Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Nightwish

Entre el cabeceo y la dulzura

Cronista: Gentileza: Leandro Falcón | Fotos: Beto Landoni

21 de Noviembre, 2008

Entre el cabeceo y la dulzura

La banda finlandesa de heavy metal sinfónico desembarcó en Obras para satisfacer la sed de violencia devenida en sonido.

For Everness, Luz Abril y Over my Grave se encargaron de preparar los cuellos argentos para el headbanging que se venía. Todo un lujo el de presentarse en Obras con tres teloneros. A pesar de algún que otro disturbio, por la impaciencia del público, las bandas se desenvolvieron con soltura.

Ya llegadas las 21, el equipo técnico de Nightwish empezó a preparar la cancha para la presentación. Tardaron unos 40 minutos en poner el escenario en condiciones para la banda, y se ganaron los gritos de los impacientes fans del metal, pero no pasó de eso.

Con una puesta en escena bien hecha y un juego de luces acorde a la ocasión, un telón con la imagen del disco “Dark Passion Play” se fue iluminando lentamente. Ya bajadas las luces, prendido el color violeta, salido el humo y con colchón de teclado de fondo, la banda de metal sinfónico finlandés salió a escena con “Bye, bye, beautiful”, “Whoever brings the night” y “The siren”.

A pesar de haberse presentado varias veces en nuestro país, y haber sido acogidos con todo gusto, ésta fue la primera vez para la cantante Anette Olzon, quien se mostró suelta, pero tendrá un trabajo arduo para llenar los borceguíes de la potente Tarja Turunen, ex cantante de la banda hasta mayo del 2007.

También a pesar de ser considerado un estilo de música oscuro, violento y autodestructivo, la banda se deshizo en elogios hacia el público por el canto y el apoyo. La gente devolvió cortesías cantando y nombrando a los integrantes. Tampoco hubo ningún tipo de incidentes entre el público, y hasta los que se caían en el pogo eran levantados por anónimos.

Para el gusto del metalero local, el bajista, Marco Hietala adelantó: “tocamos este tema porque sabemos que ustedes la cantan como nadie”. Se venía el cover de la noche: “Symphony of Destruction”, de Megadeth, banda que se vio seducida por el público argento por su canto ovacional pegado al riff característico de la canción.

Los climas de Nightwish surfean entre el heavy metal topadora con doble pedal al mango y baladas de fogón, con sillita y encendedores al aire incluidos (quienes no tenían fuego usaban sus celulares). El bajista, segundo frontman de la banda, moldea su garganta en un grito furioso de metal y una suave voz melódica, dependiendo de la ocasión. La noche la cerraron con los hilarantes comentarios del bajista sobre lo “wonderful” del público y con “Sahara”, “Wishmaster” y “Wish I had an Angel”.

Así pasó la presentación de Nightwish en Obras, para dar cátedra sobre lo melódico que puede ser un sonido aplastante.

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