Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Metallica

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Beto Landoni

21 de Enero, 2010

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Metallica hizo delirar a 60.000 personas en el estadio de River Plate en la presentación de su disco Death Magnetic en el marco del Quilmes Rock 2010.

Mucha agua pasó por debajo del puente antes de que Metallica desembarcara por tercera vez en Argentina, luego del debut en Vélez en 1993 y el regreso seis años más tarde en River, dejando varias dudas sobre cual sería la reacción del público sudamericano. El cambio de imagen, algunos discos alejados de sus raíces thrasheras y el recordado plantazo del 2003 por “cansancio físico y mental”, eran algunos de los factores que ponían en riesgo el éxito de la gira. Pero a pesar de todos los pronósticos, el Monumental colgó el cartel de sold out al igual que el Orfeo de Córdoba, mostrando que estos chicos de Los Angeles siguen siendo fieles a sus convicciones plasmadas en una de sus letras: “Nosotros nunca abandonamos… porque somos Metallica”, y la noche se disponía así a ser una fiesta metalera.

A las 21:10, mientras todavía seguía entrando gente, las luces se apagaron  cuando por los parlantes comenzó a sonar “Heavy metal thunder” de Saxon. La adrenalina de la gente crecía y crecía al no ver a sus ídolos y la espera se hizo más larga aún. Las tres pantallas ubicadas a los costados proyectaban escenas de la película de Clint Eastwood “The Good, the Bad and the Ugly” y “The ectasy of gold” hacía de banda sonora llegando a casi siete minutos de espera. Un escenario muy simple albergaría a Metallica, sin los ataúdes del arte de tapa de su nuevo trabajo que usaron en otras ciudades, sumado a algunos  problemas con las torres de sonido.  Así los cuatro jinetes -James Hetfield en guitarra y voz; Kirk Hammett en guitarra; Robert Trujillo en bajo y Lars Ulrich en batería- tomaron el escenario y sin preámbulos, con un doblete de Ride the lighting (“Creeping Death” y “For whom the bell tolls”) dejaron a todos boquiabiertos.

“Metallica esta aquí para hacerlos sentir mejor y para hacer historia” dijo Hetfield antes de dar paso a “Wherever i may roam” de su famoso álbum negro. Con personalidades diferentes, los cuatro Metallica conocen a la perfección su papel en el escenario. Hetfield arenga y acomoda su voz dependiendo de la crueldad del tema, Hammett aporta sus solos, Trujillo parece poseído por su bajo y peregrina por todos lados y Lars aporta su potencia en la batería mostrando que él es el guía espiritual 

“Fade to Black” sirvió de introducción para pasar a los temas de su último disco Death magnetic (2008), como los muy aplaudidos “That was just your life” y “All nightmare long”. Antes del pesadísimo “Sad but true,” Hetfield tomó el micrófono, recordó el incidente del 2003 y dijo: “Como ustedes saben hace un par de años tuvimos que cancelar la gira sudamericana y rompimos su corazón, así que Metallica esta aquí para curar sus corazones…perdón: ¿Quieren metal? Metallica les da metal” y así se produjo la reconciliación entre la leyenda y sus fans.

Después del perdón del público, la catarata de clásicos fue imparable. Una serie de fogonazos y fuegos artificiales convirtió el Monumental en un campo de batalla con “One” para que después de la demostración bélica suene Master of Puppets y la gente se una a Hetfield en un grito unánime de “Master, Master”.

Con “Nothing else matters” se produjo un “momento celular” algo raro en un recital de metal, que se cortó de cuajo cuando la mano de Hetfield quedó proyectada en todas las pantallas mostrando una púa de “Death magnetic”, para después hacer “fuck you”, cuernitos y llegar a la intro de “Enter Sandman” con la gente ya descontrolada. El final de produjo con “Whiplash” y “Seek and destroy” después de que Lars Ulrich se parara y enfrentara a su gente diciendo “no tocamos mas váyanse a dormir…” y amagase a tocar cuatro bises más cuando sólo fue uno. Los cuatro músicos se quedaron un largo rato despidiendo a su gente y recibiendo banderas argentinas con los respectivos logos de la banda.

Metallica se reencontró con su gente después de más de diez años, se reconcilió y dio un show potente basando en los discos que los convirtieron en la leyenda del metal que son hoy en día y que, pase lo que pase, seguirán siendo.

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