Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
Seguinos en

La Franela

Solo y en paz

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Beto Landoni

26 de Noviembre, 2008

Solo y en paz

Lejos de los grandes estadios y con muchos amigos arriba y abajo del escenario, Piti Fernández mostró sus nuevas canciones en un debut prometedor.

Bastante público se acercó el miércoles al boliche de San Telmo para ver el debut oficial de La Franela. Adentro del lugar el clima era de suma tranquilidad, la gente conversaba y tomaba algo, mientras esperaba ansiosa pero tranquila por conocer el nuevo proyecto de quien por 20 años fuera guitarrista de una de las bandas más convocantes del rock argentino.

La Franela empezó a tomar forma hacia el 2005, en medio del parate de Los Piojos por la operación de rodillas de Andres Ciro y se constituyó de manera casi casual, con músicos de distintas bandas de la órbita piojosa. El guitarrista Fran Aguilar, el baterista Diego Módica y el saxofonista Pablo Avila vienen de Mil Hormigas. Joselo de Diego (segunda voz) y Lucas Rocca (contrabajo eléctrico) pasaron por Agrupaxion Skabeche. El percusionista Diego Chaves toca también de La QK del Quía, mientras que el más reconocido es Chucky de Ipola, tecladista de Los Piojos desde 2004:

“Del otro lado del mar” fue el tema elegido para hacer frente por primera vez oficialmente a una audiencia que, si bien netamente piojosa, tenía bien en claro lo que iba a ver. Por eso se cantaba por Piti y por La Franela, y no hubo mención de ningún tipo para Los Piojos. “Este lo conocen”, dijo Piti antes de tocar “Llega el tren”, una hermosa postal suburbana que solía escucharse en los rituales piojosos del último tiempo y finalmente quedó afuera de Civilización.

La Franela decide cuando sonar prolija y cuando entregarse al caos. El formato de contrabajo, guitarras acústicas y mucha percusión acolchona el sonido para algún ocasional dibujo de los teclados de Chuky o de la guitarra eléctrica. Sin embargo las canciones son poderosas por su propio peso específico, sin necesidad de distorsionar o levantar mucho la voz.

De Los Piojos sonaron en la primera parte “Extraña soledad” y “Reggae Rojo y Negro”, y también hay mucho de música jamaiquina y caribeña en los temas de La Franela. La parte más rockera llegó con “Ruta” y la presencia de Pablo Guerra, violero original de Los Piojos y también ex Caballeros de la Quema, mientras que “Akanakena” puso a todos a bailar con su cumbia latina al estilo Todos Tus Muertos y el medley con “Alabama song” , de Bertolt Brecht y popularizada por The Doors.

A Piti se lo vio contento y relajado, asumiendo el lugar del frontman con llamativa naturalidad, porque si bien le sobran años de ruedo, es la primera vez que se hace cargo de un micrófono durante un show completo. Entre tema y tema bromeó con el público y la banda, y si tenía nervios no se notaron las ayuditas de sus amigos, músicos y el cariño del público seguro ayudaron a crear este clima, algo que el guitarrista debía extrañar luego de tanto tiempo en las grandes ligas.

La segunda parte del show arrancó con el corte de difusión del grupo, “Lo que me mata”; un estribillo con coros al estilo Los Rodríguez y un error que obligó a volver a empezar. Otro violero de Los Piojos subió a escena, Tavo Kupinski, para hacer “Hielo”, una balada bastante oscurita y “Solo y en paz”, del Máquina de Sangre piojoso. La versión en castellano de “2 Margaritas”, clásico de Os Paralamas con citas a “Desaparecido” de Las Pelotas derivó en un agradecimiento a la banda de Daffunchio por haberlo invitado a tocar en Obras y en “Uva uva”, otro tema pelotero, en una versión más acelerada que la original.

Para el final quedaron cuatro temas que se vivieron con espíritu circense y donde La Trastienda pareció trasladarse a El Palomar. Con la presencia del Rifle Pandolfi (ex futbolista y actual Mil Hormigas), Juan y Nico de Ocaso 2012 (banda de El Palomar cuyos discos fueron producidos por Piti), Guerra, Kupinski y algunos fans que aprovecharon para bailar desde el escenario. Pasaron “Bicho de ciudad”, “Vine hasta aquí” (con el Rifle en armónica), una versión entre el ska y la murga de “No me arrepiento de este amor” (para “reivindicar lo popular”, según Piti) y el cierre con “Chan chan” del cubano Compay Segundo.

Piti Fernández dejó la gallina de los huevos de oro para darse el gusto de mostrar sus propias canciones junto a La Franela. El primer paso fue más que auspicioso y habrá que ver en el futuro en qué medida logra despegarse de la impronta piojosa para hacer su propio camino

TODAS LAS FOTOS