Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Biohazard

Sonido atómico

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

09 de Julio, 2010

Sonido atómico

La banda de Nueva York retornó al país en la gira 20º aniversario y con su formación original

La traducción exacta de Biohazard sería: riesgo biológico, un microorganismo, virus o toxina, que se transforma en una amenaza para la salud humana. Nunca mejor elegido el nombre para esta banda, que esparce como un virus sus letras políticas por el mundo, pero usando otro recurso como contagio: su sonido innovador basado en la combinación de heavy metal,  hardcore punk con elementos de hip-hop y rap.

En esta gira los eslabones originales de la banda Evan Seinfeld en bajo y voz, Billy Graziadei guitarra y voz, Danny Schuler en batería y Bobby Hambel en guitarra, se juntaron para celebrar el 20º aniversario, 15 años después de su última presentación con esta alineación.

A las 21:45 la intro de guitarra española de “Failed Teritory” preparaba la gente para una noche a puro hardcore. Seinfeld tomó el centro del escenario gritando la letra, mientras Graziadei y Hambel saltaban de punta a punta, derrochando energía y Schuler mostraba su potencia, su furia y su vehemencia, justificando por qué es una piedra fundamental en el sonido “Hazard”.

Una bandera estadounidense similar al arte de tapa del disco “New world dissorder” servía de fondo mientras “Victory” y “Shades of grey” contagiaban al público argentino. “What makes us sick” continuó con la misma tónica (riff destructivos, el contrapunto de las voces de Seinfeld y Graziadei y la caballería de los parches de Schuler).

Antes de poner en línea a sus seguidores con “Urban Discipline”, donde se plasma todo lo aprendido en las calles de Brooklyn, el líder y bajista de la banda dedicó algunas palabras. “¿Cuántos de los que están acá nos vieron antes? ¿Muchos ehh? Ok, ahora quiero ver un “big pogo” y sus palabras fueron órdenes. En el Teatro de Flores se formó un agujero negro de gente que celebraba la música, en una jerga sólo entendida por los metaleros.

La gratitud no tardó en llegar con el “olé, olé, olé, olé, BiooooHa-zard”, a lo que la banda respondió, imitando la melodía con la guitarra, con Seinfeld coreando y con la batería destrozando el doble bombo, dando como resultado una versión híper hardcore del ya típico cantito argentino.

La banda continuó con “Wrong side of the the tracks” y “Five blocks to the Subway”, y tal vez se pasó un poco de adrenalina, cuando cayó en uno de los clichés más conocidos del rock: Graziadei tomó el micrófono y recordó “Estuvimos en Rosario (previamente en Córdoba) y nos dijeron que ustedes apestaban, muestren de qué están hechos, Buenos Aires”. Es un recurso que puede funcionar bien, haciendo la comparación con otro país (ejemplo Brasil), no con otra provincia argentina. Pero la verdad no se le puede reclamar nada a Biohazard, que está todo el tiempo arengando y mantiene su show siempre en picos altos.
“Black and White and red all over” detonó el lugar mostrando esa mezcla perfecta entre Sepultura y Public Enemy, con una letra que señala su lucha contra el fascismo, describiéndolo como “el centro de la ignorancia”.

Antes de tocar “Down for life”, Hambel continuó con el agite para mantener a la gente enloquecida, “Leí por ahí que hoy es el día de su Independencia” y en perfecto español gritó “¡Viva la patria, carajo!”. Biohazard ha conseguido no solo instalar un vínculo afectuoso muy grande con Argentina, (debido a su gran número de visitas), sino también algo muy difícil para las bandas de su estilo: bordear casi la perfección en el sonido del show…chapeau.

Un pequeño lujo se dio la banda al hacer “We’re Orly gonna die”, un cover de sus compañeros de ruta en el camino del hardcore como lo son los Bad Religion, con quienes compartieron la gira en 1993. Esto sumado a otro pequeño homenaje de sus influencias,  esta vez interpretando “I Ain't Goin Out Like That de Cypress Hill,  con el escenario lleno de mujeres, que aceptaron la invitación de Seinfeld a subir.

El titular del lugar informó a la banda que sólo había tiempo para dos canciones más, los Biohazard lo tomaron bien e hicieron “Punishment” y “Hold my own”, y así el lugar se vino abajo. Pero antes de irse dejaron dos mensajes: el primero para la organización “fuck you y sepan que si queríamos, tocábamos toda la noche” y segundo para la gente “el año que viene vamos a volver pero después de que grabemos el nuevo disco con la formación original…los amamos”

Biohazard intoxicó el Teatro de Flores, repasó sus clásicos, festejó sus 20 años y lo mejor de todo: prometieron nuevo material y con la formación original…imposible quejarse.

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