Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Personal Fest

Modo Depeche Mode: ON

Cronista: Gentileza prensa | Fotos: Beto Landoni - Gentileza: Prensa

17 de Octubre, 2009

Modo Depeche Mode: ON

Tuvieron que pasar 15 años, amagues, rumores, cuatro discos, una operación y la ansiedad de tener guardada una entrada desde el mes de mayo que decía el nombre de una banda y no de un festival. Finalmente el sábado 17 de octubre a las 21:40, en una noche con clima ideal, un poco de brisa y muchas estrellas en el cielo, Depeche Mode volvió a tocar en Buenos Aires.

La convocatoria se dio en el marco del segundo día del Personal Fest. Con el triple de audiencia que el día anterior, la gran mayoría se hizo presente a partir de las 19:30, aunque algunos muy fanáticos ya hacían cola para entrar la noche del viernes. Acostumbrados ya a tener este festival en el mes de noviembre, los organizadores decidieron adelantar algunos días el evento y llenaron la grilla con un surtido de bandas que se pasearon durante dos días por tres escenarios, carpas varias y un dossier de stands con consignas y juegos para los concurrentes.

Un evento que podríamos calificar de “random” Será por ese motivo que el segundo día no fue la excepción, y por los varios escenarios con nombres de celular, desfiló un séquito de bandas para todos los gustos. Ya desde temprano se pudieron escuchar a los locales Bicicletas, Banda de Turistas, Pánico Ramirez, No Lo Soporto, La Portuaria, Adicta y Rosal, entre otros.

La oferta musical era tan variada que permitió ver algunas pequeñas joyitas, como el brasilero Tom Zé, uno de los máximos referentes del movimiento Tropicalista.  Charlatán, divertido pero por sobre todas las cosas ocurrente, Zé dio un show impecable que lamentablemente no fue visto por mucha gente. Otro de los grandes atractivos era Café Tacuba, que con apenas media hora de show, se encargó de hacer un breve repaso por sus últimos hits, frente a una gran concurrencia que se fue desplazando hacia el final del show, dejando entrever la ansiedad que tenían por el plato principal de la noche. Así, los mexicanos, casi locales a estas alturas, tocaron varios de sus clásicos como “Las Flores”, “Como te extraño mi amor” y el pegadizo “Eres”. El momento más interesante de su show fue cuando invitaron al violinista Alejandro Flores al escenario y tocaron unas rolas mexicanas seguidas de la popular “Ojalá que llueva café”.

El toque de color se dio a eso de las 20, cuando en forma absolutamente sorpresiva Catupecu Machu se subió al escenario principal, para cantar sólo cuatro temas, y porque no decirlo, permitir que Fernando Ruiz Díaz, se diera un gusto personal: el Sr. Ruiz Diaz ya lo puede decir: “¡¡¡toqué en un festival con Depeche Mode!!!”

Pero la masa de 40.000 personas estaba allí por una razón, y luego de escuchar vagamente el DJ Set de Justin Robertson, oriundo del Reino Unido, las luces se apagaron y a las 21:40 puntuales Dave Gahan, Martin Gore y Andy Fletcher salieron al escenario, acompañados del baterista Christian Eigner y el tecladista Peter Gordeno.

El riff de guitarra de Gore, vestido con un traje de lentejuelas que no dejaron de parpadear toda la noche, rompió el silencio del Club Ciudad para dar comienzo al recital con la nueva “In Chains”  de su actual disco “Sounds of the Universe”. Lo siguieron sin titubear los teclados espaciales de Fletcher, de vestimenta más sombría y la voz un poco opaca y apagada al comienzo de Grahan.  El show fue entrando en clima, acompañado de un despliegue visual impecable, ideado por el fotógrafo Anton Corbijn, que con cada tema generaba un espacio completamente diferente al anterior pero acorde a cada una de las canciones. 

El segundo tema que se escuchó fue “Wrong”, donde la banda se sumergió en un mar de luces rojas para dar paso al primer hit de la noche con “Walking in my shoes”, donde Graham pareció renacer de sus cenizas y desde ese tema hasta el final no paró de brillar y de demostrar que tiene un registro de voz impecable, sin dejar por supuesto de invitar a que el público cante casi todos los estribillos del resto de las canciones. La lista estuvo poblada de hits, todos desde el disco “Violator” en adelante. Se escucharon “Question of time”, la delicada “Precious”, “Policy of truth”, “I feel you” y el clásico “Enjoy the silence”. Hacia la mitad del show, Martin Gore quedó a cargo de la voz principal y empalagó con “Jezebel” y “Home”, demostrando que no sólo sabe ser un gran músico y compositor, sino que su forma de cantar es sublime.

A las 23 puntuales y después de tocar “Never let me down”, con el clásico juego de hacer que el público mueva los brazos de un lado a otro, Depeche Mode se retiró del escenario, aunque volverían apenas tres minutos después para los bises. Nuevamente Gore se hizo cargo del micrófono, abriendo con “Someboody” y fue ovacionado por la audiencia, que para esas alturas estaba más eufórica y contenta de lo que podía imaginar. El final se llenó de hits: “Stripped”, “Behind the wheel” y el cierre con la histórica “Personal Jesus”, el combo perfecto para el final de un recital donde no faltó nada.

Depeche Mode cumplió, encantó y demostró por qué sigue siendo una banda tan vigente como lo fue en sus comienzos. Su paso por Buenos Aires fue definitivamente un paseo por los “Sonidos del Universo”.

TXT: Anabella Reggiani

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