Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Living Colour

¿Cuál es tu color favorito?

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Beto Landoni

13 de Noviembre, 2009

¿Cuál es tu color favorito?

Los neoyorquinos dieron una exhibición de virtuosismo y energía en La Trastienda.

Obviamente en una menor medida que los Rolling Stones o los Ramones, a esta altura puede decirse que Living Colour integra ese conjunto de bandas por las que el público argentino tiene un particular cariño que se vuelve recíproco. Desde aquel Obras de los primeros 90, cuando amagaban con llevarse el mundo por delante, o el del 2001, cuando reagrupaban fuerzas tras una separación de cinco años, y pasando por los shows solistas de Vernon Reid en este mismo local de San Telmo, el cuarteto siempre miró con  buenos ojos el territorio argentino.

Por ese motivo, esta gira 2009 incluyó presentaciones en Neuquén, Rosario y Córdoba- además del cuarto día del Pepsi -el que pasará a la historia como el día de la denuncia y la baja de decibeles- hasta desembocar en un doblete en La Trastienda. El viernes pasada la medianoche, el reducto hervía de calor, de ansiedad y de adrenalina. Durante unos diez minutos, las luces permanecieron apagadas, el telón cerrado y podían escucharse las voces de los músicos y sus instrumentos ultimando algunos detalles. Finalmente, cerca de la una la banda salió a comerse el escenario con “Middle man”, de su impecable álbum debut de 1988, Vivid.

Con una puesta algo austera, apenas unas proyecciones hacia el fondo del escenario, Living Colour organizó su show a partir de la potencia de sus canciones: naturalmente sus clásicos, pero también unas cuantas de The chair in the doorway, el disco editado este año y el motivo de la gira que los trajo por quinta vez al país. Por eso dedicaron un segmento del show para “Burned bridges”, “The chair”, “Decadance”, “Young man” y “Method”, la exacta seguidilla inicial del álbum en cuestión, de corte más bien pesado, y que tuvieron una sorprendente respuesta del público teniendo en cuenta que el disco lleva apenas dos meses en la calle.

En una nueva confirmación de su calibre como músicos, todo se sostenía en el notable Will Colhoun, quien comandaba desde su batería los movimientos de la banda. Hacia los costados, un hiperkinético Doug Wimbish llegaba por momentos a compartir su bajo con los fans que se agolpaban cerca del escenario y contrastaba con Vernon Reid, que recién se soltó un poco hacia el final, aunque regaló una notable exhibición de destreza al servicio de las canciones: concentradísimo e impecable, machacando con las bases, soleando con estilo o disparando las programaciones desde una laptop. Por su parte, Corey Glover demostró ser, además de un excelente cantante, un frontman equilibrado, sin caer en demagogias, interactuando musicalmente con la gente, pidiéndole coros o incluso filmándolos y cantándole a una cámara que había tomado prestada, como en “Get away”.

Luego de la muy festejada “Bi”, Colhoun quedó sólo en el escenario y brindó una clínica de batería durante diez minutos, con efectos fluorescentes sobre sus palillos y un paseo por todo tipo de percusiones, algo que seguramente disfrutaron con especial énfasis Jorge Araujo y Leo de Cecco, algunos de los músicos presentes en la función del viernes. La banda volvió con todo el groove de “Glamour boys” y presentó más temas nuevos, como “Behind the sun”, “Bless those” (little american prayer)” y “Out of my mind”.

A partir de allí, todo fue fiesta y energía. “Elvis is dead” contó con una notable cita a “Hound dog”, con movimiento pélvico de Corey como para reforzar el toque irónico de la canción. “Type” y “Times up” antecedieron a “Cult of personality” el tema con el que irrumpieron en la escena mundial y sentaron las bases de lo que se llamaría funk metal. Los coros de la gente se mezclaban con las voces del cantante quien con una sonrisa enorme incentivaba ese ida y vuelta, algo que se reforzaría con “What’s your favourite color?”. Para terminar casi dos horas bien al palo, eligieron el clásico de Cream “Sunshine of your love”- editado en el soundtrack de “Trues lies”- que provocó un movimiento de cabezas uniforme y acompasado para uno de los riffs más emblemáticos de la historia del rock.

Después de un trago de gaseosa agridulce, Living Colour puso el volumen que quiso y dio otro show demoledor, en el que combinó clásicos y novedades para reforzar su relación con el público argentino.

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