Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Nagual

De eso se trata el rock

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Beto Landoni

12 de Marzo, 2011

De eso se trata el rock

Nagual hizo de la noche fría del sábado una calurosa fiesta rockera en The End. Los muchachos de Mataderos van haciendo camino al andar sobre la senda del under, ya con tres discos editados de forma independiente, y en este caso dejaron su huella en el recinto de Flores.

Después de una semana caliente en Buenos Aires, un frente de frío trató de apagar la noche del sábado. Sin embargo en The End de la Avenida Rivadavia hizo mucho calor después que cayó el sol. Cerca de las 20.30, Hadobaco y los suyos abrieron la jornada con un show enérgico, que empezó con “Ellos, los dignos”, seguida de “Razón” y “Arancha”. Desde el principio, tan rockero y potente como todo el set-list, se lucieron las dos Les Pauls de Nicolás Collebechi y Alejandro Savisky, con riffs bien duros y punteos agresivos.

Sobre el final del año pasado, Hadobaco sacó su primer álbum titulado Espíritus del camino, que fue eje del show del sábado por la noche en la capital porteña. La impronta hardcore y las guitarras pesadas, referencia omnipresente en el disco, se hicieron sentir en “Chacal” y “Sueños y realidades”. Luego sonaron “Soledad” e “Imperio”, para darle una inyección eléctrica y metálica a la presentación. Desde el fondo, la batería incansable de Tito Esposito se conjugaba con el bajo ajustado y aguerrido de Martín Gagliardi, para sostener una base de rock duro.

El tema "Espíritus del camino" llegó sobre el final y fue el momento más íntimo y de mayor conexión con la gente. Hugo Hanzel, líder y vocalista del grupo, se calzó la electroacústica y dedicó la canción a los que acompañaron el andar de la banda durante sus quince años de rock. El esfuerzo de Hadobaco fue reconocido fervorosamente por su hinchada con aplausos y cantos, cerrando un show de alto voltaje rockero.

Pasadas las 22, la mesa estaba servida para el plato fuerte de la noche en Flores. Luego de la introducción hablada a telón cerrado con ilustraciones del arte de la banda, Nagual dio comienzo a un show en el que la idea era recorrer sus tres producciones independientes a lo largo de sus diez años de historia. Muestra de ello fue el tándem elegido para el comienzo con “La abuela”, conectada con “El primo” y "Morir de a poco”. Los muchachos de Mataderos y los suyos se sienten como en casa en The End, y eso se percibía en el ambiente. Los nagualeros, que llenaron todos los rincones del lugar, se acercaron con sus familias para ser parte de una verdadera fiesta de rock.

Más allá de la significación y el sentir arraigado que pregona Nagual tanto en su música como en sus letras, el impacto visual de ver a un grupo de niños cantando “La estación” arriba del escenario junto a los músicos es un mensaje claro. El futuro asegurado por las divisiones inferiores del rock, a partir de un presente en el que todos tiran para el mismo lado. De todas maneras, los nenes no fueron los únicos invitados de la noche. Para tocar “Felicidad”, un rock guitarrero incluido en el álbum Pacto de sangre, Eli Suárez de Los Gardelitos se subió para deslizar un solo sobre las cuerdas de su Fender Stratocaster acebrada, y cantar el estribo del tema como un nagualero más. Sobre el final del show también se sumaron Tincho de Torcaza y David, hijo del Bin Valencia de Almafuerte.

A medida que pasaron los años, la búsqueda sonora de Nagual funcionó en distintas direcciones. Melodías latinas y rioplatenses que se conjugan con el rock más argento. También se fueron sumando cuerdas, tambores y bombos. El Chelo se destacó en “Despertar” con el charango y en “Juan Lacaze” con la percusión. Para este show en The End, Nagual también estrenó baterista; Agustín Artale agarró los palitos tras la salida de Andrés Sualdo y se acopló muy bien a los hombres de Mataderos.

Ciriaco Viera, vocalista de Nagual, es un líder nato, y a su lado Facundo Terry con la guitarra colgada al hombro, hacen una dupla certera y carismática. La voz de Ciriaco se entrelaza con las cuerdas de Terry hasta que éste despega con el solo. Sobre el final desataron toda su energía para hacer las potentes “Jaimito” y “De Claudio”, y cerrar una presentación convincente y rockera.

Nagual se ha mantenido por el mismo camino durante sus diez años de historia, y esa es una cualidad que escasea en estos tiempos, y por lo tanto sumamente valorable. La banda de Mataderos ha cosechado tres discos independientes y en la noche del sábado la cita los llevó a The End, en Flores, donde dieron todo y se llevaron la satisfacción del lugar colmado y alentando sin parar.
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