Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Deep Purple

Emoción Púrpura

Cronista: Gentileza: Lautaro Guido Pavía | Fotos: Beto Landoni

20 de Febrero, 2009

Emoción Púrpura

La banda británica, que ya lleva cuarenta y un años tocando en la escena rockera, brindó un muy buen espectáculo de más de noventa minutos en los cuáles recorrió gran cantidad de sus clásicos.

A las 21 hs. en punto aparecieron en la oscuridad de un Luna Park repleto los cinco integrantes de la actual alineación de este grupo clásico del rock británico. Formación que se identifica entre los fanáticos como Mark 8 y que tiene a Ian Paice como único baterista del grupo en toda su historia. Justamente él fue quien dio los primeros toques del súper clásico “Highway star“, el cuál hizo estallar a todo el público argentino a pesar de que el nivel de la voz estaba bajo.

Luego de que interpretaran “Into the fire“, de su cuarto disco en estudio In Rock (1970), continuaron con “Strange kind of woman“, el clásico de Fireball, uno de sus álbumes indispensables editado en 1971. En este tema comenzó a destacarse claramente el sonido del órgano Hammond de Don Airey, quien reemplazó al histórico miembro Jon Lord en marzo de 2002. El riff pegajoso que da inicio a “Rapture of the deep“ fue coreado por todo el estadio en un guiño positivo hacia la interpretación del más reciente material de la banda.

A esta altura, había transcurrido nada más que media hora de show y el vocalista Ian Gillan presentó al actual guitarrista de la banda, Steve Morse, quien con su forma muy moderna de tocar su instrumento arremetió con un gran solo de viola en “Contact lost”. Las palmas del público y las texturas y climas que aportaba el tecladista, sirvieron para acompañar este momento. La excelente actuación de Morse siguió con “The Well-Dressed Guitar “ (que se puede encontrar en una edición doble del último disco de la banda) y allí pudo divisarse mejor que nunca la excelente conjunción entre el guitarrista y, el ex Rainbow y Whitesnake, Don Airey.

Más allá que el Luna Park no es el lugar mas adecuado (por su acústica) para realizar un recital de rock, el sonido de la banda se caracterizó en todo momento por la potencia general y por su justeza. En “The Battle rages on“, tema que le dio título al último disco en estudio editado por Mark 2, es decir, la formación clásica y más querida por lo fans, se reflejó todo el esplendor de la banda pionera del metal con un ritmo bien machacante.

A mitad del show, Don Airey fue nuevamente el encargado de entretener a la audiencia con un solo que, entre pasajes de música clásica y virtuosismo, se destacó por la interpretación de la música de “La Guerra de las Galaxias“ y el tango “La cumparsita“. Luego, en “Perfect Strangers”, Gillan utilizó un efecto de eco que resultó favorable en el tema y “Space Trucking”, del mejor disco en estudio de la banda “Machine Head” de 1972, le permitió al baterista Ian Paice demostrar que todavía tiene esa forma virtuosa y clara de tocar la batería y asimismo que se encuentra en una gran forma física. Sin embargo, la interpretación de este tema dejó en evidencia lo inevitable, el mal estado de la voz de Ian Gillan ya que el cantante interpreta las canciones de una forma básica (aunque a veces se esfuerce) porque su voz ya está muy gastada como para intentar llegar a determinados tonos. Lo positivo es que los demás integrantes, con sus grandes despliegues, apoyan al frontman para que el resultado final sea lo más importante.

El riff más conocido de la tierra fue coreado por todos los presentes para que “Smoke on the water” siga siendo revalidado como uno de los grandes temas del rock cada vez que se lo toque. Luego de saludar fugazmente, llegaron los bises de la mano de “Hush” y  “Black Night”, que fue el elegido para cerrar una noche a todo rock pesado. El bajista histórico de la banda Roger Glover empezó con el riff del tema que inmediatamente siguió todo el público que estaba conformado por gente de edades diferentes. Con un solo de pregunta por parte de Morse y respuesta por parte de la gente, quedó claro que la banda se siente muy cómoda tocando aquí.

Esta banda del hard rock progresivo estuvo muy agradecida y demostró la gran comunicación que tiene con el público argentino, algo que se palpa en cada canción. Antes de su presentación en el Cosquín Rock, este primer recital en el Luna Park demostró el buen momento por el que está pasando el grupo, más allá de que la mejor época de su cantante ya haya pasado. Los grandes protagonistas de la noche fueron Steve Morse con su gran habilidad y feeling para tocar la guitarra y Don Airey destacándose toda la noche al mando de su teclado. Larga vida para estos pioneros británicos del metal.

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