Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Los Gardelitos

El oxígeno de los inocentes

Cronista: Gentileza: Christian Alliana | Fotos: Beto Landoni

28 de Noviembre, 2008

El oxígeno de los inocentes

Los Gardelitos presentaron su nuevo disco en el Microestadio de Argentinos Juniors y ofrecieron un buen show ante más de dos mil personas.

Pasadas las nueve y media de la noche, Los Gardelitos subieron a escena para comenzar la presentación oficial de su muy esperado nuevo trabajo, Oxígeno, aparecido hace algunos meses. Y precisamente el tema que le da nombre al disco fue el encargado de abrir el concierto enganchada a “Cuídate del mundo” para luego seguir con el rocanrol de “Lo que mis vecinos creen”. Inmediatamente llegó el saludo de Eli Suárez (guitarra y voz), al que la gente respondió de manera efusiva y dio paso a una excelente versión de “Envuelto en llamas”.

En este tema, vale la pena hacer un paréntesis ya que cuesta creer que todavía haya gente a la que una tragedia como la de Cromañón no le haya hecho reflexionar sobre el “folklore” del rock. Es que, a poco de cumplirse cuatro años de aquella fatídica noche, sentir la explosión de una bomba de estruendo dentro de un lugar cerrado como el Microestadio de Argentinos Juniors, no puede dejar de ser preocupante. Es cierto que fue un hecho aislado pero, sin embargo, el público no puede pasar por alto este tipo de acontecimientos y debería tomar conciencia de su propia actitud y, en muchos casos, escuchar un poco mejor el mensaje que les transmiten esas bandas a las que dicen admirar.

Ahora sí, volviendo al show, todo continuó por los carriles esperados, en donde las nuevas canciones se fueron alternando con viejos clásicos. Una a una fueron pasando “Los penitentes”, “Dueños del poder” y “Volar” junto a la siempre amorosa “Máquinas viejas” y “Monoblock” dedicada a la gente del interior.  En “Sueños de metal”, la voz de Eli Suárez adquirió un interesante eco para contar esa historia sobre el falso progreso del mundo y amenazas atómicas, temáticas que tanto le gustaban a su padre y fundador del grupo, Korneta Suárez.

De las nuevas composiciones, “Mezcla rara” fue la más destacada con su ritmo bailable y un riff pegadizo. A su vez, “La constelación de la virgen” sirvió para que la gente adquiera protagonismo con sus voces y también bailara rock and roll con “Novelas mexicanas”. En “Estamos podridos” Los Gardelitos sacaron a relucir su costado más crudo, que por momentos los acerca al punk, y la base conformada por Martín Ale en bajo y Horacio Ale en batería se acopló sin fisuras como en toda la noche. Ya sobre el final, la siempre festejada “Los querandíes” generó uno de los mayores pogos y “Nadie cree en mi canción” fue el grito de libertad para esas miles de bocas que cantaban extasiadas.

Sobre una escenografía austera, el trío más arrabalero del rock presentó Oxígeno con un buen show al que quizás le faltó algún invitado como para matizar un poco la velada pero que, gracias a los nuevos temas, tuvo una bocanada de aire fresco en un repertorio que ya comenzaba a tornarse repetitivo.

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