Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Fito Paez

A confiar mi amor

Cronista: Sergio Visciglia | Fotos: Beto Landoni

09 de Mayo, 2010

A confiar mi amor

Fito Páez presentó Confiá con dos agradables noches en el Luna Park.

El nuevo disco de Fito ya está en la calle, y la noche del sábado fue la segunda de un fin de semana que fue testigo de su presentación. Con mejores críticas que los últimos trabajos, la expectativa para el show en vivo era ver cómo encajaban estas nuevas piezas dentro del extenso y exitoso repertorio del rosarino.

Diez menos cuarto de la noche entonces arrancó la música con “Follies Verghet”, con la banda rockeando y Fito sentado en el centro de la escena con su piano, aunque rápidamente se levantó para cantar “Tiempo al tiempo”, pero volvió a sentarse en “Confiá”, canción que da nombre a su último trabajo discográfico. Un nuevo álbum que una vez más pone a prueba el estado de inspiración de Páez, como pareciera suceder con todo disco salido luego del mega exitoso El amor después del amor (1992).

Las primeras líneas también resumen la movilidad del cantante durante toda la noche, que cambió constantemente de posición, e incluso se dio el lujo de mezclarse entre la gente sobre el final de la jornada. Dos canciones de etapas características del rosarino continuaron con la lista: “El chico de la tapa” del disco Tercer Mundo (1990), y “Llueve sobre mojado”, del premonitorio “Enemigos Íntimos” con Joaquín Sabina (1998) donde aquella frase del español de que “dos no es igual que uno más uno” podría caer como anillo al dedo.

Palabras de agradecimiento y un “No se puede pedir más” marcaron el saludo hacia el público, y sonó “Desaluz”, tema donde el cantante reconoció influencias de “A punto de caer” de Charly García, y así es como un fan después retrucaría con un irónico “¡vamos Charly!” luego de una íntima versión a piano y voz de “Cable a tierra”.

De a poco entonces, las nuevas piezas como “Limbo mambo”, “La ley de la vida” o “El mundo de hoy” (esta última de lo mejor respecto a las novedades) se fueron mezclando con viejos clásicos como “11 y 6”, “Circo Beat” y “El diablo en tu corazón” que desataron, respectivamente, emoción, bailes y arengas.

Recordando una frase provocadora de Caetano Veloso, con eso de que “ya hay muchas canciones en el mundo”, Fito se introdujo en lo que para él es una extraña canción que no parece ser suya porque está buenísima, desatando las risas de todos los presentes. Pero las mismas se transforman en profunda emoción cuando arrancó “Tumbas de la gloria”, temazo de El amor después del amor, con un estribillo y unos teclados irresistibles, que se conjugaron indudablemente en el mejor momento de la noche. El “olé, olé, olé, olé Fito, Fito” de todo el recinto cerró perfectamente la idea.

A partir de allí, todos los temas serían pura y exclusivamente para dejar conforme al espectador promedio, con buena parte de los innumerables hits que el rosarino construyó en su extensa carrera, pero especialmente en el primer tramo: “Un vestido y un amor”, “Fue amor” (dedicada a Fabi Cantilo, que luego se subió de prepo al escenario), “El amor después del amor” (con Claudia Puyó) y “Polaroid de locura ordinaria”, entre otros.

Como todo show de Páez, “Ciudad de pobres corazones” fue testigo del momento de agite desenfrenado, y “A rodar mi vida” el falso cierre. Para los bises, el cantante bajó al público y dio la vuelta olímpica sobre el campo del Luna Park en “Dar es dar”, como sintiéndose campeón en una noche que, junto a la anterior, le demostrarían que hay mucho cariño porteño para con él, y que si bien no rompe records como su enemigo mediático Ricardo Arjona, su presencia en la ciudad está más que latente. El final con “Mariposa tecknicolor” dejó a todos satisfechos y rápidamente el agradecido público desagotó el mítico estadio de Corrientes y Bouchard.

Con un gran show en el que las nuevas canciones se mezclaron con la fuerza y vigencia de los viejos clásicos que a esta altura parecen ser insuperables por sí mismos, Fito Páez se reencontró con el público porteño que lo acompañó en una buena cantidad durante el fin de semana.

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