Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Resistencia Suburbana

Y no fue sólo Rock & roll...

Cronista: Gentileza: Gaby Salomone | Fotos: Beto Landoni

09 de Agosto, 2005

Y no fue sólo Rock & roll...

Pity hizo de la suyas en RescateRock, Intoxicados colmó y embanderó el reducto de San Martín. La bienvenida estuvo a cargo de los chicos de Resistencia Suburbana

Y el rock nos llevó una vez más a los pagos de San Martín y su reducto El Rescate que yace perdido en el medio de la ruta 8 como un oasis de vida en la nocturna nada que puede ofrecer un domingo. Allí dentro, detrás del desierto bonaerense, la sala se va poblando lentamente, casi... casi al compás de los susurros de Bob Marley que desde los parlantes confiesa sus disparos al Sheriff. Todavía es temprano, y entre remeras de Viejas Locas y cervezas, las rituales banderas van vistiendo el lugar, todo un contraste a tener en cuenta: suena reggae de fondo y la puesta en escena pide a gritos el puro rock stone de Pity Alvarez. Pero el motivo quedó develado minutos después, cuando un hombre de rastas hizo pie en el escenario y con él, el resto de la banda que compone “Resistencia Suburbana”.

El grupo de Luis Alfa hizo el honor de abrir la noche, de locales en el territorio que los vio nacer, pero de visitantes en el show, dieron una bienvenida de impecable sonido, como esas entradas que dejan el paladar a gusto para el plato principal se despacharon con “El León”, “Explotación Obrera”, “Rastone” y “Tuve que matar a un policía”, entre otros. El cantante de reggae, que no dejó de agradecer la invitación de Pity para telonear , recibió la calidez de un público que pese a su ansiedad por ver a Intoxicados se dio unos minutos para devolverle a la banda fervorosos aplausos. Y menos mal que reinaba ese clima jamaiquino, porque Resistencia debió extender su presentación unos temas más debido a que Pity, según explicó Alfa, iba a demorar su llegada.

El escenario volvió a su vacío, y Marley a confesar sus disparos, los cánticos taparon el reggae reclamando la presencia del líder de Intoxicados que demoró casi un hora más. Podía decirse que el público ya estaba bastante agitado cuando comenzó una intro de teclados en la oscuridad, pero eso no apaciguó a la gente y el Rescate no hizo más que retumbar a fuerza de una lluvia de papel picado. Consciente de su excesivo retraso, Pity se asomó al borde del escenario y en la penumbra puso su mano sobre la frente buscando al público con la mirada, como un marino en altamar buscando su tierra, si, su gente aún estaba ahí y él por fin anclaba con “Una Vela” bien arriba.

El show fue un desfile de géneros y sus correspondientes climas , que en el fondo no hacían que reflejar la espontánea actitud de Pity por interpretar lo que cualquier sensación le pidiera en ese momento. Incluso, él mismo aclaró que cuando le dieron la lista de temas, la hizo un bollito y la tiró. Y así se sucedieron “No tengo ganas” una canción que lo planta como un rocker bien urbano que gusta de sus excesos. Con el “Rock del vuelo” encendió a la multitud y el consecuente despliegue de bandera gigante. Con “Se fue al cielo “ y “El árbol de la vida” se plasmaron dos baladas para alternar la calma. El ritmo jamaiquino por supuesto volvió de la mano de “Reggae para los amigos”, y allí estaban ellos para acompañar a Pity, los chicos de Resistencia Suburbana.

Los clásicos de Viejas Locas vinieron sin que nadie los pidiera, “Me gustas mucho”, “Lo Artesanal” y “Todavía estas ahí” enardecieron las gargantas. Un detalle, en el intervalo el guitarrista salió jugar con las cuerdas y se paseó sólo por el escenario con una interpretación del himno nacional a la que se acopló el baterista, para amenizar la breve espera. Finalmente, Pity volvió al ruedo para cerrar la noche con “Perra” y “Departamento deshabilitado”.

Intoxicados es antes que nada Pity y se nota. Además, como lo hizo desde su disco “No es sólo Rock & Roll” en cada show, como en este, sigue demostrando que ya dejó atrás la postura stone que envolvía a su figura desde su época con Viejas Locas. La ductilidad para moverse por el hip hop, las baladas o el reggae no desconcierta a su público, y cautiva tanto como su personaje.

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