Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Jeff Beck

Jeff Biaba y el eterno flequillo

Cronista: Gentileza prensa | Fotos: Beto Landoni

28 de Noviembre, 2010

Jeff Biaba y el eterno flequillo

Lejos de ser un Jeque Árabe, Jeff Beck se presentó el pasado domingo 29 de Noviembre para presentar su último disco, Emotion & Commotion, en el estadio Luna Park.

Sin decir una palabra. Nadie puede negar que un guitarrista virtuoso es atractivo. Pero hay guitarristas y guitarristas. A diferencia de sus pares, virtuosamente hablando, como Joe Satriani y Steve Vai, Jeff Beck usa su virtuosismo para la canción [No te me enojes, Joe]. El poder de síntesis y de control que posee Beck por sobre su instrumento es envidiable, casi una simbiosis perfecta entre la guitarra y el hombre.  Si te perdiste la clínica de guitarra, con motivo de la presentación de su última creación Emotion & Commotion, que dio el domingo 29 de noviembre de 2009 en el Luna Park, estás frito.

Mientras se iba calentando el escenario para el plato principal, Juanse, el guitarrista de Ratones paranoícos (¿Quién va a ser sino?), tocó algunos temas acompañado de Gabriel Carámbula, entre otros. Por otro lado, al mismo tiempo,  una pasarela de grandes personalidades y guitarristas del ambiente nacional recorrieron los pasillos del templo del boxeo, entre ellos el conductor de radio y ex sumo, Gillespie; Juan Carlos Quirno, voz de Gauchos Rabiosos; el comediante Diego Capusotto; el Zorrito Von Quintiero, los hermanos Bolsa y Alambre Gonzáles; y el baterista y el guitarrista de Divididos, Catriel Ciavarella y Ricardo Mollo, respectivamente. Alguna vez, hace mucho tiempo, Mollo dijo en una entrevista: “El primer disco sobre el que zapé arriba fue Wired de Beck”. Se nota Ricardo, se nota.

Shows como estos, y de un artista con la personalidad de Beck, no requieren mucha sofisticación en cuanto a la escenografía por lo que el escenario sólo tenía a los cuatro músicos en escena y un set de sencillas luces. Beck salió pasadas las 9 de la noche con su Stratocaster crema, un juego de cuatro pedales, entre los que se incluyen su wah,  y sorprendentemente, un con junto de Marshall’s de lo más comunes, vaya a saber alguien si están tocados o algo así.

Con la humildad de un campeón, Beck se posó con una tranquilidad a un costado del escenario, donde las luces no lo apuntaban a él, a admirar los momentos de sus dos encargados de la rítmica, el batero Narada Michael Waden y su bajista negra, Rhonda Smith, quien también toco con Beyonce, Little Richard y uno de los abanderados del funk de los últimos tiempos, Prince. Igualmente, no se puede entender la habilidad que tiene Beck para encontrar siempre un bajista mujer, y encima que la descosa como en el solo que le dio introducción al cover de The impressions, People Get Ready.

Entre gritos del público como: “Grande JEEEEEEEEE’”, Beck le dio el uno de los puntos altos al show cuando se calzó su Les Paul negra y le rindió homenaje al creador de la guitarra que llevó a Led Zeppelin a lo más alto del Monte Olimpo, Lester William Polsfuss, Les Paul para los amigos, con How High the moon.

Si hay algo que destacar de Beck y de su ingenio es la manera de exprimir su guitarra. Jamás existió un ser humano que pueda usar tan pocos recursos y sonar de tal manera[Lástima que el Luna Park no ayuda ese objetivo].  A fuerza de su palanca, el pote del volumen, el cual le da ese sonido característico de violín, y sobre todas las cosas: sus dedos, ya que no usa púa desde la década del 80, se encargó de dejar en claro en 20 canciones lo que es ser virtuoso a los 66 años.

La versión de Another day in the life, del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band de The Beatles, fue la que se robó los aplausos de todo el auditorio, en especial de cuanto hombre emocionado que andaba dando vueltas por ahí que no dudaba en esbozar su admiración con un :”¡Quehijoe’puta!” o “Miraloalchabón,loco’”.

Nessun Dorma, o Nadie duerma, del italiano Giacomo Puccini, incluida en el último disco del guitarrista, coronó la velada a base de los armónicos controlados que salían de los dedos de Beck.

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