Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Riddim

Barajar y Dar de Nuevo

Cronista: Gentileza: Bruno Lazzaro | Fotos: Gentileza: Ro Diaz

20 de Mayo, 2005

Barajar y Dar de Nuevo

Anunciado como la despedida de su ultimo trabajo, y próximos a encerrarse en estudio para realizar su tercer placa, Riddim presentó temas nuevos en un prolongado show con invitados.

¿Cuantos colores tiene el reggae?. Digo: ¿Cuantos subgéneros posee este estilo de música?. Parece que muchos. Porque la verdad que un ignaro de este ritmo podría decir que la canción siempre es la misma, y creo que un poco de razón tendría. Pero también, haciéndole un guiño al género, se puede entender que hay una amalgama en la cual esa canción que a veces parece la misma puede recorrer diferentes y claras distancias unas de las otras.

Al llegar al N/D Ateneo, lugar donde Riddim despedía su segundo disco (Remando) me tope con una cantidad de gente que no cumplía con el prototipo de “Rastaman, Chalaman, Jamaican Reggae o como quieran llamarlo, que esperaba. Me encontré con un público de muy variada edad, en el cual muchos de ellos pasaban los veinticinco abriles. Tome lugar en esos palcos medios coloneanos que tiene el N/D y me dispuse a escuchar a una de las bandas de mayor crecimiento en estos últimos tiempos donde las concurrencias exceden a los rótulos.

Con el aplauso de los presentes, la banda, acompañada por dos morochas afro-americanas, asaltó el escenario y puso en órbita su adiós. “Children of Sánchez”, el instrumental de Rico Rodríguez, sirvió para ir calentando a un público que ya había empezado a tomar calor por sus propios medios. Con “Vamos a intentarlo” Pety, vocalista de la banda, hizo su entrada triunfal aumentando los decibeles de los alaridos. De traje blanco, y en remera también clara, con los clásicos colores jamaiquinos al medio donde podía leerse Rockers, el crooner lanzó las primeras palabras de la noche: “Espero que lo disfruten” . Y creo que ya lo estaban disfrutando desde antes del show. Desde la previa.

“Restos vivos”, con la gente encendida, y “Guerra tribal” fueron los temas que se sucedieron hasta llegar al primer invitado de la noche: Claudio, tecladista de los Cafres, que se quedaría toda la noche ocupando uno de los dos lugares dedicados a las teclas.

“Ritmo que resiste” , con un estribillo en el que podía escucharse algo así como “Reggae para que despegues” y “Confusión” fueron las primeras canciones que formaron parte de esta avant premiere que los músicos quisieron regalarle a la gente como anticipo de su próximo disco que, como Fernando Deaño (guitarrista) explica en charla con la Bitácora, comenzará a grabarse esta semana.

Con un León de fondo, al estilo del A Night at The Opera de Queen, Pety presentó al próximo invitado: Guillermo Bonetto, líder de los Cafres, con quien interpretaron dos covers bien seguidos por la gente.

“Hasta ahora como va” consultó el cantante antes de que llegue el tema que da nombre a su segundo disco: “Remando” . Siguieron “Prueba de vida” , con perfil de hitazo, y “Killing me sofly” , una excelente adaptación del clásico de Roberta Flack, en el cual se pudo apreciar a 13 músicos en escena, en su mayoría de viento, algo con lo que la banda logra lucirse.

A continuación llegaría otro invitado más para realizar “Junto a vos” , Ariel Villanueva violero de Dancing Mood, quien participaría de los siguientes temas.

“Dando todo” , un ska que hizo temblar el piso del teatro, atento con esos palcos que tiemblan mucho, y “Dejate llevar” , que Pety anunció como uno de los primeros temas de Riddim, llegaron para concluir el primero de los clásicos dos finales. Antes, el frontman había agradecido a los concurrentes “por pagar una entrada más cara que lo habitual” .

Con una rápida vuelta, que ya perdió esa intriga de que si se concretara o no, se sucedieron “Your house” de Steel Pulse, “La máscara” y “Un camino positivo” para anunciar otro adiós que no se llevaría a cabo sin antes ofrecerle a la gente su joya mas preciada: “Puedo dar más” .

Siguiendo el camino del Reggae más pop, no con el tinte de mala palabra como suele interpretarse, aunque alejado de ese estilo Perico, Riddim deja bien parado a una cultura que con el correr de los días parece ganar más adeptos.
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