Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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CJ Ramone

One, two, three, four

Cronista: Gentileza: Juan Manuel Blanco | Fotos: Beto Landoni

16 de Agosto, 2008

One, two, three, four

C.J. Ramone, bajista de la última etapa de Ramones, se presentó en el Teatro de Flores con su nueva banda, Bad Chopper y junto con The Ramonos, Expulsados y Cadena Perpetua montaron en el barrio del Angel Gris una fiesta ramonera como pocas veces vista.

El show comenzó temprano, con la proyección de un documental sobre vida y obra de Ramones, en el que se pudo ver, entre otras cosas, cómo se encuentran actualmente las instalaciones del CBGB, el antro del punk rock neoyorquino que fuera la cuna de la mítica banda.

Los encargados de abrir el fuego fueron The Ramonos, una original, dentro de lo posible, banda tributo integrada por Joe Ramono (voz), Kong Kong Ramono (bajo), Bonzo Ramono (Guitarra) y Chito Ramono (batería). Con el grito de “Hey, Ho, mo-no” y unas graciosas máscaras simiescas deleitaron al público con temas como “Spiderman”, “What a wonderful word”,  y muchos clásicos ramoneros, demostrando que son una de las mejores bandas “tributeras” de las varias que hay en el país.

Después fue el turno de Expulsados, con Martín (bajo), Bonzo (batería), Marcelo (guitarra) y Sebastián (voz), la banda oriunda de Temperley que hace un  tiempo ya es una de las principales del circuito punk local. Tocaron buena parte de su material, destacándose “Nada cambió mi amor”, y dejaron en claro por qué recorrieron gran parte del mundo de la mano de Marky Ramone.

Al retirarse del escenario la gente, que para ese momento había llenado prácticamente el teatro, comenzó a entonar el clásico “Los Ramones, es un sentimiento, no puedo parar” mientras la cerveza fría refrescaba las gargantas extasiadas que se recuperaban tras los frenéticos pogos que habían encendido ambas bandas.

Luego subieron a escena Vala (guitarra y voz), Eduardo (bajo y voz) y Chino (batería), los chicos de Cadena Perpetua, quienes propusieron su punk rock con un estilo más propio, un sonido ajustado y la potencia que sólo los buenos tríos tienen. Con temas como “Algo personal” y “No quisiera quererte”, hicieron nadar a muchos sobre un mar de cabezas que con gran entusiasmo se preparaban para el plato principal de la noche.

El escenario quedó vacío y los copones de cerveza volvieron a entonar las gargantas punkies, que esperaban ansiosas los primeros acordes de Bad Chopper con el tradicional “Hey. ho, let’s go”. A las diez de la noche se abrió el telón y apareció el ex “Pequeño Ramone”, quien con gran satisfacción comenzó a mostrar su nuevo material, al que se le notaron las influencias clásicas del género, como Sex Pistols, The Stooges, y por supuesto, The Ramones, en canciones como “Real bad time” y “Do it to me”.

Naturalmente hubo espacio para temas ramoneros como “Wart hog”, “Beat on the breat” y “Too tough to die” y da la sensación que para C.J. no pasó el tiempo, ya que tanto su voz como su actitud en escena fueron tan enérgicas como hace quince años.

La frutilla del postre llegó después de los bises, cuando subieron al escenario Vala y el Chino de Cadena Perpetua, Kong Kong de Ramonos y Sebastián de Expulsados, quienes se sumaron a C.J. para regalar un show en sí mismo. Tocaron varios clásicos de los Ramones que erizaron la piel del punky más duro, y la fiesta fue completa después del último tema, “Do you wanna dance?”, cuando C.J. se tiró sobre el público que, desbordado, casi lo mata con tanto afecto.

Junto a su banda Bad Chopper, C.J. demostró que hay vida después de los Ramones y el cierre con un seleccionado del punk rock confirmó que para los ramoneros argentos, Joey, Dee Dee y Johnny siguen más vivos que nunca.

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