Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Juan Rosasco en Banda

Domingo de bellas canciones

Cronista: Sergio Visciglia | Fotos: Anabella Reggiani

13 de Septiembre, 2009

Domingo de bellas canciones

Juan Rosasco llegó una vez más al Teatro ND Ateneo para seguir presentando “Paseo en Menta”, y también para adelantar muchos temas nuevos, en una cálida noche donde la canción fue la protagonista.

No hay dudas que sentarse en un lindo teatro a escuchar melodías compradoras es un perfecto plan para cualquiera de los tan extraños domingos a la nochecita que nos toca sobrellevar. Algo así prometía el cartel del Teatro ND Ateneo justamente para el pasado domingo y, entonces, qué mejor que concurrir a tal promesa para corroborar dicha afirmación.

Apenas subió el telón, la escenografía del lugar proponía comenzar un Paseo en Menta, el mismo al que invita la última placa discográfica de Juan Rosasco en banda. Sin embargo, de entrada sonaron “Cáscara” y “Estacionado”, dos canciones inéditas a salir en un futuro disco.

La gente que se había acercado al recinto encontró versos conocidos en “21 primaveras” y “Noel”, mientras que el pegadizo “Oscurito” (canción que da nombre al segundo disco de 2005) arrancó de las butacas las primeras palmas de la noche. Contagiado, el público arengó al comienzo de la siguiente canción, pero Juan avisaba “el rocanrol viene más tarde” y la banda volvía a bajar un cambio presentando más temas nuevos.

Pasando por diferentes estilos, la canción es sin dudas el máximo exponente en cada show de la banda, y así lo demostraron sus integrantes en el bloque inicial, donde las agradables y llevaderas letras de Rosasco se dejaban escuchar y apreciar con el mayor gusto.

El movidito “Efecto 10”, cuya letra jura tener “la gorra de Don Ramón”, amagó otra vez con obligar a todos a pararse, pero nada de eso: fue el preludio a un exquisito bloque acústico que contó con tres temas: “Calesita del olvidado” (cantada por la corista y tecladista Paola Acosta), “Algún otro cambio” y “Las flores de esta Cuba”, esta última dedicada a la historia de dos personas llamadas Ernesto y Libertad, quienes nacieron en el mismo hospital casi al mismo tiempo.

Guido Wardak en cello y Analía D´angelo en voz fueron los invitados de este bloque, mientras que Santiago Dussaut en guitarra será otro invitado que llegará con toda la banda para hacer “Nada”, redonda pieza que junto a “Canción para Teté” provocaron los mejores momentos de la noche. En esta última, Paola Acosta se lució cantando, mientras un bailarín representaba en escena el estado de locura que encierra a la protagonista de la historia.

Una y otra vez Juan agradeció a los presentes, remarcando que todo se hace más costoso y también más placentero al llevar el proyecto de manera independiente. Tampoco dudó en afirmar que se trataba del show más importante de la banda, la cual se completa con Sergio Maza en bajo, Bruno Fornasari en batería, y Cristian Andolfi en guitarra eléctrica. En el último tramo, “Cementerio cruel”, “Tanta pulsión” y “Pultrimcol” (estas dos acompañadas por vientos) le pusieron rock a la jornada y la gente tímidamente acompañó desde su asiento festejando lo que sería el falso cierre.

Con todos los invitados en escena, con más y más agradecimientos, sonó el himno interno que es “Mi bienestar”, para que después la encantadora “Toxi” le otorgue el broche final a una cálida y por demás agradable noche vivida en el teatro ND Ateneo, llena de lindas canciones acompañadas por el carisma de su autor y su sólida banda. No había dudas al comienzo, y menos las hay una vez afuera del lugar: el plan del domingo era perfecto.

Grata velada ofreció Juan Rosasco en banda, mostrando su talento para hacer canciones y llevando a cabo una interesante propuesta que viaja por el difícil pero a la vez encantador camino de la independencia.

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