Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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El Atolon de Funafuti

El ritmo de la canción

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Beto Landoni

17 de Marzo, 2010

El ritmo de la canción

La banda liderada por Tino Moroder presentó su segundo disco ante un público que colmó el Roxy Live.

La cita del jueves por la noche invitaba al barrio de Palermo. Allí, sobre la calle Niceto Vega, mucha gente se acercó para ver la presentación oficial de El ritmo del jardín, segundo disco de El Atolón de Funafuti. Cerca de las 21.30 sonaron los primeros acordes de “Descubriendo certezas”, el primer tema del álbum en cuestión y el inicio de casi dos horas de un buen concierto.

De movida quedó claro que la intención de la banda era presentar su segundo trabajo. La escenografía, austera pero concreta, mostraba un telón blanco con la tipografía cursiva de El ritmo del jardín, editado este año y protagonista exclusivo de la primera parte del show. Y casi como una escucha abierta, El Atolón fue mostrando, una a una y en el mismo orden, las trece canciones del disco.

El buen sonido del lugar ayudó a que el grupo pudiera mostrar de la mejor manera su propuesta, en la que siempre la canción rock es la protagonista. Así, pudieron lucirse algunos instrumentos que suelen sufrir en el vivo, como el insistente violín de Marilina Calós en “FreeShop” o los teclados sombríos de Lucas Herrera Fernández en “El frío club de los recuerdos fríos”. Ambos combinaron sus virtudes en “Enciéndete para mí”, cuyo ritmo frenético recordó algunos pasajes de Kusturica y su orquesta.

Las buenas guitarras de Tino Moroder y Martín Irrazabal se potenciaron en “Rabia”, mientras que la oscuridad se adueñó del local con “Último tren”, que contó con Diego Bozzalla de Las Pastillas del Abuelo en guitarra acústica, colaborando para un cierre épico. El Bochi también se calzó la eléctrica para “El ritmo del jardín”, y en ambas canciones los coros de Bárbara Silva y Romina Aisen colaboraron para instalar el clima adecuado. Con la instrumental “Música para pájaros” culminó la primera parte del concierto, cumpliendo con el objetivo de la presentación.

“Volvió el maldito” con su sonido del Bunbury del Cabaret Ambulante, arrancó la segunda parte y encendió más a un público que venía midiendo su participación, para estallar definitivamente con “Cintura lunar” y “El paladín”, dejando las sillas y acercándose al escenario. También se soltó un poco más Tino, hasta entonces concentrado en su rol de cantante y guitarrista y a partir de allí interactuando más con la gente.

El pulso rockero y potente de “Fuego idiota” sirvió como preludio para la presencia de “Piraña” Peralta, ex El Soldado y actual Zapallos Estropiados, para rockear en “Los juegos”, “Viajeros” y “Pequeños rostros en piezas”. El cierre, entre los agradecimientos de Tino y los aplausos del público, llegó con “Rock 50 miligramos”.

Con un muy buen sonido y el calor de su público como un gran aliado, El Atolón de Funafuti mostró sus nuevas canciones aprobando con creces en la presentación de su segundo disco

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