Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Festival de Verano de Blues

Rock Latinoamericano

Cronista: Sergio Visciglia | Fotos: Gentileza prensa

05 de Diciembre, 2010

Rock Latinoamericano

Segunda jornada del Festival Zona Rock que se lleva a cabo en el Estadio Malvinas Argentinas con actuaciones de La Vela Puerca, Arbolito, Cuatro Pesos de Propina y Eurelio y El Laberinto de Mantis.

El pasado domingo, el segundo día del Zona Rock se ofrecía en las pancartas como la fecha más “latina” o más diversa del festival, dos cualidades que hoy, dentro del marco del rock argentino (y en este caso uruguayo) van casi de la mano. Y la mención uruguaya no es inocente: La Vela Puerca y Cuatro Pesos de Propina acompañaron a Arbolito en la grilla de una jornada que tranquilamente podría repetirse en algún recinto montevideano.

En la última semana, apareció una cuarta banda que daría la apertura en cada fecha del festival, y en este caso el grupo encargado fue Eurelio y El Laberinto de Mantis con un rock musicalmente más cercano a la propuesta ricotera, despegándose de quienes llegarían a continuación. Los vientos, la presencia del carismático cantante Diego Rossberg, y toda la garra charrúa de una banda bien arriba, indicaban el comienzo de Cuatro Pesos de Propina, a pura energía y denuncia social. El camino de la independencia es el que eligen para contar su historia, y lo hacen saber explícitamente en su himno interno “Pirata”, aquel que reza la terminante frase “Libertad o sello”.

Las buenas canciones como “Solari” o “La planta”, llaman la atención positivamente a los tantos que veían y escuchaban a la banda por primera vez, mientras un grupo cada vez más numeroso saltaba y cantaba sin parar tema tras tema, desde la utópica y agresiva “La balacera” hasta la relajante “Glu glu”, pasando por “Hoy sopa hoy”, el magnífico cover de Jorge Lazaroff, fallecido cantautor uruguayo que refleja en esta canción la constante ironía que se asomaba en sus letras. El cierre llega con “Basta (sacamela)” y “No habrá forma del dolor” para coronar un redondo set, algo que nos tiene ya acostumbrados esta ascendente banda uruguaya que visita cada vez con más frecuencia nuestro país.

A continuación los instrumentos autóctonos se adueñaron de la escena y se entremezclaron con la típica formación de rock, dando como resultado la propuesta de Arbolito, aquella en la confluyen con la misma cantidad de energía la incitación al baile, la lírica social en muchos casos centrada en la reivindicación de los pueblos originarios, y la potencia que salpica de a ratos desde las guitarras eléctricas. Pero sin dudas que donde más golpea esta banda es en la invitación constante a viajar y transitar los distintos y hermosos recorridos naturales que existen en nuestro país, ya sea cerrando los ojos para dejarse llevar por las melodías o abriéndolos para atender a las pantallas que durante todo el set regalan placenteras imágenes de paisajes que decoran nuestras tierras.

Desde el comienzo instrumental y contagioso con “El sueño del pibe”, las flautas acapararon la atención y el sonido grupal como ocurrió en casi todo el show, pero las variables instrumentales serán moneda corriente y así muchas canciones de la última placa Despertándonos (2009) suenan reviviendo diferentes ritmos del folklore regional, sucediéndose temas como “Baila, baila”, “Pachamama” o la preciosa “La costumbre”. Pero Arbolito también es rock, la potente base rockera está más que presente y lo deja en evidencia en canciones como “Chacarera de las cloacas”. Y para conjugar claramente la esencia, nada mejor que una versión bien personal de “El pibe de los astilleros” de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota.

El plato fuerte para el público sin dudas era La Vela Puerca, y los uruguayos comandados por los “Sebastianes” agitaron a la multitud con tres temas de A Contraluz (2004), disco que junto a El Impulso (2007) fueron protagonistas casi excluyentes de la primera parte del show, con las excepciones del tándem de viejas perlas como “El bandido saltó de mata” y “Burbujas”.

Todo venía muy normalmente anormal, hasta que la banda vecina (hoy ya se le podría decir sin tapujos “local”) rompió el molde con dos covers muy significativos: el primero, en forma de homenaje, fue “La octava de Octavio”, gran canción de la banda uruguaya Bufón, cuyo cantante Ossie fue quien escribió la letra del tema “Colabore” y en septiembre del año pasado se quitó la vida. La segunda versión es un clásico que suena cada tanto en algún show puerco, y es “Ellos dicen mierda” del histórico grupo vasco La Polla Records.

Ya en el último tramo, el turno fue para las mejores piezas que también son los hits internos, destacándose “Va a escampar”, “Zafar” o la irresistible versión acústica de “José sabía”, para que “Llenos de magia” celebre el final de una jornada placentera, ideal para ese público que crece cada vez más en la actualidad, gustoso del rock mestizo, bien diverso y tan presente en estos tiempos.

Como dato extra, bien acertada fue la elección de la música en los intervalos, esa que siempre queda de fondo y a veces hasta aburre, esta vez le agregó más fiesta al Malvinas Argentinas, a puro cachengue rockero tan característico de las Fiestas Clandestinas, aquellas que se suceden cada fin de semana y que son organizadas por los mismos que llevan adelante este festival. Para repensar queda la cuestión de los accesos al estadio, que ya son escasos naturalmente por la ubicación del lugar, y ahora se suma el cierre de una de las entradas dificultando aun más la llegada para quienes se acercan desde la calle 14 de julio.

Más que agradable el Día 2 del Zona Rock, con diversos instrumentos de viento como protagonistas y con el mestizaje rockero bien presente, gracias a la potente y emocional propuesta de La Vela Puerca, al eclecticismo autóctono de Arbolito, y a la enérgica denuncia en ritmos latinos de Cuatro Pesos de Propina.

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