Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Skay Beilinson

El brujo de Paternal

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Beto Landoni

05 de Junio, 2010

El brujo de Paternal

Junto a Los Seguidores de la Diosa Kali, Skay presentó ¿Dónde vas?, su cuarto álbum solista, en el microestadio de Argentinos Juniors.

Con discos muy buenos, giras que lo han llevado hasta España y la conformación de una banda estable y cada vez más sólida, Skay Beilinson fue construyendo su camino más allá de Los Redondos. Pero la referencia es ineludible, y la previa guardaba cierta similitud con aquellas misas de Patricio Rey, aunque a menor escala: el alambrado del Ferrocarril Urquiza, los puestos de comidas y remeras y las canciones ricoteras sonando desde los parlantes de los automóviles justificaban estas impresiones. Y hasta que empezó el show, los cantitos también estaban vinculados a Los Redondos, aunque prescindiendo del “sólo te pido que se vuelvan a juntar”, que parecía incomodar al guitarrista.

Cerca de las 22, se apagaron las luces y sin demasiado preámbulo, primero Los Seguidores de la Diosa Kali y luego Skay coparon el escenario del Malvinas Argentinas. Con su inconfundible figura y su look de vincha y anteojos, el guitarrista jugó con el solo de “La bestia pop antes de arrancar con “Arcano XIV”. Los Seguidores se acomodaron como de costumbre, con Javier Lecumberry y sus teclados a la derecha de la batería del Topo Espíndola; y Claudio Quartero (bajo) y Oscar Reyna (guitarra) secundando al Flaco, como llama su público al histórico guitarrista.

La puesta se destacó por un impecable juego de luces, que disparaba desde y hacia el escenario, y dos pantallas laterales para no perderse nada desde cualquier lugar del comodísimo microestadio. Sí, todo lo dificultoso que resulta el acceso y la desconcentración se olvida una vez adentro, ya que se escucha y se ve bien desde todos lados, incluidas las populares (acá gana por escándalo en la comparación con Obras).

El repertorio del concierto se basó en ¿Dónde vas?: “Suelo chamán” y “Aves migratorias” iniciaron ese recorrido que incluyó “La rueda de las vanidades”, “Territorio caníbal” y “El viaje de Mary”. Ahí quedó claro que si una de las características de los tiempos de Los Redondos era la capacidad del público para corear todos y cada uno de los riffs, las canciones de Skay siguen la misma tónica, incluidas las más nuevas. La conmovedora “Astrolabio”, con un solo del Flaco que despertó una ovación, concluyó la primera parte del show.

Después del clásico parate, “La luna en Fez” contó con Gastón Lamas de Ojos Locos como invitado en percusión, para reforzar el sonido hindú del tema y después de “En el camino” llegaron los agradecimientos, uno de los escasísimos momentos en que el guitarrista se dirigió a su público. Claro que las canciones hablaban por sí mismas, y la parejita “El pibe de los astilleros”/”Jijiji”, en versiones personalísimas, ya clásicas de Los Seguidores, encendieron aún más a la gente.

A partir de allí, “Flores secas” y su épica urbana, “Tarde de lluvia” y su melancolía abrumadora y “El golem de Paternal” y toda su potencia de violas marcaron el primero de los cierres. Los bises no se hicieron esperar: “Ángeles caídos” y “Lágrimas y cenizas” conmovieron en la primera tanda, mientras que “Oda a la sin nombre” marcó el final a puro baile.

Como el comandante de una tripulación siempre fiel y cada vez más numerosa, Skay Beilinson navegó otro de sus viajes, con el particular universo de sus personajes y el irresistible magnetismo de sus seis cuerdas.

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