Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Megadeth

Un tornado de almas

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Beto Landoni

28 de Abril, 2010

Un tornado de almas

La banda estadounidense retornó a la Argentina en el marco de la gira de su nuevo disco “Endgame” y celebrando los 20 años del ya clásico Rust in peace.

No vamos a descubrir nada remarcando la simbiosis que existe entre Dave Mustaine, líder de Megadeth, y el público argentino. Desde aquel show en 2005 que derivó en el DVD Live in Buenos Aires, fórmula copiada después por Madonna y The Police, la relación quedó sellada a fuego para siempre. Por estas tierras Mustaine es recibido como un héroe del metal, y teniendo en cuenta sus reiteradas visitas, no sería extraño que alguien lo postule como Ciudadano Ilustre.

Al margen de todo esto, la gira tiene varios elementos interesantes: primero, el vigésimo aniversario del disco Rust in piece, que compite cabeza a cabeza con Master of Puppets de Metallica, Reign in Blood de Slayer y Bonded By Blood de Exodus por el título de mejor disco de thrash de la historia. Y segundo, la vuelta de David Ellefson, bajista original de la banda.

Con una hora y media de retraso y en un Luna Park donde no entraba un alfiler, tomaron posición Shawn Drover en batería, Chris Broderick en guitarra, David Ellefson en bajo y Dave Mustaine en guitarra y voz, para detonar todo con el doblete “Dialectic Chaos” y “This day we fight”, de su último disco Endgame.

“In my darkest hour” sirvió de preámbulo para lo que 10.000 personas fueron a ver. “Todos sabemos para que estamos acá…para escuchar un poco de Rust in Peace” dijo Mustaine, mientras tocaba el entrecortado riff de “Holy Wars...The punishment due”. Los duelos de guitarra entre el colorado y Broderick, en “Hangar 18” hicieron olvidar al genial Marty Friedman por la fidelidad de ejecución respecto al disco original.

Pero lamentablemente el sonido del Luna volvió a hacer de las suyas. El doble bombo de Drover tapaba todo y por momentos los temas parecían karaokes con la gente cantando y tapando la voz, mientras que los dedos volaban sobre las guitarras y parecían una gran pantomima. A esto se sumó que un fan subió al escenario, algo que no le gustó nada a Mustaine, que tiene fresco el recuerdo de Dimebag Darrell, el guitarrista de Pantera asesinado durante un show, al que recuerda cada tanto en alguna entrevista. “Perdonen tenemos un pequeño problema, lo vamos a arreglar” se excusó Mustaine, mientras seguro en el backstage había una gran reprimenda por el sonido y la seguridad.

Diez minutos duró la espera y la cosa se enfrió un poco, pero “Take no prisoners”, “Lucretia” y “Tornado of Souls” vinieron al rescate. “Rust in peace…Polaris” dio cierre al repaso del disco, que en su gira en 1990 se salteó del mapa a la Argentina y de alguna forma estaba saldando deudas. Muchos de los fans habrán tenido un flashback, recordando cuando en cassette, CD o mp3 escucharon por primera vez RIP y rememoraron esa sensación  al revivir este clásico tocado íntegramente en un show.

“Headcrusher”, “A tout le monde” y el infaltable “Symphony of destruction” con el “Megadeth aguante Megadeth” (que ya se imita hasta en Australia), demostraron que el arsenal de Megadeth no sólo se basa en un disco de 20 años atrás.

Los bises “Trust”, con su respectiva estrofa en castellano, y “Peace sells”, con amague del riff de Mechamix, terminaron con broche de oro una nueva fiesta thrasera, animada por la Sinfónica del colorado. Como una muestra más de cariño, Mustaine terminó de rodillas alabando al público, con una bandera argentina colgando sobre su Marshall y prometiendo que se volverían a ver.

Megadeth desplegó todo su potencia en el festejo metalero de los 20 años de Rust in Peace y demostró porque Argentina es no su segunda casa…sino que es la primera.

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