Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Kate Nash

¿Vos eras la nena que...

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Beto Landoni

27 de Febrero, 2011

¿Vos eras la nena que...

…cantaba canciones superficiales con una voz tan dulce como inocente? Sí. Ok. Después de cinco años de movimiento, una Kate Nash rockera y pícara visitó Buenos Aires con un show en el Teatro Coliseo, en el que su voz no dejó de ser la estrella.

La irlandesa ha sido comparada hasta el hartazgo con su promotora, Lilly Allen. Y quien mejor entonces para la previa de su show que su versión latina, Loli Molina. “Es la Kate Nash argentina”, se escuchaba entre la gente en el Teatro Coliseo al terminar su presentación, en la que demostró que ella y su guitarra tienen mucha onda en vivo. Al igual que Kate, Loli fue promovida por otra artista, en este caso Juana Molina, y en poco tiempo llegó a recibir el premio MTV como “mejor artista nuevo” por su trabajo en Los senderos amarillos, su primer y único disco, eje del show del domingo en Buenos Aires.

Sin hacer esperar a una sala que en silencio y a oscuras aguardaba, Kate Nash salió al escenario y enseguida hizo levantar a todos para que se acerquen hasta ella, a pesar de los guardias y las butacas numeradas. Como durante todo el show, arengó a sus fans para que no se queden ni quietos ni callados. Con un suit negro brillante que se le pegaba a todo el cuerpo, y envuelta para regalo –con un moño rojo en la cabeza, a tono con labios y cabello- la irlandesa mostró desde el principio sus dotes vocales alcanzando el gemido y una impronta bien rockera con “I just love you more”, “Kiss that grrrl” y “Higher plane”.

Nash dominó el frente del escenario trasladándose de la guitarra al piano, decorado con velos blancos y focos amarillos, y viceversa. En las teclas, la irlandesa de 23 años estuvo inspirada para tocar “Do wah doo”, y “Mouthwash”, entre otras. Atrás suyo sus músicos, Jay, Elliot y Brett Alaimo, quienes por su buen desempeño, orden, y porque todos miraban a Kate, pasaron desapercibidos gran parte del show. Sobresalieron algunos solos de guitarra con reminiscencias de buen blues, e interesantes improvisaciones en el bajo.

Entre tema y tema, Kate Nash bebía su “magic drink” y se preparaba. Hacía unas muecas, reía apretando los dientes, hacia chistes, tiraba besos y se volvía a reír. Luego de que un fan le regalara un cerdito de peluche en uno de esos intervalos, llegó el momento emotivo de la noche con “I hate seagulls”, en donde Kate quedó cantando sola con su voz dulce que la ha llevado tan lejos. En clima intimista también sonó “Dickhead”, que fue de las más aplaudidas de la noche.

Con “Mansion song”, el ambiente se puso más oscuro y la nueva Kate –la que conocimos en su segundo y último disco My best friend is you, luego de superar problemas ocasionados por la fama repentina- mostró su lado rocker. Una zapada con repique de bombo, distorsión en las cuerdas, y la colorada gritando y revolcándose por la pista, se conectó con “Model behavior” y “I have got a secret”. Para el final quedaron “Later on”, “Mariella”, “Merry happy” y el hit de su primer placa Made of Bricks, “Fundations”, en un cierre a la altura de un show pop-rock internacional, en el que particularmente hubo muy buena química entre la cantante irlandesa y sus fans.
 
Kate Nash y la fama que la atormentó desde que Lilly Allen recomendó su música parecen haberse hecho amigas. La irlandesa está pasando un buen momento y lo demostró con un show en el que predominó una impronta rebelde y rockera. La nena que cantaba canciones pop con voz dulce ya es una mujer.
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