Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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The End

El Gran Pez

Cronista: Gentileza: Bruno Lazzaro | Fotos: Gentileza: Ro Diaz

14 de Mayo, 2005

El Gran Pez

Fish paseó su “Return To Childhood” por la Argentina. Secundado por unos The End que coparon parada, el ex vocalista de Marillion desplegó su rock neo progresivo por un Gran Rex casi completo

Llegué al Gran Rex alrededor de las 21. La primera, y creo que la única, sorpresa que me llevé, luego de atravesar las promocionadas puertas del teatro, fue que había más gente de lo que esperaba. Luego de obtener mi entrada y desfilar por la pasarela de acceso hacia las butacas, lugar donde el acomodador te ofrece el programa y el dilema de si hay que pagar o no te carcome el bolsillo, me arrellané en mi butaca, Fila 13 al medio, y acá voy a hacer un breve parate. Que bueno es cuando te tocan esos lugares que de entrada te predisponen claramente a disfrutar de un show por más que éste tenga altibajos. Como ir a ver una película al cine. Un par de puntitos más que si la ves en la tele siempre va a tener.

Mi intención era clara. Quería saber de que manera el grupo The End emulaba a Pink Floyd. Como un relojito ingles, pero sin empezar con las alarmas de “Time” , arrancaron su show con “Welcome to the machine” . Y voy a detenerme nuevamente. Hacer un comentario exhaustivo acerca de cómo manejan sus instrumentos y otros detalles mas técnicos sería ridículo. The End es una banda clon, y no hay mala intención en este comentario, al contrario, la calidad de estos muchachos es óptima. Pero son lo que son, y analizarlos a fondo, más cuando no es su fecha, no estaría bien.

Intenté la prueba máxima de cerrar los ojos y dejarme llevar para confirmarlo. Luces centellantes lograron interponerse entre un imponente escenario y mi humilde impresión, manejando los tiempos de mis sentidos, mezclándolos con una realidad distante en espacio y forma.

Son muchas las condiciones que poseen estos músicos argentinos, pero ojo que también tienen algún que otro dato negativo. El cantante Gorgui Moffatt, ostenta un carisma que no concuerda con la música. Entre arengas y corridas distrae lo elemental de este conjunto: su gran sonido.

“Money” , con su inconfundible caja registradora, “Brain Damage” , con su risa diabólica y un “Wish you were here” increíble, con toda la gente cantando, provocaron una profunda emoción en todos los presentes. “Comfortably Numb” fue el tema elegido por estos grandes músicos argentinos para dejar libre la pista, aclarando que de a poco se irán convirtiendo en una banda de exportación.

El recital anunciado era el de Fish, pero por lo ocurrido en el turno anterior, me quedó la duda de cuanta de la gente que cubrió casi todas las localidades había ido a ver al ex-Marillion. Con una breve interrupción, en la que la mayoría de los presentes optó por levantarse de sus butacas para dialogar con los suyos, llegó el momento de Fish. Un escocés imponente, que muy desvencijado, arribó al escenario con un pañuelo mitad palestino y mitad saca mocos colgado de su cuello.

Al llegar a suelo argento se arrodillo y beso el piso del tablado. Y fue a partir de ahí que empezó a desplegar sus poses de divo, y con una de esas que dicen “acá estoy yo” dio paso a su “Return to Childhood 2005” .

“Big Wedge”, “Moving Target” , en la que no se canso de apuntar a la gente, y “Goldfish & Clowns” , tema en el que un teclado en forma de reloj impertinente marcaba los tiempos de una banda de excelentísimo nivel, se sucedieron hasta llegar a “Numbers” , donde el clásico saludo de ocasión dijo presente. “Hola Buenos Aires” exclamó Derek Dick, nombre real de Fish, antes de sentarse en el escenario y comenzar una larga introducción, en la que un público bastante amargado, escuchó sin objetar. “Yo vengo de Escocia, un país signado por guerras” comentó, para concluir hablando del plan Bush-Blair en busca de armas nucleares en Irak. “Este tema es para Tony “Fuckin” Blair agregó el cantante con clara rabia en sus ojos. “Pilgrim´s”, “Innocent Party” y “Long cold day” continuaron en una noche en la que la gente pasó de respetuosa a rozar lo amarga y desconsiderada.

Para el final quedaron dos joyas de Marillon: “Misplaced Childhood” en la que se despidieron uno por uno abandonando sus instrumentos mientras la gente, por única vez, acompaño con el coro a los músicos hasta el final del tema. Y “Fugazi” clásico de la banda de los ochenta.

Lejos de ser un conjunto de reconocimiento local, y secundado por un grupo en crecimiento pasado, Fish discurrió su “Return to Childhood” por Argentina. El lleno del teatro, contrastando del vacío emocional de la gente, hizo de la noche una rara velada, logrando que el gran pez encuentre su rápido final en una pecera carente de vibraciones.
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