Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Heaven & Hell

Más Infierno que cielo

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Beto Landoni

07 de Mayo, 2009

Más Infierno que cielo

El grupo formado por Ronnie James Dio y los ex músicos de Black Sabbath presentó su nuevo disco “The evil you know” en el Luna Park.

Antes que nada dejemos las cosas claras y llamémoslas por su nombre: haciendo a un lado los derechos legales, esta banda no es Heaven and Hell, es Black Sabbath. Un grupo por el que han pasado cantantes de una talla gigantesca como Ozzy Osbourne, Ian Gillan en el disco Born Again (1983), Glenn Hughes en Seventh Star (1986), Tony Martin, el mismísimo Dio y hasta Rob Halford haciendo una suplencia, una rareza para los que puedan encontrar ese bootleg en Internet. Algunos ortodoxos dirán que no es Sabbath sin Ozzy, pero la verdad es que es sólo un problema de nombres.

Con un Luna Park al 90%, lleno de cabelleras canosas y mucha sangre joven que heredó el legado metalero, a eso de las 21:00 comenzó la acción. Una gran pared metálica y varios sets de cadenas frente a los amplificadores decoraban el escenario, que esperaba la instrumental “E5150” para que cada uno de los músicos fuera ingresando.

Primero Vinny Appice (batería), segundo Geezer Butler (bajo), tercero Tony Iommi  (guitarra) con sus infaltables gafas azules, sus yemas postizas post accidente y un caluroso saco de cuero. Y por último Ronnie James Dio (Dios en italiano, le falta modestia pero le sobra talento).

Para seguir el orden de los temas del disco Mob rules (1981) pegado a “E5150” sonó el riff de la canción homónima al álbum y el Luna se convirtió en un verdadero infierno. Después del protocolar saludo, Dio bajó un poco la euforia con “Children of the sea”, un tema medio tiempo que lo deja lucirse con su impecable falsete.

Con el final de “I”, Dio hizo sus famosos cuernitos, inventados por él (gracias a su abuela por darnos el símbolo del metal) y comenzó a “predicar” la biblia negra (“Bible Black”) de su último disco “The evil you know”.

En el medio de “Time Machine” del álbum Dehumanizer (1992), Vinny Appice quedó acompañado por su gigantesca batería para solear con una vehemencia pocas veces vista contra sus parches. Los clásicos de “los años de Dio” siguieron uno a uno con “Falling off the Edge of the World” y “Die young”, que casi provocan varios lagrimones en los más antiguos seguidores del grupo. El cantante continuaba hiperactivo, corriendo, saltando por todos lados y manteniendo un contacto constante con el público, al cual le recibió banderas y tomó de sus manos durante todo el show.

“Esta canción es lo que nosotros somos,…Heaven and Hell” dijo Dio en su discurso, para que la marea de gente se transforme en un tsunami. El Luna tomó la voz y coreó el riff principal junto al ex cantante de Rainbow, para desembocar en una maratónica interpretación del tema que duró 10 minutos y tuvo dos momentos memorables. Primero una zapada del trío en la que parecía que Tommy Iommi estaba en el living de su casa, en su Birmingham natal. Y segundo, el regreso de Dio, que usó un recurso tan simple como efectivo: mientras cantaba, las luces se apagaron por completo dejando solo su rostro iluminado por  tres reflectores rojos, que transportaron al público sin escalas al séptimo infierno con el italiano como su gran anfitrión.

Terminó el infinito “Heaven and Hell” y para los bises sonaron la mitad de “Country Girl” enganchada con “Neon Knights”, y así se dio por terminada la “misa metalera” de “Black Sabbath”.

El show fue corto (12 temas y medio) y la gente se quedó con sabor a poco para ser una banda de tal magnitud. Dicen que lo bueno viene en envase chico, y tanto por la duración del espectáculo, como por la estatura de Dio (1.60), esta vez concordamos 100%.

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