Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Luis Alberto Spinetta

Las bandas sean eternas

Cronista: Gentileza: Lautaro Guido Pavía | Fotos: Beto Landoni

04 de Diciembre, 2009

Las bandas sean eternas

En un recital de más de cuatro horas y media, Luis Alberto Spinetta reunió por única vez, en un mismo escenario a tres de las mejores bandas de la historia del rock : Almendra, Pescado Rabioso e Invisible, tocando 50 temas. Tal como lo hiciera Charly García el 11-11-1977 reuniendo a todas sus bandas por entonces, el Flaco tuvo su “Festival del Amor”. Fue un acontecimiento absolutamente histórico que ya se convirtió en mítico, con un Vélez con más de 35.000 personas.

Cuando se empezó a decir varios meses atrás que Spinetta iba a reunir en un sólo recital a Almendra, Pescado Rabioso e Invisible, todos pensábamos que era algo imposible, que nadie en el mundo podía suponer que el mismo músico que años atrás era reticente a reinterpretar parte de su obra, o mismo hablar sobre ella, fuera a realizar un concierto multitudinario de semejantes características. Sin embargo, Luis Alberto empezó a dar algunas señales de un cambio con respecto a esa postura suya, por ejemplo, en el programa “ Elepé - Discos clásicos del Rock Argentino" se prestó primero a ser entrevistado para contar como se llevó a cabo la grabación del primer disco de Almendra, junto con sus compañeros, luego para hablar de Pescado 2  y por último fue abordado para rescatar quizás al mejor disco de todos los tiempos, Artaud. Ok, ya era un cambio muy grande lograr que Spinetta volviera a hablar de sus grandes discos, pero de ahí a que reuniera a alguna de esas bandas, y ni siquiera pensar en verlas a todas juntas.

En la conferencia de prensa, él mismo había confirmado que Almendra, Pescado e Invisible iban a estar los tres reunidos en un mismo recital en Vélez el 4 de diciembre. El 12 de noviembre había dado un adelanto ya impensado en el Pub Moliere de San Telmo, en el cual se reunieron para tocar Pescado e Invisible (también estuvo Almendra completo pero no tocó).  Si ya venía así la cosa, nadie podía pensar lo que iba a suceder en Vélez.

Las interminables semanas finalmente pasaron y el día esperado llegó. Ya se sabía que el recital iba empezar “de atrás para adelante”, cronológicamente hablando. A las 21 : 52 se apagaron las luces y Spinetta salió a escena para introducir este acontecimiento totalmente inesperado, inédito e histórico para todos. Luego de agradecer a todos los presentes, empezó a leer la lista de artistas que por diversas circunstancias no podían estar presentes en este recital como Pedro Aznar, Lito Vitale, Frank Ojstersek, Rodolfo Mederos y Litto Nebbia, entre otros. Así también, se refirió a los artistas que le hubiera gustado versionar como Moris, Calamaro, Indio Solari y Hugo Fattorusso.

Luego presentó a su banda actual empezando por Guillermo Vadalá, que se encargó de la guitarra rítmica y el bajo en muchas oportunidades, su esposa, la bajista Nerina Nicotra, el baterista ex Fito Páez Sergio Verdinelli y el tecladista, Claudio Cardone. Los dos primeros temas fueron de su último disco Un Mañana, “Mi elemento” (en dónde Vadalá realizo un excelente solo) y “Tu vuelo al fin” (con el guitarrista Baltasar Comotto, primer invitado de la noche, en guitarra).

Ya para el tercer tema, empezaron los invitados que uno sólo había escuchado y disfrutado en tantos discos oficiales y recitales piratas. Diego Rapopport, tecladista de la formación del primer y segundo disco de Spinetta Jade, hizo su aparición  “directo desde Bariloche para compartir este escenario” para hacer el primer tema inesperado de la noche, “Ella también” para revisitar así el excelente disco de canciones inéditas “Kamikaze”, dónde Rapopport grabó ese tema en 1982, pero que data de 40 años atrás. Pegado, ambos interpretaron “No te busques ya en el umbral”, otro temazo del segundo disco de Jade. La estampa idéntica a tantas fotos de Diego Rapopport, ayudaba a hacer de cuenta que el tiempo no había pasado ya que también el piano y la voz (en este caso) estuvieron excelentes.

Luego llegó el turno del Mono Fontana, último tecladista de Spinetta Jade, que fue invitado para sumarse a los teclados en “Fina ropa blanca” y “La Bengala perdida”, ese tema tan profético que todavía lo deja a uno pensando. Ya en ese momento sucedía que en el escenario uno podía divisar lo que no veía hace mucho tiempo, dos tecladistas de excelente nivel en una misma banda.

