Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La ilusión que nos condena hace 10 años

Cronista: Gentileza: Eliana Rivero | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

01 de Noviembre, 2008

La ilusión que nos condena hace 10 años

En la calurosa noche del sábado, la banda de Palermo empezó a festejar a lo grande y en un teatro lleno los diez años de su primer disco, en un show que los presentó como una banda consagrada.

El grupo de los hermanos Cerezo hizo su primera presentación para celebrar los diez años de “La Codiciada” su álbum debut. Para completar el festejo, está previsto un segundo concierto el 22 de noviembre en El Teatro de Flores.

El recital comenzó cerca de las 21.30 hs. Para abrir, la banda eligió “A dónde gira”, del disco homenajeado, y a lo largo de la noche mostraron una recorrida por toda su trayectoria, desde temas viejos como “Soplando velitas”, “El comodín” y “Pulposa satisfacción”, hasta los más recientes del disco “Rock en Monsterland (2007)”.

En un teatro lleno de remeras, mochilas y tatuajes de Pier y del Indio Solari, la banda no dejó de agradecerle a la gente todo el apoyo y el acompañamiento que tuvieron todos estos años. Esto se potenció en el momento más emotivo de la noche, cuando la voz de la banda, Ramiro Cerezo, nombró y recordó a todos los que pasaron por la banda y hoy siguen ayudando a que esta gran familia siga creciendo por muchos años más.

No podían faltar los hits populares, que hicieron que el público enloqueciera y saltara al ritmo de “La ilusión que me condena”, “Mi Deseo” y “Jaque Mate”. Hacia la mitad del recital apareció el gran maestro del blues local, Miguel Vilanova, más conocido como Botafogo, para tocar la guitarra en el tema de Pappo “Siempre es lo mismo nena”. Tanto el público como la banda le brindaron un gran aplauso y el guitarrista se retiró saludando y agradeciendo la invitación. Es que en las dos horas que duró el recital, nunca dejó de estar presente la buena onda, el acompañamiento de la gente y la alegría eufórica que puso el líder de esta banda, que no se cansó de repetir su agradecimiento por estos diez años.

En uno de los momentos finales, la banda se retiró y empezaron los cantitos típicos de todo rockero que pide por su banda y le promete fidelidad hasta el final. Minutos después, con cambio de vestuario obligado por el calor que hacía en la noche porteña, Pier volvió para hacer sus últimos dos temas: “Sacrificio y rock and roll” y “Lunares”.

Cerca de las 23.30 y después de veinte canciones, todo llegó a su fin. Una mención especial merecen Los Pibes Atentos, los incondicionales que acompañan al grupo desde hace años y lo seguirán haciendo el 22 de noviembre cuando se vuelva a abrir el telón y nuevamente se escuche que “esta noche  toca Pier”.

Como en todo festejo, no podían faltar los amigos más íntimos ni la familia de los músicos en esta noche tan especial. Y en ese mismo ambiente no dejó de girar por detrás del escenario toda la gente que realmente ayudó a que hoy día esta banda haya dejado de ser una ilusión y para convertirse en una pasión y una realidad.

Porque eso es lo que logra el rock: un ambiente familiar, un recital para disfrutar y la posibilidad de poder festejar, después de mucho sacrificio, este fantástico rock and roll.

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