Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Motorhead

Los ases de espada del rock and roll

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Beto Landoni

11 de Abril, 2009

Los ases de espada del rock and roll

El power trio liderado por Lemmy Kilmister se presentó en el estadio Malvinas Argentinas y demostró porque siguen siendo una leyenda del género pesado.

Para definir a Motorhead tenemos que recurrir a una vieja frase instalada en la cultura popular: “Viejos son los trapos”. Y acá va un poco de estadística: desde 1975, año de la  fundación de la banda, nunca pararon de  hacer giras, con un cantante-bajista que porta en su DNI nada menos que 63 años, 27 discos editados, 2 DVDs, 10.000 atados de cigarrillos, varios hectolitros de Jack Daniels y a pesar de todo eso sigue rockeando como en el primer día.

Con puntualidad inglesa, a las 9 de la noche, la banda salió a escena y Lemmy junto a Phil Campbell en guitarra y Mikkey Dee en batería se presentaron diciendo: “Nosotros somos Motorhead, y tocamos rock and roll” (así le gusta definir a su banda, aunque muchos la cataloguen como heavy metal). Y el delirio comenzó con el tema “Iron fist” seguido de “Stay clear”, un doble inicial que vienen repitiendo hace años.

Durante el repaso de un infinita carrera sonaron perlitas que habían quedado en el tiempo, y que hacía mucho que no brillaban, como son el caso de “You Better Run", del disco March or Die (1992) o "Be My Baby" de Kiss of Death (2006). Como ya es un emblema de Motorhead, las canciones sonaron un tanto aceleradas con respecto a las versiones de estudio, marcadas por el tempo de dictaba el bajo de Lemmy. 

Después que sonara el tema “I got mine”, Phil Campbell copó el escenario para hacer un solo sobre una base de bajo sampleada, llevándose la ovación de toda la gente que colmó el estadio. Y como no se podía quedar sin mostrar su habilidad con los parches en un solo, el ya veterano Mikkey Dee, hizo lo mismo que su compañero después del tema “In the name of tragedy” con los mismo resultados: aplausos y cantito de “Mikke Mikke, Mikke!”

Con la banda entera presente, un asistente le acercó a Lemmy una bandera argentina, para que la colgara sobre su equipo de bajo (puede que sea demagogia y que lo haga en todos los países, pero el publico argentino siempre festeja estas cosas). El cierre de la noche empezó a redondearse con el tema acústico “Whorehouse Blues”: sí, crease o no, Motorhead hizo un tema acústico, con Lemmy en voz y la dupla Phil-Mikkey a cargo de las violas acústicas. Y como ya es un clásico, los encargados de cerrar el telón fueron “Ace of spades” y “Overkill” que sonaron con un grado alto de decibeles (peleándole a Manowar el podio del show más ruidoso).

Con una hora y media de show sobre sus espaldas, los fanáticos de Motorhead se fueron a sus casas contentos, porque justamente en  un viernes santo, pudieron ver a su “Dios”, que tiene nombre y apellido…Lemmy Kilmister.

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