El siguiente invitado fue el primer tecladista de Jade. Con Juan Del Barrio llegó el momento de rescatar dos canciones del primer disco, el que lo cierra “Sombra en los Álamos” y el que lo abre, “Alma de diamante” con el histórico sólo de minimoog de Del Barrio. Este fue uno de los primeros momentos en que el público se maravilló al escuchar un tema que no tocaba hacía bastante y que identificó ya cuando el ex - Jade empezó a interpretar la introducción de la canción igual que en el disco. En cada una de las canciones, se podía disfrutar de una imagen especialmente diseñada que se reproducía en la pantalla ubicada detrás de la banda en el escenario que acompañaba a cada tema formando una unidad.

Luego de repasar con el Mono Fontana el intimista “No ves que ya no somos chiquitos”, Spinetta ya sonriendo por la repetición de palabras aduladoras dijo “quiero presentarles a un músico descomunal, no quiero decir siempre genio, porque sino, es una bola de genios, ¿entendes ?, no solamente en este escenario, en todas partes hay muchos genios, ahora este… Javier Malosetti". Con toda la banda, el Mono Fontana y Malosetti hicieron “Cielo de ti” de Peluson of Milk.

Para el momento en que presentó a Fito Páez, ya había pasado poco más de una hora de recital. “Rosario nos llenó de perlas, ¿verdad ?, esta es una de las mas grandes ”. Luego de compartir “Las cosas tienen movimiento”, rescataron “Asilo en tu corazón” de su disco en conjunto “ La la la ”. Los dos temas contaron con tres tecladistas, Páez, Mono Fontana y Cardone.

 “Quiero hacer un tema de un músico muy impresionante y un poeta impresionante que nos mira desde arriba, llamado Miguel Abuelo”, de esa manera introdujo su set de versiones de temas de otros artistas, en ese caso haciendo la inesperada “Mariposas de madera”, luego “El rey lloró” con Beto Satragni, bajista de Jade, riéndose de él mismo de haberse olvidado de presentar a su ex compañero. Con Juanse de invitado, al que instintivamente el público gritó “Pomelo, Pomelo”, homenajeó a Pappo haciendo "Adónde está la libertad", aunque en este caso hubiera sido un poco más acertado realizar “Castillo de piedra” (tema de autoría del Carpo pero que Spinetta versionó en su primer disco solista - Spinettalandia y sus amigos - en una excelente versión).

 “Quiero presentarles a uno de los más grandes talentos que dio... (risa del público), es que sí, ¿qué quieren que diga? les digo directamente quién es, es un capo tremendo, es un genio: Gustavo Cerati”. Con el ex Soda primero realizó “Te para tres”. Pegado, llegó uno de los momentos históricos por excelencia cuando sin ser presentado, se sentó en la batería su hermano Gustavo Spinetta, que fue uno de los dos bateristas originales de la grabación de Artaud, justamente en los dos temas que tocaría a continuación, el increíble “Bajan” y por si todo esto fuera poco, un tema que seguramente no interpretaba hacía décadas y nadie pensó que iba a volver a hacerlo, “Cementerio Club”. Verdaderamente, este fue uno de los momentos en que las lágrimas empezaron a brotar por no poder creer estar escuchando en vivo dos temas de Artaud tocados también por su batero original. Cerati agregó al despedirse “si hay un sueño cumplido, es este… disfrutalo Luis”.

Haciendo todo el tiempo chistes, bromeó : “Bueno, vamos a hacer el último tema”, para más tarde presentar a Leo Sujatovich, el último de los tecladistas de Jade invitado, con quién desplegó toda su calidad en el piano para entregar “Era de uranio”, “Vida siempre” y “Maribel”. Es muy típico que en los recitales, a los grandes artistas les griten cosas lindas todo el tiempo. Y como siempre son tantas, el músico no se dedica a contestarlas, pero en una de ellas, al flaco le gritaron : “¡¡No te mueras nunca!!”. Y Luis contestó brillantemente : “Vos tampoco, si no, no vas a saber que no me morí, ¿entendes?, tenés que tener un testigo, si no no podes ser eterno”.

El último homenaje a los grandes de nuestro rock llegó para el líder de Manal, Javier Martínez, de quién Luis junto a sus  hijos Dante y Valentino hizo una versión rapeada del clásico “Necesito un amor”.

Como introducción al momento en que se produjera nuevamente la unión de los dos máximos exponentes de la historia del rock nacional, inesperadamente realizó una versión muy spinetteana de “Filosofía barata y zapatos de goma”. Luego sí, subió Charly, y realizaron otra vez “Rezo por vos”. Más allá que el bigote bicolor puede tocar muy poco, lo importante es que evidentemente los caminos de Luis Alberto y Charly volvieron a tener un punto de contacto. Está claro que Spinetta lo apoya a García en este largo proceso de recuperación, porque cree que está haciendo lo correcto, y Charly siempre estará para recordarle a su ídolo que es justamente eso para él. Al cabo de dos horas ininterrumpidas de música, estuvo perfecto que se realizara un intermedio para separar bien las dos partes del show.

