Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La Franela

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Cronista: Gentileza prensa | Fotos: Gentileza: Leandro Ciaffone

02 de Octubre, 2010

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El sábado pasado, Groove albergó a parte de la diáspora piojosa: La Franela y Revelados Rock mostraron sus canciones en el barrio de Palermo.

Eran las 20.30 cuando subió al escenario Revelados Rock, con cuatro músicos que en algún momento formaron parte de Los Piojos: los guitarristas Tavo Kupinski y Pablo Guerra; el antes percusionista y ahora bajista Facundo Farías Gómez y el baterista Sebastián Cardero. Junto al cantante Jony Cuella abrieron su set con “Efímero” y le pegaron “Resacando laberintos” y “Cuando quieras mentiras”. 

Algunos reconocieron unos acordes familiares, eran los de “Sed de viña”, inédito piojoso, seguido de “Buscando una señal“. Guerra, quien dejó a Kupinski su lugar en Los Piojos a principios de los 90 para sumarse a Los Caballeros de la Quema, tomó el micrófono para cantar “No es”, y los fuertes acordes dejaron en claro por qué “Tiembla el silencio”.

Después de “No queda más que hablar” llegó “Sudestada“, editada en Máquina de sangre (2007), pero esta vez, como los últimos rituales, interpretada por Tavo, su autor. Antes del final hicieron “El ojo blindado”, que Kupinski había tocado hace pocos días en el Luna Park con Las Pelotas, dejaron la invitación para su próxima fecha, el 26 de noviembre en The Roxy Live y se fueron con “¿Por qué seguís en mi cabeza?”, una hermosa canción.

“Buenas noches”, saludó Piti Fernández al pisar el escenario, antes de arrancar el set de La Franela con “Lo que me mata”, primer corte de esta nueva etapa. Le siguió “Llega el tren”, otro tema piojoso que no fue editado aunque formaba parte del repertorio previo a Civilización. Uno que sí entró, pero en Máquina de sangre, fue “Entrando en tu ciudad”, que el guitarrista dedicó a las bandas que habían abierto la noche, además de Revelados, El vuelo de la grulla, un trío en el que también toca Roger Cardero.

La banda aprovechó para estrenar el estupendo video de “Magia”, con una estética inspirada en los años’50, y luego tocaron “Pasarás”, escrita por Piti junto a Germán Daffunchio, a quien presentó como su hermano mayor en esto del rock. En esta nueva etapa lo acompañan Diego Chaves en percusión y coros; Diego Módica en batería; Fran Aguilar en guitarra y coros; José María de Diego en coros; Lucas Rocca en contrabajo y Pablo Ávila en saxo

Después de “Calor y dolor”, el guitarrista presentó un “auto cover”, esto es, una versión de “Cruces y flores” con algunos cambios a la original editada en el último disco de Los Piojos, y le siguió una canción para bajar algunos decibeles, como “Todos los vientos”. Cuando llegó “Después de ver”, el tema que da nombre al disco editado el año pasado, Pity nos dejó una reflexión: “hay que ser poco sutil para darse cuenta quiénes están unidos y quiénes no”, refiriéndose, claro está, a la separación de la banda de El Palomar.

Con una base de reggae arrancaron los acordes del “Al desierto” y siguió “Del otro lado del mar” Después de un parate, la banda volvió para interpretar otra de Los Piojos, con todo el público cantando “Vine hasta aquí”. Para el final quedaron “Akanakena”, una letra fuerte que habla de la realidad,  el “Reggae rojo y negro” y la frutilla del postre, la perla de la noche, todos los músicos de todas las bandas que pisaron el escenario de Groove subieron a tocar “Bicho de ciudad”. Y junto con la despedida, Piti nos dejó su expresión de deseos: “ojalá que esto sea el comienzo de un movimiento”.
 
La noche de Buenos Aires, complicada para el tránsito, no impidió que el mejor rock de los 90 se vea reflejado en acordes, recuerdos de viajes, canciones, emociones, en una jornada entre amigos y la presentación de nuevas bandas que serán encargadas de enriquecer el ambiente a corto plazo.

TXT: Pablo Rios

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