Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Nagual

Esa vocecita que te habla

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Beto Landoni

18 de Julio, 2009

Esa vocecita que te habla

Nagual presentó su tercer trabajo en The End: un grupo cada vez más sólido y un público que no para de crecer.

Ni la epidemia de gripe, que obligó a postergar una semana el recital, ni la llovizna persistente e insoportable por definición, que acompañó buena parte del sábado, pudieron con Nagual. Los de Mataderos presentaron Pacto de Sangre con todas las de la ley, en un The End que se llenó con todos los viejos seguidores y unos cuantos nuevos que la banda va cosechando en su inquebrantable manera de entender el rock:

Cuando se acercaban las 22, el local se mostraba prácticamente completo y la gente acababa de disfrutar del set de Etiqueta, la banda invitada para abrir la fiesta. Algunos conversaban cerveza en mano mientras otros se acercaban al stand y chusmeaban discos y remeras. Un enorme telón cubría el escenario con Pacto de Sangre como insignia, su tercer trabajo editado a comienzos de este año, y el motivo de esta presentación. Por eso, cuando se apagaron las luces, sonó Gracias Gauchito Gil, el tema que abre el disco. Después pasó “Vengan” y con “Morir de a poco” llegó la primera explosión, con la lluvia de papelitos que se repetiría durante todo la noche. Antes de “Rito salvaje”; Ciriaco Viera (guitarra y voz) y Fachu Zabia (bajo) saludaron y agradecieron por primera vez.

Ya desde el comienzo, por el escenario de The End fueron desfilando algunos invitados, para reforzar la propuesta de una banda que mantiene sus raíces rockeras pero no se queda quieta a la hora de bucear por diferentes ritmos. Así pasaron vientos y charango para el reggae “Despertar”, y bombo murguero y redoblante se sumaron a la percusión de Julio Alves para “La estación. El tremendo solo de Facundo Terry en “Gorriones”, uno de los tantos que regaló durante la noche, completó un segmento de Guerrero, el notable disco de 2007, fundamental en el presente que vive la banda.

Pero la estrella en cuestión era Pacto de Sangre, y la banda lo recorrió de principio a fin. Desde los momentos más enérgicos como “Gualichu” y “Satan”, hasta los remansos que ofrecen “Mejor es” o “Bellavista”, esos momentos en los que la monada puede aflojarse un poco y disfrutar de las crónicas urbanas y arrabaleras que Ciriaco narra como pocos. Otros invitados dejaron su sello, como en el disco: Gastón Argüello y su trompeta para “El Gaucho” y Luciano Lima, que le puso color montevideano a “Juan Lacaze”.

Si algo caracterizó a la noche de Flores fue el clima de una reunión de amigos. Desde el escenario, Ciriaco y Fachu saludaban a los nagualeros con unos cuantos shows encima, incluso el cantante recordó haber sido rebotado en la puerta de ese mismo boliche y el bajista recreó una de las viejas y queridas prácticas del under al anunciar algunas fechas de bandas amigas. Pero también es cierto que la convocatoria de Nagual estuvo a la altura del lugar, y seguramente los que se acercaron por primera vez se fueron con los oídos llenos de música (mucho rock, pero también folklore, reggae, funk y siguen las firmas) y la confirmación que se pueden hacer movidas independientes, con resultados satisfactorios y sin traicionar convicciones.

Ya cerca del final, “La abuela” y “Voces” volvieron a Guerrero, y se guardaron algunos de los poderosos del último álbum, como “El primo” y “De Claudio”. El cierre oficial fue con “El Jaimito”, pero la estatura del show y el reclamo de la gente obligó a algunas más entre las que se destacaron “El robo” y una versión del pelotero “Sin hilo”, ralentada y a dos guitarras, con Ciriaco y Fachu acompañados por el baterista Andrés Sualdo.

La leyenda que acompaña a toda banda dice que Nagual se formó en el sótano de una pizzería y acaso como agradecimiento siempre se mantuvo fiel al under. El sábado, el barrio de Flores fue testigo de otro capítulo, de los más importantes, en su historia de rock independiente, convicciones firmes y buenas canciones.

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