Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Las Manos de Filippi

Lo que no te destruye te hace más fuerte...

Cronista: Gentileza: Gaby Salomone | Fotos: Beto Landoni

03 de Junio, 2005

Lo que no te destruye te hace más fuerte...

El rock under local perece hallar una luz al final del túnel. De la mano del movimiento MUR (Músicos Unidos por el Rock) , El Teatro reabrió sus puertas por primera vez desde Cromañón con un festival que convocó a “Las manos de Filippi”

La era post Cromañón en la escena rockera trajo consigo, entre tantas otras cosas, la necesidad de hallar una salida, que paradójicamente, permita una nueva entrada a esas otras víctimas de la tragedia: la innumerable cantidad de bandas under que aún sufren el portazo que las dejó fuera del circuito por falta de locales para tocar.

La primera iniciativa para enfrentar la desolación de ser silenciados por esta realidad, vino de la mano de MUR (Músicos Unidos por el Rock) , un movimiento que surgió tras el fatídico 30 de diciembre como una alternativa ante el desierto que sólo parece guardar un oasis para los que tocan en las grandes ligas. La organización congrega a más de 250 grupos de rock y el viernes pasado se hizo oír con un festival en la no menos esperada reapertura de El Teatro , el primero de los locales Clase C habilitado tras Cromañón.

Además, configuró el punta pie inicial de un ciclo que tendrá un show de esta clase una vez por mes.. La convocatoria para reabrir las puertas del reducto que antaño supo ser la antesala de Obras para las grandes bandas, esta vez, y ya con su capacidad reducida por las normas de seguridad (de 2500 a 1814 personas) le dio un lugar al under con el debut de bandas como “Las Patillas del Abuelo”, “Los Pingüinos”, “Escuela de la Calle” y el cierre a cargo de “Las Manos de Filippi” .

El Festival, con el cual se juntaron alimentos para donar (a cambio de la entrada), se extendió desde el atardecer hasta las once de la noche en un clima que pasó de la emotividad a la más ferviente expresión de repudio a la injusticia, sin dejar de lado, por supuesto, la esencia siempre vigente de expresar todo eso, no sólo en el discurso de aquellos que pasaron por el escenario, sino también través del rock con el que hicieron retumbar la sala.

Sin dudas, hoy el espíritu es otro, con todo el dolor que dejó el maldito Cromañón y con toda la fuerza para sobrellevarlo, de la única manera posible: unidos.
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