Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Las Pelotas

Un SHOW hasta LAS PELOTAS

Cronista: Gentileza: Gaby Salomone | Fotos: Beto Landoni

20 de Mayo, 2005

Un SHOW hasta LAS PELOTAS

Aunque nunca dijeron estarlo “Esperando (,) el Milagro” llegó hace rato y se afianza, no sólo renovándose en sus estilos también en el “Show” . El del viernes pasado fue uno de esos, donde uno comprueba una vez más, que la mística enca

Aunque nunca dijeron estarlo “Esperando (,) el Milagro” llegó hace rato y se afianza, no sólo renovándose en sus estilos también en el “Show” . El del viernes pasado fue uno de esos, donde uno comprueba una vez más, que la mística encarnada por el tándem Sokol – Daffunchio puede permanecer intacta, incluso sin resignar nada en el camino.

A minutos del arranque, el Templo del Rock estaba lo suficientemente abarrotado de gente como para que uno, no sólo olvide el frío que dejó puertas afuera, sino también para replantearse cómo hará para saltar con tanto abrigo a cuestas. El estadio era un hormiguero y respirar la sensación de que algo pronto estallará en ritmos y saltos era inevitable. Sin dudas, antes del comienzo, la ansiedad se contagia.

Sin embargo, la masividad para Las Pelotas no es una novedad, y lo dejaron en claro. Incluso sabiendo que ese fenómeno genera cierta exigencia para responder a las expectativas de tanto público, estos muchachos se permiten cumplirlas sin caer en el estereotipo de responder sólo con hits.

Fue así, que arrancaron con toda la adrenalina, como quien sube el volumen en el living de casa, Las Pelotas brindaron un comienzo potente y Obras vibró a salto ininterrumpido desde “Sin hilo” hasta “Hoy me desperté”, pasando por “Desaparecido” y “Tiempo de Matar”, entre otros.

Pero el sabor especial del concierto, no se degusta completo si sólo nos quedamos con ese temblor inicial de la noche que se propagó hasta en las paredes. La gracia de las Pelotas está en el amplio espectro estilístico que ofrecen y que combinaron estratégicamente en este show.

Es por eso que lentamente fueron llevando el clima a otro lugar. Tema a tema, llegaría la penumbra y con ella esos ritmos para ponerse cómodo, prenderse un cigarrillo o abrazarse. (si llevaron pareja). Las Pelotas tienen eso, la posibilidad de saltar a morir con “Para con la Papa” para luego sumergirse en el reggae con “Hawaii” y flotar placidamente con baladas como “Será” y “Abejas”.

Y de la misma manera volver a estallar como lo hicieron con un cierre que incluyó un grupo de percusionistas, para que el público vuelva a entrar en calor con Capitan América y El Milagro, algunos de los últimos, antes de volver al frío que nos esperaba afuera en la Av. Libertador.

Las Pelotas brindaron un show de esos que se saborean lentamente como un plato delicioso. Tienen el condimento preciso en las letras y en vivo demuestran que saben agregar ese ingrediente necesario sobre las tablas para que suenen en su punto justo.
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