Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Dream Theater

Un extraño deja vú

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Beto Landoni

13 de Marzo, 2010

Un extraño deja vú

La banda estadounidense de metal progresivo arribó por tercera vez al país para presentar su disco “Black clouds and silver linings”

A lo largo de más de 25 años de carrera y 10 discos de estudio, los Dream Theater supieron coronarse como “los reyes del metal progresivo”. Mezclando a los Beatles con King Crimson, pasando por Pantera y Iron Maiden, llegaron a crear una etiqueta en su música, que los ubica como los máximos referentes dentro del género. A pesar de todos estos pergaminos, hay gente que todavía los critica argumentando que tocan “sin sentimiento”, por la velocidad en la ejecución de algunos de los temas y por su excelsa técnica, producto de obsesivas horas de estudio. La única manera de develar esta dicotomía, de si la técnica destruye o no el sentimiento, es ir a ver un show de Dream Theater, desde todos los ángulos y facetas posibles.

A las 21:15 las luces del Luna Park se apagaron y el tema de Psicosis sirvió de introducción, que a pesar de sus terroríficos violines, avisaba la llegada de la banda. Silencio abrupto, para que la guitarra de John Petrucci tome la escena con el riff de “A nightmare to remember” acompañado por Mike Portnoy en batería, John Myung en bajo, Jordan Rudess en teclados y James Labrie en voz. Mientras la maratónica canción sonaba (16:00 minutos), el entorno giraba alrededor de ella, porque gracias a la mente de Portnoy nada esta librado al azar. La pantalla gigante proyectaba imágenes que acompañaban la historia narrada, que describe un accidente en el que no se puede distinguir entre una pesadilla y la realidad. El efecto de quedar inmerso y atrapado en el relato es producto de este gran combo audiovisual.
Siguiendo con la presentación de su disco, “A rite of passage” es la canción elegida en la lista por su tinte histórico y oscuro, hablando sobre los masones. Después de que la distorsión y el virtuosismo monopolizaran la escena, un momento mágico se dio con la extensa versión de la balada “Hollow years”. Petrucci transformó el dulce sonido de la guitarra del comienzo en una más filosa, para crear un clima encantado, entrelazando solos con el estribillo entonado por el público. Ovación de pie.

Los aplausos cambiarían de destinatario cuando Rudess con su teclado mostró tanto su prodigiosa digitación como su amplio espectro sonoro. Acompañado y totalmente sincronizado por su “doble”, un mago caricaturizado proyectado en la pantalla, que a esta altura ya era un integrante más.

Con dos visitas anteriores sobre los hombros, y un sistema ideado por Portnoy para no repetir los playlist en las distintas ciudades, el grupo sabe de las preferencias de los fanáticos argentinos por el disco “Scenes from a memory”. Por eso no tuvieron otra opción más que complacerlos tocando el epílogo de este álbum conceptual con la instrumental “Dance of eternity”, “One last time” (con una gran perfomance de Labrie) y “The spirits carries on”. Este pasaje con innumerables solos, unísonos de guitarra y teclado cantados por todo el Luna, demostraron porque este editado en el 2000, sigue siendo su obra maestra, que marcó a fuego a todo el mundo y Argentina no fue la excepción.

Al final la cosa se puso progresivamente más densa, pesada y metalera con “In the name of god” y la épica “The court of Tuscany” con sus 19 minutos como bis. El show constó solo de 9 canciones pero duró casi dos horas y en el aire quedó la sensación de que el show fue corto. La mayoría está acostumbrada a aquellos conciertos de tres o cuatro horas que daba la banda años atrás que derivaron en la internación de Portnoy, claro está.

Dream Theater confirmó una vez más que tiene tanto en Argentina como en Latinoamérica miles de acérrimos fanáticos, que siguen creciendo día a día. En cuanto a la dicotomía de si la técnica destruye al sentimiento, la respuesta después de cada show es contundente…No, de ninguna manera.

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