Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La Mississippi

Veinte años de blues local

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

28 de Junio, 2008

Veinte años de blues local

La Mississippi se presentó en El Condado en una serie de recitales que se plasmarán en su segundo disco en vivo para festejar sus veinte años. El Bondi te estuvo presente el último sábado de junio, y esta es la crónica de una noche con amigos, música y toda la emoción de la familia blusera.

Unos minutos pasadas las 23.00 se apagaron las luces y Ricardo Tapia saludó a un local en el que, hacía tiempo ya, no cabía un alfiler. La banda arrancó con “Amor y paz”, el tema que da título a su último disco de estudio, editado en el 2006 y durante más de dos horas, reafirmó esa verdad aceptada en el medio, que los reconoce como uno de los grupos que mejor suena en vivo, aunque en este caso hubo un pequeño lunar en cuanto al volumen, apenas bajo.

El concierto de La Mississippi contó con varios condimentos para redondear una noche de esas que se recuerdan por un tiempo y se comentan con amigos, provocando la envidia inmediata. Además de la grabación para un futuro disco, la banda tomó algunos elementos de “Versiones”, el espectáculo que vienen presentando hace un tiempo y en el que juegan con los temas de su carrera. Así, un clásico como “El detalle” fue tocado con una cadencia más rockera, con la gente de pie y aplaudiendo al compás. A su favor, el grupo cuenta con un interesante repertorio de clásicos, además de los temas más ocultos que tanto le gustan a los fans, lo que aporta versatilidad a la hora de la interpretación.

Tapia maneja la escena con el aplomo que le dan estos veinte años al frente del grupo, arengando lo justo y necesario, además de sus reconocidas cualidades como cantante y letrista. El resto de los músicos -los históricos Juan Carlos Tordó en batería, Claudio Cannavo en bajo y Gustavo Ginoi en guitarra, más el “nuevito” Gastón Picazo en teclados- encaran los reconocidos matices que ofrece la banda, que van desde el blues más clásico hasta el rock and roll, con algunos guiños al tango y al jazz. Mención especial es para los bronces (Eduardo Introcaso en saxo alto y “Zeta” Yeyati  en el tenor) que entran y salen de escena según lo requiere el programa, convirtiendo por momentos a La Mississippi en una big blues band.

En este contexto, la banda logró algo no muy común, ya que alcanzó el profesionalismo que requiere un concierto cuando se está registrando, sin caer en la rigidez ni en la previsibilidad. Para esto se apoyaron el aplomo que le dan los años y en los invitados que en calidad y cantidad pasaron por el escenario de El Condado, tal el caso de “Buenos Aires blues”, joya de “Mbugi” (1991), con Luis Robinson en armónica y un ex como Chuky de Ipola en teclados. “Este tema tiene veinte años y cada vez me gusta más”, dijo Tapia y no le faltó razón, a juzgar por una inolvidable versión. Otros viejos amigos que compartieron la noche fueron Daniel Raffo y su precisión para la guitarra blusera, Débora Dixon y su encantadora voz, además de Juanjo Hermida, otro ex pianista que aportó lo suyo en una sentida versión de “Piso de madera”.

Tras un pequeño intervalo, “Hola y adiós” y “Mi capital” iniciaron la segunda parte de un show que ya no ofreció concesiones. De inmediato subió a escena Ricardo Mollo para tocar dos canciones y llenar de talento y emoción la noche. Primero fue “Mala transa”, en una versión funkeada, ideal para el guitarrista dividido y luego “Tres palabras”, un blues hecho y derecho y una rareza, ya que no es muy común ver a Mollo pelando ese género. La sala escuchó en silencio y rompió en aplausos cuando finalizó el tema, en uno de esos momentos que perduran en la memoria colectiva.

Un homenaje a Pappo con “Sube a mi voiture” y “Veinte chicas veinte”, con solo de Chuky a la Jerry Lee Lewis, pasaron antes de que Manu Quieto, de Mancha de Rolando, subiera para hacer “Ahora vengo” con ese irresistible “oh oh” coreado por todo el boliche. Luego de un simulacro de retirada, la banda volvió con todo: un blues como “Un poco más”, el rock de “Un trago para ver mejor” y el cierre con “Café Madrid”, con el Vasco Bariain y el Chino Masunaka de los Chevy Rockets y los tres pianistas alternando sus manos sobre las teclas. Un cierre de fiesta para una noche que tuvo de todo en su justa medida.

La banda liderada por Ricardo Tapia se dio varios gustos en la misma noche: el festejo de los veinte años en la ruta, invitados de lujo y la grabación para un álbum en vivo. Como si todo esto no bastara, el cartelito de localidades agotadas se colgó con la suficiente antelación como para agregar una fecha más para el sábado próximo, el quinto consecutivo en el que El Condado se llenará con el blues de La Mississippi.

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