Luego de 10 minutos, llegó el turno de Los Socios del Desierto con Marcelo Torres en el bajo y Javier Malosetti en la batería para rendirle un merecido tributo a Daniel “El Tuerto“ Wirtz, baterista  original de este trío, al mismo tiempo que se pasaban imágenes de él. Los temas elegidos fueron “San Cristóforo”, “Bosnia” y “Nasty People”.

Y el momento de la vida empezó a llegar. Oficialmente este grupo nunca se reunió para hacer un recital, ni gira, ni nada por el estilo. En 1983 en un recital de Jade habían hecho sólo un par de temas. Cuando presentó a Machi y luego a Pomo, todavía nadie caía que ante nuestros ojos estaba nada más y nada menos que el mítico Invisible, con su histórica base rítmica. Spinetta dijo luego: “con ustedes, Invisible !”. Momento imposible de describir. Primero empezaron con “Durazno Sangrando”, en la cual Machi cantó como primera voz la segunda estrofa llegando a los tonos más agudos y el Flaco pidió “fuerte, fuerte” un aplauso. Fue realmente increíble ver a Pomo jugando con las escobillas en su batería, iluminada con las luces rojas que le daban un toque todavía más mítico al momento.

Los cambios de ritmo típicos de “Jugo de lúcuma” fueron un momento impresionante, en donde la banda demostró su excelente manera de combinar ese rock progresivo con parte de elementos psicodélicos. Otra de las características de este increíble power-trío es que puede pasar de momentos absolutamente sutiles como los citados a canciones con partes bien rockeras como “Lo que nos ocupa es esa abuela, la conciencia que regula el mundo”.

Antes de dicho tema, Luis había descripto como lo haría un fanático suyo, ese momento : “¡¡Pomo, Machi, men!!”. Escuchar en vivo el riff increíble de “La Abuela” es algo totalmente indescriptible. Sonaron tan espectacularmente como en los discos oficiales y podrían hacer muy tranquilamente un par de Gran Rex. Sin duda, es uno de los mejores tríos de la historia del rock nacional. Escuchar de nuevo la guitarra de Luis Alberto tocar de esa manera tan setentona y virtuosa es un sueño hecho realidad. Luego del memorable “Perdonado (Niño condenado)", cerraron con la versión propia del tema escrito por Hernán Pujó y musicalizado por Tanguito “Amor de primavera” con Lito Epumer de invitado,  que demostró su increíble virtuosismo.

En el set de Invisible, la voz de Spinetta fue en dónde, lejos, mejor se acomodó, cantando y entonando realmente muy bien, y hay que agregar que Machi realizó los coros de una forma majestuosa. El primero de los tres momentos que se convertirían en mito había pasado de una forma increíble, con un sonido logrado por la banda alucinante. La banda que mejor sonó fue Invisible. Realmente Invisible es un avión último modelo.

Como cada banda tenía sus equipos y baterías, entre las tres se hicieron intermedios para acomodar todo de manera efectiva.

Personalmente, los dos discos de Pescado Rabioso  son de los que más he gastado escuchándolos, porque sencillamente por ejemplo, Pescado 2 es uno de los tres mejores discos del rock vernáculo. Es una de las bandas argentinas que siempre soñé con ver en vivo, sólo siendo posible tomando prestado el Delorean de Marty Mc Fly. Como era algo totalmente impensando que Luis Alberto reúna a semejante banda, cobra mayor significado aún. Fue presentando de a uno a los integrantes de la segunda formación, con el agregado de Guillermo Vadalá que como era sabido, se hizo cargo del bajo ya que David y Bocón hacía mucho tiempo que no tocaban dicho instrumento con constancia. Y para agregarle más pompa y circunstancia Spinetta anunció : “Que lujo, con ustedes Pescado Rabioso”.

"Poseído del alba" empezó absolutamente idéntico que en el disco, el redoble del eterno Black Amaya, y al instante las paredes del increíble órgano Hammond de quizá el mejor tecladista del rock argentino,  Carlos Cutaia, inundaron Vélez para dar el excelente clima rockero y psicodélico que tiene mi tema preferido de Pescado, en el que Spinetta cambió en la letra “energía total” por “esencial”. Luego, llegó el turno de la primera composición de David Lebón que apareció en un disco, “Mañana o pasado (Hola Dulce Viento)" cantado excelentemente por el ex - Serú.

