Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Quilmes Rock

Buenos aires para el metal

Cronista: Gentileza: Gaston Magallanes | Fotos: Beto Landoni

30 de Marzo, 2008

Buenos aires para el metal

Dos enormes monstruos pisaron fuerte en nuestro país: Korn y Ozzy Osbourne, en el marco de la primera jornada del Quilmes Rock 2008.

Los alrededores del Estadio River Plate, donde se llevó a cabo el festival, se vieron completamente invadidos desde temprano por fanáticos del heavy metal inmersos en sus negras vestimentas. Promediando las cuatro de la tarde, cuando se abrieron las puertas, las colas de seguidores se extendían por varias cuadras. Ni bien se escucharon los primeros sonidos, todos se agolparon y empezaron a correr para ingresar más rápido, agitando la paciencia de los empleados de seguridad.

El grupo encargado de dar el puntapié inicial fue Carajo, quienes arrancaron a las 17:20. La banda de Corvata salió a quemar los motores con sus temas más poderosos y a las vez clásicos. Arrancaron con “Histeria TV” al que le pegaron el bien ponderado “Chico Granada”. Con una actitud bien fuerte, tanto en carisma como en sonido, cumplieron vehementemente.

Impecables fueron las versiones de “Ironía”, “Pura Vida” y “La Guerra y la Paz”. El público respondió muy bien ante cada interpretación. Para el cierre quedaron los infaltables “El Error” y “Sacate la mierda” a toda potencia.

Mientras el campo de juego se iba llenando a pasos acelerados salió a escena Black Label Society. Comandados por el gigante y eximio Zakk Wylde, se despacharon con nueve canciones espesas y llenas de convicción. Con una potencia metalera indiscutible tocaron “Bleed for me”, “Suicide Messiah” y “Fire it up”, creando un clima salvaje y muy propicio para la fecha. Wylde hizo estallar el Monumental a fuerza de potencia. Movedizo por todo el escenario, hizo gala de su colección de guitarras (no menos de cinco, todas con un diseño particular)  a las que les sacó sonidos increíbles. El cierre llegó con el contundente “Concrete Jungle” y el convincente “Still Born”. Por suerte Wylde no se despidió cuando terminó el set de Black Label, sino que volvió más tarde, ya que es el violero de Ozzy Osbourne.

Pasadas las siete de la tarde, fue el turno de Rata Blanca. Mientras la noche caía inefablemente sobre Capital Federal, el grupo de Walter Giardino arrancó con varios temas de su etapa más reciente como “La llave de la puerta secreta”, “El amo del camino”, “La canción del guerrero” o “Mitchell odia la oscuridad”. Estas versiones no tuvieron mucho asidero en el público; más bien aburrieron bastante a casi todo el estadio, que ya a esa altura estaba repleto. Sólo muy pocos aplaudían cada interpretación.

Sin embargo, promediando el show el clima comenzó a cambiar. Le sumaron algunas canciones de sus primeros años como “Acord la bruja” y “Chico callejero”, pero, definitivamente, lo mejor llegó con un solo de Giardino dónde combinó entre punteos los acordes de “Voodoo Chile” de Hendrix y “Comfortbly Numb” de Pink Floyd. Lejos, lo mejor del set. El cierre llegó con “Guerrero del arco iris” y “El último ataque”.

En el entretiempo entre Rata Blanca y Korn salió a escena Carca, acompañado por su banda, a hacer un homenaje al rock nacional en el que interpretó temas como “Despiértate Nena”, de Pescado Rabioso y “No Pibe”, de Manal. Pero con el peor sonido de la noche y con todo el público en contra, tuvo que acortar su presentación a sólo tres temas, ya que las botellas y escupitajos no lo dejaron seguir. Igualmente poner a Carca, con el baterista de Babasónicos, de sorpresa y antes de las ansias por ver a Korn no fue una idea muy inteligente de los organizadores. En cualquiera de las tres fechas siguientes seguramente hubiera tenido mejor aceptación.

Pero todo cambió cuando Korn irrumpió en la noche. El conjunto salió a escena con el cantante Jonathan Davies a la cabeza, quien lució una pollera escocesa y exhibió su famoso pie de micrófono en forma de Alien creado por el mismo diseñador de arte de la zaga fílmica. El grupo salió a poner al estadio de cabeza con “Right now” y “Adidas”. Con una lista llena de clásicos le dieron al público lo que vinieron a buscar.

Indudablemente la fuerza parte del bajo de Fieldy, pero la garganta del cantante no se queda atrás. Pusieron River al palo con los inoxidables “Falling Away from me”, “Coming Undone” o “Here to stay”. A todo volumen y sin desperdiciar nada, el primer concierto de Korn en Buenos Aires fue grandioso y repleto de profesionalismo. Los fans más que conformes.

Tras el atronador y furioso show de Korn, Ozzy tenía la misión de darle el broche de oro a la noche del metal. Y con el carisma de siempre, su música se posicionó en los albores del olimpo metalero, sin desperdiciar nada y con todo lo que se esperaba de él.

Pero antes de que salga al escenario en todas las pantallas se vio un clip, como si fuese una especie de zapping televisivo, en el que Mr. Osbourne parodiaba a programas como “Los Sopranos”, “Lost” o “Bailando por un sueño”. Todo para realzar su imagen post realities en MTV.

Finalmente el estadio estalló cuando el ex Black Sabbath arremetió en escena con “I don´t want to stop”, de su último trabajo discográfico y el vehemente “Bark at the Moon”. El campo se trasformó en una masa homogénea que vibró toda la noche de forma incondicional ante cada gesto del legendario rockero.

El concierto no decayó un instante y de la mano de grandes canciones como “Suicide Solution” o “Mister Crowley” el público estalló de emoción constantemente. El “olé, olé, olé, Ozzy, Ozzy” fue permanente. Tanto que el cantante varias veces quedó atónito mirando a su público. El concierto siguió con “War Pigs”, “Road to Nowhere” y “Crazy Train”. Este último fue seguido por un impresionante solo de viola de Zakk Wylde para guardar en la memoria. El final llegó con aquel tema de Ozzmosis “Mamma I´m Coming Home” y “Paranoid”, sin palabras.

El viejo Ozzy demostró que está intacto y tiene mucho rock para dar. En tanto, Korn no defraudó ni por un segundo. La fecha del metal y la única internacional dejó en las retinas de los presentes unos muy lindos recuerdos. El sonido un poco flojo en varios pasajes de la noche, hizo que algunos artistas se crisparan un poco. Pasó la primera de las cuatro fechas del Quilmes, se vienen grandes artistas nacionales, pero ese es otro tema.

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