Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La Vela Puerca

Y la Vela se encendió de este lado del charco...

Cronista: Gentileza: Gaby Salomone | Fotos: Beto Landoni

29 de Mayo, 2005

Y la Vela se encendió de este lado del charco...

La Vela Puerca demostró una vez más que ser masivos es una consecuencia natural de su magia. Cerraron la serie de tres shows consecutivos en Obras con un repertorio que alternó potencia y emotividad, minuto a minuto y sin anestesia

En la previa, sus compatriotas “Buenos muchachos” le hicieron honor al nombre y amenizaron la espera con rock and roll y toques de balada hasta que las agujas marcaron las 10 y el grito del público al son de “vamo`, vamo` la Vela, vamo` la Vela de mi corazón” hizo explícito el entusiasmo que se venía gestando.

Minutos después, la Vela se encendió detrás del telón y el Obras repleto recién los vio tras los primeros acordes, claro.... “Llenos de Magia” arrancaron. Vienen de colmar el Velódromo de Montevideo con 15 mil personas, y el domingo cerraron la tercera función consecutiva de este lado del charco donde siguen contagiando un carisma que quizás hace siete años jamás imaginaron. Y que no sólo plasmaron, Seba “El Enano” se ocupó de reconocerlo al esbozar: “El mayor agradecimiento que quiero transmitirles es el de haber crecido juntos” .

Y si, no hay dudas, en sólo dos años pasaron del Salón Pueyrredón a Cemento y de ahí sin escalas a Obras (en noviembre), pero esta vez el Templo los encontró ya maduros y con la propuesta siempre vigente de expandir su mensaje social, realista y sincero.

Pero no sólo del contenido las letras se nutre su éxito, quizás su mejor virtud reside en el talento para desplegar ese sentimiento sobre el escenario y dispararlo directo a las entrañas del público, como lo hicieron el domingo. Por momentos, bastaba volcar la mirada en cualquier dirección del estadio y percibir que no se trataba simplemente de corear las canciones, en cada uno de los que allí cantaban con la Vela, las letras cobraban vida como un galope de sensaciones que brotaban desde el pecho hasta el aliento.

Además, Sebas “El Enano” y su tocayo, Cebolla se complementan para brindar una combinación exquisita que permite alternar una conmovedora versión “Zafar” con violín y acústica y de ahí pasar sin anestesia al más potente “Paren hoy” donde el hiperquinético Cebolla se lanza inesperadamente al público, para luego volver al las tablas con la ropa desgarrada.

Eso resume la esencia del show que brindaron, fueron más allá del cotidiano recorrido por los éxitos, el secreto fue el zigzag donde alternaron potencia y emotividad con una selección de temas bien ajustada. A su vez, plantearon una performance cuidada, vista a cada detalle por dos pantallas gigantes a la que se sumaba una escenografía con un fondo casi expresionista que funcionaba a modo de instalación, con caras/caricaturas sobre las gradas blancas.

La Vela emerge y cautiva por ese espíritu de fidelidad a la causa que encarnan, por la sinceridad con que eligen ser parte de muchas realidades en cada canción y por el talento para plasmar todo eso en un show como el del domingo. Es por eso que ser masivos es una consecuencia natural de su magia.
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