Otro tema que no tocaba hacía cincuenta mil años es “Serpiente viaja por la sal” que demás está decir que fue adivinado al segundo que Cutaia empezó con su Hammond a emitir los primeros acordes. Fue otro momento absolutamente inenarrable, con la serpiente que salía de la pantalla detrás del escenario. “La semana que viene, todo este show entero, lo hacemos en La Trasienda… ni en pedo” remató Luis Alberto, para sacar las risas de todo el público.

Pescado sorprendió también con otro de los temones de su segundo disco, “Credulidad”, una de las letras mas claras que escribió alguna vez Spinetta. “Despiértate Nena” cantado primero por David y luego por el Flaco, “Me gusta ese tajo” con Bocón Frascino, el primer bajista de Pescado en guitarra eléctrica realizando un magnífico solo y finalmente para cerrar el histórico momento, “Post-crucificción”. Realmente no se puede agregar más nada, una banda que todo el mundo ya daba por imposible de ver en vivo, había realizado siete temas al hilo en Vélez.

El anteúltimo parate fue para preparar el set de una de las tres bandas pioneras del rock argentino, que también era todavía quizá más impensando ver, debido a que su reunión formal ya la habían tenido (en 1979 y 1980), por lo que, menos que menos, Luis Alberto iba a querer reunir por ¡¿segunda vez ?! a Almendra. Sin embargo, el sueño de muchas generaciones se hizo realidad cuando al igual que en todos los casos, el Flaco presentó a cada uno de los integrantes.

Impensadamente comenzaron con el tema que le daría nombre al grupo de Edelmiro Molinari post-Almendra, “Color Humano”, dónde el barbudo guitarrista demostró la calidad de su impronta como músico haciendo vibrar a la guitarra con un enorme solo. Emilio Del Guercio cantó excelentemente “Fermín” acompañado en voces por Rodolfo y Luis. Luego llegó el turno del redoble de Rodolfo García, quien empezó a realizar el arreglo original del disco de “A estos hombres tristes”, momento sublime, histórico. En el bien rockero “Hermano Perro” se lució Rodolfo, hay que decir que su forma de tocar permanece absolutamente intacta y uno con los ojos cerrados se daba cuenta que indudablemente era él. Luego, y tal como fue grabada, es decir, los tres Almendra restantes realizando los coros a la voz principal de Luis Alberto, quién entonó con una acústica “Muchacha”, para dar final a un momento que no se volverá a repetir y que quedará guardado sólo por los presentes. Ese se suponía que era el final, pero no.

Luego de unos breves minutos, Spinetta invitó al último invitado de la noche, Ricardo Mollo, con quién tocó la primera de las dos canciones referidas a la tragedia del Colegio Ecos, nos referimos a “8 de octubre” y luego regaló “Retoño”. Los tres últimos temas fueron “Seguir viviendo sin tu amor”, “Yo quiero ver un tren” y “No te alejes tanto de mí”. Todo terminó a las 3 y 20 de la mañana. Fueron más de 4 horas y media de música, duración totalmente impensada.

Con todos los invitados y músicos de la noche sobre el escenario se refirió al serio pifie de la revista Rolling Stone, que en la tapa del corriente mes photshopeó la remera de Conduciendo a conciencia, y dentro de la nota, no pusieron ni una sola foto en la que estuvieran Charly y Luis ambos con esa remera. El Flaco pidió al público un fuck you, y todos acompañaron… Todos los invitados lucieron la remera que Spinetta ya adpotó como propia y él remato: “Intenten borrarlas ahora”.

Hace alrededor de catorce años que empecé a escuchar Rock Nacional o Argentino. Ciertas bandas suponía que nunca se iban a juntar por la forma de ser que tenía hasta hace algunos años Luis Alberto Spinetta. Ya estaba naturalizado que nunca las iba a poder ver en vivo y me conformaba con escuchar los discos oficiales y conseguir grabaciones piratas de recitales para escucharlos. O a lo sumo esperar a que se invente la máquina del tiempo. Recitales históricos fueron por ejemplo, el Adiós Sui Géneris y el recital en conjunto de Serú y Jade, por nombrar sólo dos. Gracias a esas cosas de la vida, yo pude estar en un recital que con el tiempo la gente preguntará : “che, fue verdad que en un Vélez Spinetta reunió a Almendra, Pescado, Invisible y encima toco casi cinco horas ? ”. Fue uno de esos recitales históricos que antes sólo podía leer en libros de la historia del rock. Edelmiro, en el adelanto para la prensa dijo “tenemos unos shows programados con Almendra el año que viene”, eso ya sería un bonus track demasiado grande. Después de esto,  sólo resta agradecer, gracias Flaco.

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