Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Massacre

Esa vieja y buena costumbre

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Beto Landoni

14 de Mayo, 2010

Esa vieja y buena costumbre

Una vez más Massacre demostró porqué es una de las bandas que más respeto merecen en nuestra escena local.

Deben quedar pocos que no vieron a Massacre en vivo. En los últimos años, la banda liderada por el gordo (y simpático) Walas se paseó por todos los escenarios porteños y prácticamente en todos los festivales que se organizaron en la ciudad.

Dicen que son una banda under, pero de under ya no tienen nada, quizás porque el under murió en los noventas, quizás porque Cromagnón y sus consecuencias dejaron pocas cuevas disponibles, quizás porque Massacre creció tanto que hasta se dio el gusto de elegir dónde tocar y llenarlo sin ningún problema.

Público tienen, eso seguro. Música también, y de la buena. El Mamút los consagró y se convirtió en uno de los mejores discos del rock nacional de los últimos diez años. A base de buenas guitarras y geniales melodías, la banda pionera del skate-rock argentino se ganó el respeto en un mercado pobre, pobrísimo como el del rock nacional. Perdón el bajón, pero parece que las ideas se fueron apagando hace ya varios años, hasta llegar a hoy, un 2010 mediocre en cuánto a propuestas y sonidos nuevos.

Para demostrarlo, Massacre tocó en la Trastienda, quizás el mejor lugar para disfrutar de un show, no solo por sonido sino por comodidad, ya que debe ser el único espacio que no sobre vende entradas y uno no está respirando cabezas ajenas la hora y media de show.

Siguiendo con la costumbre de presentar El Mamút -que más que presentarlo, lo tocan como si fuera un disco viejo, ya que su público se lo sabe de memoria-,  la banda se presentó a las nueve de la noche para repasar parte de su discografía y dejar contentos a sus fieles seguidores, que cantan, poguean y hacen mosh con toda la tranquilidad del mundo: se suben, saludan a Walas, pegan un grito y se tiran esperando recibir a otro que ya subió, ya gritó y está a punto de tirarse como él.

Tocaron casi todo Diferentes Maneras (Te leo al revés, Seguro es por mi culpa, Tres paredes, Nuevo Día), mucho del Mamút, y hasta se animaron a aliviar caprichos como Querida Eugenia y Juicio a un bailarín, dos grandes canciones llenas de buenas guitarras.

Lo de Walas ya casi ni necesita un párrafo aparte, ya es sabido cuánto le gusta charlar con la gente, tirar besos y decir frases que hagan reír a todos: “¿Qué pasa con el matrimonio gay? ¿Ahora si, antes no, después si, después no? Lo mismo con la marihuana, antes sí, ahora no, después sí. La felicidad está acá nomás y no quieren agarrarla”. Decía para que todos aplaudan contentos de tanto porro ilegal fumado en la hora y media de show intenso gracias a dos guitarras potentes, una batería justa y un bajo que no se pierde nunca.

Ya es sabido: Massacre no defrauda, y pocos o casi nadie puede demostrar lo contrario.

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