Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La Renga

Carburando el rock

Cronista: Gentileza: Christian Alliana | Fotos: Gentileza: Prensa

17 de Noviembre, 2007

Carburando el rock

La Renga festejó sus 20 años de historia presentando Truenotierra en el Autódromo de Buenos Aires.

17de noviembre de 2007. Autódromo de la ciudad de Buenos Aires, Oscar Alfredo Gálvez, barrio de Lugano. La entrada sólo anunciaba a La Renga, sin embargo, durante toda la tarde fueron subiendo distintas bandas al escenario. Primero, D.I.O.N.I.S.I.O.S, seguido de Larry Zabala y Va de suyo.

A eso de las 15.30, apareció el Edelmiro Dúo integrado por Edelmiro Molinari (ex Almendra) y Sebastián Peyceré (ex Dulces 16). Eran sólo dos, pero parecían más y en casi una hora hicieron un rock bien setentoso que erizó la piel, sobre todo cuando sonaron “Color humano”, “Cosas rústicas” y “Mestizo”. Terminaron su set y bajaron como si nada, pero la gente quedó en trance.

Los últimos invitados del día llegaron desde el otro lado del Océano, más precisamente desde España. Marea hizo su primera presentación en Argentina y fueron atentamente escuchados por el público ya que ellos habían compartido escenario con La Renga en la gira española de Mayo. Hacia el final subieron Chizzo (en la viola) y Tete (en el bajo) para tocar el tema “Marea” y seguir afianzando una relación de amistad que va viento en popa. La fiesta ya empezaba a tomar color.

Una vez finalizado el turno de los europeos, la ansiedad comenzó a subir lentamente y, para aplacarla un poco, por los parlantes sonó el disco instrumental de Truenotierra (2006). Una buena idea ya que, en general, este lado no fue muy admitido por los fans y el momento sirvió para amenizar la espera.

Pero ya era hora. A las 19.30 la banda más convocante del país salió al escenario. El arranque fue con “Almohada de piedra”, pero el sonido deficiente, bajo y desparejo, hizo que los primeros temas carecieran de potencia. Ni “Atulado”, ni “Ruta 40”, ni  “Tripa y corazón” pudieron lucirse correctamente. Este último tema tuvo que ser parado ya que al minuto de comenzar se cortó el sonido porque había muchas personas subidas a los mangrullos que contenían parlantes. Por esta razón, la banda optó por retirarse hasta que la gente se bajara y, luego de un rato, todo volvió a la normalidad.

Con las cosas más o menos en orden, el show continuó alternando temas del último disco con algunos de la vieja época. La potencia de “En el baldío” fue contundente y el Chiflo se lució en el saxo mientras que “El rito de los corazones sangrando” enloqueció a más de uno. El segmento calmo llegó con algunos de los temas más nuevos como “Entre la niebla” (con Manuel Varela dejando su rol de armonicista y haciéndose cargo de la viola y la voz), “Llenado de llorar” (con Chizzo tocando la acústica), “Cualquier historia” y “Mujer del caleidoscopio”, casi mística, de las mejores de la noche.

Tratándose del Autódromo, no podía faltar el recuerdo de un fierrero de ley como Pappo. Y para hacer el tema homenaje al Carpo, apareció su hijo, Luciano Nappolitano, que desgarró la viola con sendos solos y se fue más que aplaudido por el público. “Desnudo para siempre” sirvió para remontarse en el tiempo, pero sin dudas “El juicio del ganso”, con Locura Dillello, el primer guitarrista de la banda,  fue de lo más emotivo del show. No fueron muchos los que pudieron contener las lágrimas al escuchar ese himno de la época del Galpón del Sur, Die Schule y los clubes de barrio. El punto en contra fue que se cortó nuevamente el sonido en el medio del tema y la gente quedó por un rato cantando a capella acompañados por la batería del Tanque, que era lo único que se escuchaba desde el escenario.

En la recta final (nunca mejor dicho), llegaron los infaltables. “Panic show” contó con la presencia del cantante de Marea, Kutxi Romero, quien sumó su voz de manera perfecta. El popurrengo estuvo integrado en esta ocasión por “Pscilocybe Mexicana”, “Las cosas que hace” y “El revelde” y la dupla formada por “Balada del diablo y la muerte” y “La razón que te demora” fue de lo más cantado en la noche de Lugano. Finalmente, luego de jugar a sonar como Almafuerte en “Oscuro Diamante”, los de Mataderos se fueron como siempre “Hablando de la libertad”.

La Renga volvió a presentarse en Capital, muy cerca del barrio que los vio nacer, y batió el record de convocatoria para una sola fecha con entradas pagas juntando a más de 90.000 personas en el Autódromo de Buenos Aires. Jugando con esto, Chizzo le hizo un guiño cómplice a su gente y dijo: “Parece que había sed de rock eh…la soda no hizo efecto”. Las risas del público parecieron darle la razón.

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