Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Scorpions

El último aguijonazo

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Beto Landoni

13 de Septiembre, 2010

El último aguijonazo

La banda de hard-rock pasó por Argentina en su gira de despedida.

Las despedidas siempre son difíciles. Por esa gran carga emotiva y especialmente si se trata del "adiós" de una banda, ya que siempre queda la duda de si es o no, su concierto final. Cuando un músico dice "voy a colgar las guitarras" o "nos separamos", al tiempo aparece una gira reencuentro, gestada por presiones tanto de la discográfica, como monetarias. Pero en el caso de Scorpions, una banda alemana que viene rockeando hace 4 décadas, la cosa parece ser diferente. Con un nuevo disco bajo el brazo ("Sting in the tail"), llevan girando por casi 2 años en lo que serán los últimos shows de su vida y parece que va en serio. Motivo por el cual la gente(con un promedio de 30 años de edad) respondió llenando el Luna Park, buscando revivir viejas épocas, ya sin largas melenas y con alguna que otra cana. Por eso la misión de Klaus Meine en Voz, Matthias Jabs en Guitarra, Rudolf Schenker en guitarra, Jawel Maciwoda en Bajo y James Kottak - Batería, era clara: regresar a su público a los años 80' en un revival a puro hard-rock.

"Sting in the tail" de su reciente placa daba comienzo al "principio del fin", con la potencia desplegadas en las violas de Schenker y Jabs. "Make it real" y "Bad boys running wild" mostraban todo el repertorio de arreglos y solos en las seis cuerdas, característicos de hace 30 años atrás, y que se fueron perdiendo con la llegada del Nu metal. La banda se divertía, en "The zoo" originaria del disco Animal Magnetism, mientras el público disfrutaba de la zapada que se armó sobre la base mid-tempo y bien pesadita. En "Loving you sunday morning" Klaus Meine  demuestra que su registro vocal sigue intacto: después de la operación y las clases magistrales que recibió de Don Dokken.

Bajando un poco los decibeles Scorpions decidió sacar la distorsión y mostrar su otra faceta: la melosa. Después de "The best is yet to come", Meine anunció que "en una tarde de 1989, se sentían Vientos de cambios", y ahí, se produjo la unión con la gente, en la inconfundible intro silbada de "Winds of change", el hit que los ubicó en el  nº1 de los charts del mundo. La parte empalagosa del show tuvo su final con un momento acústico y más intimista con "Holiday".

Para cortar con lo dulce como diría un famoso slogan publicitario, Meine preguntó ¿están listos para el rockear? y con "Raised on Rock" y "Dynamite" le dieron mecha al riff para hacer volar al Luna. Hay que hacer un párrafo especial para el baterista James Kottak, que durante todo el concierto regaló un show a parte. Pelo batido, muñequeras, ¡ochentoso a muerte!, escupe, grita, arenga y además entrega un solo de 15 minutos, acompañado por todas las controversiales tapas de los discos de Scorpions en la  pantalla. Así Kottak termina subido a los bombos mostrando orgulloso su tatuaje (que ocupa toda la espalda) y dice "Rock and Roll forever". Matthias Jabs volvía al escenario tocando "Blackout", lookeado con vendas y tenedores en los ojos emulando la tapa del disco homónimo, fundamental para la época,  ya que mostraba el camino de lo que era el heavy metal, antes de que la new wave llegase desde Inglaterra.

"Big city nights" seguía repasando hits, mientras que la banda se guardaba lo mejor para los bises. Una cortina de leds rojos acompañaban en el fondo al power balad "Still Loving you", para dar cierre a una noche mágica con "Rock you like a hurricane".

Scopions llegó a su fin después de 40 años en el camino del hard-rock. Ya son leyenda y como tal, se los va a extrañar. Por suerte su público en Argentina pudo disfrutar del último aguijonazo, y decirles adiós a puro rock.

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