Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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U2

El fuego inolvidable

Cronista: Pablo Andisco | Fotos: Beto Landoni

30 de Marzo, 2011

El fuego inolvidable

En el primero de sus tres recitales del 360º Tour, U2 hizo vibrar a La Plata con uno de los conciertos más impactantes que se recuerden.

El ingreso al campo del que todos llaman Estadio Único impresiona, aún a más de tres horas del inicio del show. La garra (the claw) que simboliza el concepto del show, se ubica sobre el terreno, cerca de una de las populares, y la pantalla sobre el escenario en forma de anillo sostiene la visibilidad 360º. También llama la atención el público, en una versión particular de la unidad latinoamericana de la que tanto se había hablado la noche del martes en la misma ciudad. Brasileros a la cabeza y por afano, pero también banderas y camisetas de Uruguay, Paraguay, Venezuela y Perú y etcéteras se mezclaban con los fans argentinos que esperaron cinco años para volver a ver a los irlandeses.

Bien entradas las 21, las pantallas empezaron a mostrar un reloj de andar caprichoso y cada vez más acelerado. Los acordes del "Space Oddity" de Bowie empezaron a sonar y hacia el final los U2 ya estaban bajo la garra. "Even better than the real thing" inició más de dos horas de un espectáculo audiovisual histórico, con la inevitable sensación de que en cualquier momento y en cualquier lugar puede estar pasando algo.

Un poquito de post punk callejero con "I will follow" y un doblete de su última placa, "Get on your boots" y "Magnificent", antes de la coreo de manos y el rock de estadios a pleno con "Mysterious ways". Entonces ya se podía apreciar el concepto de 360º. Si bien el escenario tiene una orientación por default, las pantallas circulares sostienen la dimensión espacial de no perderse ningún detalle. Las pasarelas que se elevan desde el escenario por sobre la Red Zone (el sitio por el que pagabas 1500 pesos y los U2 te caminaban por encima) empezaron a girar en todas las direcciones y los músicos intentaron repartir sus miradas y ademanes hacia ambas cabeceras por igual, en una suerte de decisión salómonica: unos los ven más cerca, otros los ven más tiempo de frente.

Después de la adrenalina de "Elevation", Bono presentó la banda jugando con algunos de nuestros mejores futbolistas. Así, Larry Mullen Jr. fue "La Pulga", Adam Clayton "El Pipita", The Edge "El Pupi Zanetti" y el mismo Bono se presentó como "Carlos Apache", demostrando, por lo menos, polémicos conocimientos futboleros. Pero estas disgresiones se terminaron cuando la banda apeló a "I still haven't found what I'm looking for", y miles y miles de gargantas sirvieron como coda para uno de los mejores temas de los irlandeses, que aprovecharon para jugar con "Three little birds" y siguieron el clima intimista con la nueva "North Star", un mano a mano de Bono y The Edge.

"Beautiful day" se coló en esta atmósfera que siguió con "In a little while", en la que Bono jugó al crooner de pub al oído de una afortunada muchacha, y "Miss Sarajevo", siempre conmovedora y con el cantante desplegando toda su habilidad. Apartir de ahí, la parafernalia de luces y sonidos inundó el estadio: la pantalla bajó en forma de cono y las luces bombardearon la pantalla mientras sonaba "City of blinding lights".

La gente enloqueció con "Vertigo" y sus guiños spanglish antes que el estadio se transformara en una gran disco, con "I'll go crazy if I don't go crazy tonight" con los rostros de los músicos reproduciendo beats en las pantallas y el enganche con el clásico bolichero "Relax". El grito de "turn on the radio!" (Damasco, Jerusalén, Buenos Aires, entre otras ciudades) anticipó "Sunday, bloody sunday", y el primer cierre protocolar llegó con la emocionante "Walk on", dedicada a la lucha por la democracia en Burma.

Casi de inmediato, la primer tanda de bises tuvo a Bono por única vez con la acústica, para hacer "One", un pedacito instrumental de "Mother of a disappeard" y "Where the streets have no name", al palo y con las luces prendidas. La segunda tanda vino con un micrófono de luces rojas que bajó del techo y permitió a Bono realizar algunas piruetas mientras cantaba "Hold me, thrill me, kiss me, kill me". Después dominó el azul desde el escenario y los celulares para "With or without you" y llegó el final, luego de que el cantante lanzara la ya célebre "La Plata, donde las calles tampoco tienen nombre", candidata a frase rockera del año, y dedicara el momento a Gustavo Cerati con la notable "Moment of surrender", de lo mejor del grupo en los últimos tiempos.

Cabe destacar una mención para Muse, que dibujó unas cuantas sonrisas cuando fue anunciado como soporte. Con el recuerdo fresco de sus conciertos de 2008 donde sacudieron el Gran Rex, y alguna que otra remera dando vuelta por el campo, los ingleses condensaron su energía en 40 minutos y ocho canciones. "Uprising", el notable "United States from Eurasia", el contagioso riff de "Hysteria" y el cierre con armónica de "Knights of Cydonia" se destacaron en su set.  Sabido es que el de telonero no es un oficio envidiable, pero la banda se llevó unos cuantos aplausos, en un clima previo de ansiedad pero sin euforias desmedidas.

En su tercer visita a la Argentina, U2 lo hizo de nuevo. Apoyada en su discografía sólida y el carisma de su líder, la banda revolucionó una vez más el concepto de show de rock.
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