Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La Tabaré

La alegría de los vagabundos

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Anabella Reggiani

07 de Mayo, 2010

La alegría de los vagabundos

La Tabaré se reencontró con el público porteño y por más de dos horas jugueteó con su repertorio altamente recomendable.

Pese a sus ocasionales mutaciones, esta legendaria banda uruguaya fue, es y será La Tabaré. Y para eso es necesario presentar a su inquieto líder, Tabaré Rivero, cantante, compositor, actor, escritor; en definitiva uno de los personajes culturales más interesantes del Uruguay de los últimos 25 años. La demorada visita a Buenos Aires se cristalizó el pasado viernes, en la función trasnoche de La Trastienda, ante un público que los esperaba con ansias.

Cerca de la medianoche las luces se apagaron e ingresaron los músicos con mamelucos de diferentes colores. “Contra Crisis/Sociedad alternativa”, la gran introducción de Apunten… ¡Fuego!! (1994), con la cita al clásico del brasileño Raul Seixas, fue el tema elegido como apertura.

El show tuvo todas las características de un reencuentro, ya que no habían tocado en Buenos Aires en los últimos cinco años. Por eso, apenas un puñado de canciones de su último trabajo de estudio (Cabarute, 2008) como “Senotar y satar”, “Zooledades”, “El último round” y “Estoy bien” se colaron en un repertorio anclado a lo largo de su discografía. También significó el debut porteño de buena parte de sus integrantes: además del histórico Andrés Burghi en la batería, acompañaron esta vez a Tabaré Lucía Trentini en voz, Álvaro Pérez en guitarras, Martín García en bajo y Guillermo Hernández en vientos, demostrando que Rivero siempre supo reunirse de buenos músicos.

Entre la entrañable “Malambo delictivo” (una sátira del rockstar veinte años antes que Pomelo) y “Ola de holas”, Tabaré agradeció el apoyo de los presentes y marcó las similitudes entre ambos pueblos en tanto porteños, y también reconoció que se le complicaba su criticón estilo de escribir con un presidente como Pepe Mujica.

Un espacio importante del concierto se llevó Sopita de gansos, el disco con el que en 2002 mutaron en “Milongón Banda”, según explicó Rivero, desilusionados por el camino que había tomado el rock. Así lo explicó antes de “La canción del ganso”, y se sorprendió luego por la respuesta de la gente, cantando a viva voz los primeros versos. Ese álbum incluye “Flan Flan”, hermosa canción que grabaran con el cantautor Eduardo Darnauchans poco antes de su muerte y que también reflexiona irónicamente sobre la cultura rock. La presencia de Sergio Dawi en el solo de saxo no hizo otra cosa que jerarquizar el momento, de los mejores de toda la noche.

Dawi se quedó para “Excepto”, uno de los temas más viejos de Tabaré, para el que invitó a su sobrina Danai. Luego hubo tiempo para un respiro, con la “Retro cantata onírica N° 115”, una joya de once décimas de tónica existencialista, en la que el cantante agradeció la atención del público; “¿Qué hago con la luna?” 100 % Río de la Plata en su transición del tango al murgón y “Fuckin’soneto dequerusa”, un tangazo lunfa en una versión no tan pesada como la original.

He ahí otro encanto del vivo de los uruguayos: la mutación que sufren buena parte de sus canciones. Pueden sorprender con algún cover, como después del rock “Nuestra poética preciosa” con los enganchados en castellano “Blue suede shoes” y “Be-bop-a-lu-la”. O tocar dos versiones bien distintas de “La canción del Kafkarudo”, una más tranquila y en la que se coló un fragmento del “Salando las heridas” ricotero y otra bien poderosa como la original del disco de reversiones “Cachimbanda”.

De ese trabajo tocaron también “El tacho de la basura”, de primera aparición en el debut discográfico de 1987 Sigue siendo rocanrol, a la que le siguió “Espantapájaros”, quizás la mejor muestra de la apasionante lírica de Rivero. Para el cierre quedó “Alegrís”, su estribillo de murga para cantar indistintamente con amigos y desconocidos y el violero mezclándose con la gente. Los bises fueron la versión de “Crua chan!” en castellano y “Putrefashion”, nuevamente con Dawi en el saxo, con la promesa de Tabaré de una próxima visita en un tiempo breve.

La Tabaré volvió a presentarse en Buenos Aires luego de cinco años y recorrió su inquieta trayectoria que está cumpliendo por este tiempo veinticinco años: ¿quién dijo que no había poesía en el rocanrol?

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