic no sonaron mal, de hecho fueron muy prolijitos, y ese es justamente el problema…que sonaron “bien” (así, entre comillas). A la salida del recital le comenté a un amigo: “¡Suenan igual al disco!”. Y me dijo: “¿Pero eso es bueno?”. Obviamente  no.

En estos tiempos de computadoras, sonar “comoelcompact” dejó de ser un problema, y por eso la frialdad que poseen los discos -y que suele resquebrajarse en el recital- no se rompió en este caso, en el que la banda hizo una copia exacta de lo que es escuchar el cd en tu casa. ¡Hay que reversionar caramba! Hay que darle vida a los temas y que estos vayan donde quieran, hay que soltar la correa.

Los Arctic Monkeys son buenos músicos, de hecho son muy buenos. Se entienden musicalmente y es una de esas bandas que da la sensación de que van en la misma dirección como si fueran un ente más que un grupo humano, pero al vivo eso no le sirve del todo, o le sirve pero no lo consagra mejor dicho.

No es necesario repasar los temas ya que fueron los mismos de los dos discos y poco se puede decir de ellos que no se haya dicho o que un buen oído no sepa reconocer.

El único momento original de la noche fue la presentación de un tema nuevo. Y aquí vale la pena detenerse un minuto porque este es otro elemento que destaca la quietud de una banda y que solo se puede apreciar en vivo y no en un compact. El tema en cuestión  solo sirvió para confirmar la sensación que generaba el recital: que la banda encontró un sonido que sí, es muy personal, pero que también es muy cómodo. Artic Monkeys sabe cuáles son sus límites, y se mueven dentro de los mismos.

Y ese tema, que después de una hora de recital ya parecía uno más del montón, se asemejó más un chiste que a una sorpresa. Y todas las canciones tan juntitas (al principio del recital pegaron 4 temas, haciendo una especie de enganchado Arctic horrible) daban una sensación de estar escuchando siempre lo mismo.

Había en la banda una sensación de trámite que no cuajó. Ojo, no es que estaban mala onda con el público, sino todo lo contrario, pero esa sequedad en la interpretación le terminó restando a la banda y culminó por hacer resaltar sus defectos.

Quizás parezca que el recital fue pésimo, pero no fue así. Este texto es el resultado de una decepción personal. En los Artic había puesta mucha confianza y ver que no lograron cumplir mínimamente con las expectativas es triste. Es más, quédense con el primer disco y con algunas cositas del segundo, que ahí está la verdadera gloria, siempre y cuando uno la escuche en su casa, claro esta, porque el recital de poco sirve con esta gente que vuelve a la música un arte sin revolución. Una verdadera pena. 

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