Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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AC/DC

El infierno está encantador

Cronista: Gentileza: Gonzalo Sanchez Segovia | Fotos: Beto Landoni

02 de Diciembre, 2009

El infierno está encantador

AC/DC dio el primero de los tres shows que tiene planeados en el Monumental. La banda presentó Black ice y recorrió su amplia carrera. 60 mil personas llenaron el estadio y vibraron a puro rock and roll.

Más de diez años tuvieron que pasar para que la banda liderada por los hermanos Angus y Malcom Young volviera a pisar suelo argentino. Para muchos fans la espera se hizo interminable y la ansiedad, alimentada todos los años por rumores de que vendrían, hizo que las entradas se agoten en pocos días.

A las 21 en punto las luces del estadio se apagaron y comenzó el show. Como se había anticipado, el espectáculo está a la altura de las circunstancias. La experiencia musical se completa, y complementa, a la perfección con la visual. Con las luces apagadas, y el público desbordado de emoción, en las pantallas, muy bien ubicadas para que se pueda ver desde todos los sectores, el comic de Angus Young en un tren a toda velocidad que termina estrellado contra el escenario, pelea contra dos chicas muy sexys que intentan frenarlo.

Instantáneamente, la banda aparece sobre el escenario con “Rock ‘n roll train”, el primer single del nuevo álbum Black ice (2008). “Hola Argentina. Gracias. No hablamos mucho español pero si hablamos rock and roll”, saludó Brian Johnson con las palabras justas a los fans. “Hell ain’t a bad place to be” y el súper mega hit “Back in black”, desataron la locura de la gente que no podía creer estar presenciando finalmente un show de AC/DC.

Como suele suceder con los artistas ya entrados en años que visitan el país, la pregunta es ¿están todavía en forma?. Si bien no son los mismos que hace veinte años, en este caso la respuesta es sí. El motor de la banda integrado por Malcom Young (guitarra), Cliff Williams (bajo) y Phil Rudd (batería) funciona perfecto y ajustado como un reloj. Angus Young es el acelerador, lleva el ritmo, salta, baila, él es quien decide cuando se terminan las canciones y para donde hay que ir y Brian Johnson canta apoyado en eso apretando los dientes en todas las canciones  con su voz chirriante.

La lista de temas está repleta de clásicos como “Dirty deeds done dirt chip”, “T.N.T.”, la mejor cantada por el vocalista, “Whole lotta Rosie” y “Shoot to thrill”. Algunas más festejados por el público como “Thunderstruck”, “Hells bells”, con la clásica campana, o “You shook me all night long” y otras del nuevo disco como “Big Jack”, “Black ice” y “War machine”.

Recuperaron algunas perlas del pasado como “Shot down in flames”, “Dog eat dog”. En “Let there be rock”, Angus toma el control y corre hasta la punta de la pasarela donde hay una plataforma que se eleva y desde ahí hace su solo, siempre con la complicidad y participación del público.

Luego de un pequeño descanso, el primer bis, con fuego y cuernos incluidos, fue “Highway to hell” y para cerrar el show, “For those about to rock (we salute you)” el saludo formal entre la banda y la audiencia. Ya terminado el espectáculo luego de varios cañonazos, fuegos artificiales para concluir la fiesta.

Rock de alto voltaje, a eso se dedicó AC/DC toda su carrera y fue lo que las 60 mil personas que fueron a River vieron. La guitarra de Angus y la boina de Brian Johnson fueron algunas de las postales clásicas del rock que se pudieron ver. Pero todo eso no sería nada sin la música de la banda, rock simple y directo tocado a la perfección.

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