Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Personal Fest

Dance, dance, dance

Cronista: Gentileza: Gonzalo Sanchez Segovia | Fotos: Anabella Reggiani

16 de Octubre, 2009

Dance, dance, dance

Pet Shop Boys cerró la primera fecha del Personal Fest 2009, en la que también estuvieron Neil Rodgers & Chic, David Lebón, Leo García y otros artistas nacionales e internacionales.

La primera jornada de esta nueva edición del Personal Fest, que ofreció un popurrí variado de bandas, comenzó temprano. Pasadas las 17.30, todavía con el sol apuntando sus rayos sobre el Club Ciudad de Buenos Aires, los mexicanos de Plastilina Mosh, con mucha distorsión, efectos y mezclas de funk y rap con bases electrónicas, brindaron una presentación llena de energía a pesar del poco público que había llegado a uno de los escenarios secundarios para verlos.

Mientras tanto, en el escenario principal, luego del set de los Super Ratones, llegó el turno para que Cuentos Borgeanos hiciera lo suyo. La banda de Abril Sosa presentó su nuevo disco Psicomágico (2009) y el cantante se quejó de un cuadrado vip frente al escenario que, todavía vacío, lo alejaba de sus fans veinte metros más atrás.

En el Personal Nokia Dance, dedicado exclusivamente a la música electrónica, estuvieron Plaid y Prefuse 73 ambos de la discográfica Warp Records, dedicada asimismo a este género musical; pero antes estuvo Tony 70 que entretuvo a algunos de los presentes con funk y soul. Al mismo tiempo, en el escenario principal los Estelares presentaron su nuevo álbum Una temporada de amor (2009). Repasaron su carrera e invitaron a los Super Ratones para cantar “Máscaras”. En un escenario secundario se presentó Tahiti 80, una banda francesa, que con su rock suave atrajo a una buena cantidad de público. En el principal, todavía con un poco de luz, y con un set de menos de media hora, Leo García, con su guitarra y acompañado de un programador que tiraba bases, presentó algunas canciones de El milagro dance (2009) como “Boy George” y calentó la pista de baile con hits como “Morrisey”.

El escenario Club Personal Nokia estuvo separado del resto del festival, y si bien estaba geográficamente cerca del principal, musicalmente, estuvo lejos. No hubo ni máquinas, ni loops, ni djs. Primero tocó la cantautora Loli Molina, quien con su guitarra acústica, una banda firme y una voz suave, bajó los decibeles con canciones más tranquilas. Luego fue el turno de Nicolás Ibarburu, el guitarrista uruguayo que se desempeñó como músico en las bandas de Jaime Roos, Rubén Rada y Fito Páez y colaboró con tantos otros artistas, presentó las canciones de su primer disco solista Anfibio (2009), una fusión de jazz y candombe.

Por último, se presentó David Lebón, el histórico guitarrista del rock nacional. “Dios me libre, que quilombo. Quiero irme ya a mi casa y tomarme un rivotril”, se quejaba el guitarrista, “igual los adoro por haber venido”, y así le agradecía a la numerosa cantidad de gente que se trasladó hasta ese escenario. Lebón brindó un set variado y rockero, repasando su amplia carrera con canciones como “32 macetas” y “Tiempo sin sueños”, algunos temas de Serú Giran “Encuentro con el diablo” y “Mundo agradable” y algunos temas de su último disco Deja Vu (2009) como “Déjennos vivir”. Mientras tanto, en el escenario dance la banda Zero 7 hacia canciones con aires soul mientras dos djs les disparaban loops arriba.

Ya de noche y con más gente alrededor del escenario central llegó el momento de las atracciones principales. Primero, Neil Rodgers & Chic, el guitarrista y productor (David Bowie, Madonna) salió al escenario completamente vestido de blanco, al igual que el resto de la banda, y con una sola misión: entretener y hacer bailar a todas las personas presentes. Misión cumplida. El grupo, integrado por un baterista, un bajista, dos teclados, dos vientos y dos cantantes femeninas, destiló música funk y sobre todo disco y no dejaron afuera ni un solo hit. “Le Freak” y “Good Times”, canciones disco inoxidables, fueron los bises y antes “Let’s Dance”, de David Bowie y “Like a virgin” de Madonna, junto con otros clásicos, fueron los momentos más calientes de un set altamente bailable.

El final, a cargo de Pet Shop Boys, con una buena puesta en escena, fue bastante más frío que el show anterior y el público, si bien saltó con las conocidas canciones de la banda, también se sintió más distante. Varios cubos apilados formaron una pared donde se proyectaban imágenes, bailarines disfrazados de robots que acompañaban la música, coreografías y cambios en la forma de la escenografía y en el vestuario fueron parte de la impactante puesta. El dúo, que salió al escenario con cubos en sus cabezas, intercaló canciones de última placa Yes (2009) con varios de sus hits como “New York city boy”, “Se a vida é”, “It’s a sin” y “West end girls”, que fueron los más coreados por la gente.

Mucha electrónica, muchos djs y mucho baile fueron las características de la primera jornada del Personal Fest.

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